Mourinho ya ha cambiado el Clásico por el Racing. La victoria en Barcelona permite al madridismo alargar la celebración, pero el entrenador tiene otro trabajo entre manos. El Real Madrid afrontará tres partidos seguidos fuera de casa, separados por seis días, antes del parón de selecciones. Santander, Atenas y Valencia. La alegría del Camp Nou tendrá que acompañarse de puntos.
El portugués disfrutó del triunfo junto a su cuerpo técnico. Era una victoria especial por el rival, por el escenario y por la respuesta del equipo. Mientras los jugadores han podido aprovechar un merecido descanso con sus familias, Mourinho empezó a preparar lo siguiente. Quiere que su Real Madrid conserve la intensidad y la concentración con las que salió del Clásico. No admite que la celebración termine en relajación.
Su mensaje tras el encuentro ya apuntaba en esa dirección. «Ahora son cinco victorias seguidas y ya está», dijo. Mourinho puso enseguida sobre la mesa los tres desplazamientos que esperan al equipo. «No voy a dejar que la gente tenga la cabeza en la luna», añadió. El domingo, el miércoles y el sábado. Había ganado en Barcelona y ya estaba mirando el calendario.
El recorrido empezará el domingo 1 de noviembre en El Sardinero, a las 16:15 horas. Seguirá el miércoles 4 ante el AEK, a las 18:45, en la Champions. Terminará el sábado 7 en Mestalla, a las 21:00. Dos compromisos de Liga y uno europeo, con viajes entre medias y poco espacio para preparar cada encuentro una vez arranque la serie.
El Real Madrid ya es un equipo
Ese tramo también exigirá respuestas de la plantilla. Mourinho encuentra ahora un equipo más compacto, capaz de atacar junto y de implicarse cuando toca defender. La combinación de perfiles empieza a darle el equilibrio que buscaba. El siguiente paso consiste en sostenerlo lejos de casa, con rivales distintos y la recuperación condicionada por la cercanía de los partidos.
El entrenador dejó una pista importante al hablar de Bernardo tras el Clásico, evitando establecer titulares indiscutibles y defendió las posibilidades de su plantilla. Esa postura cobra peso ante una semana con tres salidas. El Real Madrid necesitará alternativas para mantener la exigencia que reclama su entrenador.
Mourinho quiere aprovechar las características complementarias de sus futbolistas sin perder la respuesta colectiva de los últimos encuentros. Podrá ajustar el planteamiento, cargar más el ataque o protegerse según lo que pida cada rival. La intensidad debe permanecer.
El Racing será la primera prueba. Mourinho quiere un Madrid que muerda desde el inicio, siga ganando y mantenga la presión sobre Atlético y Barcelona. El triunfo en el Camp Nou ya forma parte de la racha. Ahora toca defenderla en El Sardinero.