Yan Diomande ya ha vivido su particular acto de bienvenida. El extremo marfileño vivió este martes su puesta de largo oficial como futbolista blanco en la Ciudad Real Madrid, donde fue recibido por Florentino Pérez. La presentación siguió el formato privado elegido por el Real Madrid para sus incorporaciones este verano.
Florentino recibió al jugador en la sala de juntas de Valdebebas y, después de estampar su firma, Diomande recibió una réplica del Santiago Bernabéu, un reloj y la camiseta que lucirá durante esta temporada con el dorsal ’25’. José Martínez Pirri, presidente de honor del club, también estuvo presente en el acto.
Es el comienzo institucional de una aventura que deportivamente ya ha arrancado. Diomande ha caído de pie en el proyecto de Mourinho y su relación con el entrenador puede ser uno de los puntos importantes de su adaptación. El atacante nunca ha escondido la admiración que siente por el portugués y llegó a asegurar antes de comenzar esta etapa que estaba dispuesto a dejarlo todo sobre el césped por él.
Un arma diferente para Mourinho
El Real Madrid ha incorporado a Diomande porque aporta cosas que no abundaban en la plantilla. Es un extremo explosivo, vertical y especialmente agresivo cuando recibe con metros por delante. Tiene potencia para atacar espacios, facilidad para superar rivales en el uno contra uno y una zancada que le permite convertir una recuperación o un pase profundo en una ocasión en apenas unos segundos.
Mourinho quiere un Madrid capaz de dominar, pero también devastador cuando el rival pierde el balón. Ahí aparece Diomande. Puede partir abierto, especialmente desde la banda, pero no necesita quedarse pegado a la línea. Tiene capacidad para atacar hacia dentro, llegar al área y finalizar las jugadas. Su velocidad puede resultar especialmente útil en partidos en los que Mbappé y Vinicius atraigan la atención de las defensas, generando espacios para que aparezca desde el costado contrario.
Pero hay otra característica que gusta especialmente a Mourinho: trabaja sin balón. No es únicamente un jugador pensado para recibir y encarar. En sus primeros encuentros ya ha dejado muestras de intensidad defensiva y compromiso en la presión, dos condiciones indispensables para ganarse la confianza del portugués. Ante el Schalke, por ejemplo, llegó a recuperar cinco balones en apenas 29 minutos.
Presente, futuro y competencia
Diomande tampoco llega al Real Madrid para contemplar desde lejos lo que sucede. La competencia en ataque será enorme, pero Mourinho no entiende de precios ni de jerarquías cuando confecciona sus equipos. Si responde, jugará. Y el marfileño tiene atributos para convertirse rápidamente en una alternativa importante.
Su juventud también ofrece al Madrid margen para moldearlo. Tiene físico, velocidad, desborde y capacidad goleadora, pero todavía puede crecer en la toma de decisiones, la asociación y la lectura de los últimos metros. Ahí entrará el trabajo diario con Mourinho.
El club ha firmado a Diomande hasta 2033 porque entiende que puede convertirse en uno de los atacantes importantes de los próximos años y por el que desembolsará 135 millones, el fichaje más caro de la historia. Ahora ya tiene contrato, camiseta y dorsal. El 25 comienza una nueva historia en el Real Madrid.