Álvaro Arbeloa se prepara para su adiós. O quizá hasta pronto. Su futuro a día de hoy no depende tanto de él como del Real Madrid. Si ya lo era en su etapa como jugador, el Espartano ha demostrado ser un hombre de club desde que se sentó el pasado 13 de enero por primera vez en la sala de prensa de Valdebebas. Aquella previa de la fatídica visita a Albacete sería su día 1 de estos «cuatro meses difíciles» que concluirán el próximo sábado a las 21:00 horas –salvo que la Liga no lo cambie–.
Una despedida que tendrá lugar en su casa y que no será la única. De hecho, ni siquiera será la más aplaudida, dado que posiblemente el madridismo vea la última actuación de una leyenda como Dani Carvajal con el Real Madrid. Arbeloa, un escudo de todos sus futbolistas, no opacará ni ese ni cualquier homenaje que pueda tener lugar en el Santiago Bernabéu durante el partido contra el Athletic Club. Aunque por dentro, también sabrá que habrá dirigido al equipo de su vida por última vez.
Por eso, Arbeloa encara esta semana, la última de entrenamientos en Valdebebas, al menos como técnico principal del primer equipo, con la amarga sensación de no haber llevado al Real Madrid a lo que estos años ha convertido en costumbre, es decir, pelear la Liga y la Champions hasta el final, pero sí de haber dado todo de sí mismo por encauzar a un vestuario perdido.
Arbeloa se ha tenido que enfrentar a todo tipo de situaciones y, peor o mejor, lo cierto es que durante varias semanas logró que el equipo no se derrumbase. Sin embargo, la dura eliminación en Champions contra el Bayern de Múnich y una cadena de malos resultados en Liga, precedidas ambas del batacazo copero en enero, provocaron que el vestuario volviese a perder el rumbo y se encomendase a un final de temporada muy delicado.
Arbeloa, final amargo
Ese que aún vive y que ha estado marcado por distintos episodios y con su figura cuestionada e incluso obviada al hablarse constantemente de su sucesor en el banquillo. A pesar de ello, Arbeloa quiere olvidarse del reciente pasado y exprimir al máximo sus últimos días como entrenador blanco. Quién sabe si le servirán como aprendizaje por si en un futuro se vuelve a abrir la puerta del Real Madrid para él.
«Esperaremos a ver qué día nos ponen el partido para organizar la semana y, según el día que nos pongan, organizaremos entrenamientos y también qué jugadores tenemos disponibles, porque ha salido alguno con alguna molestia (Vinicius, Tchouaméni y Huijsen). Último partido, día de despedidas seguro que para algún jugador», dijo Arbeloa este domingo en la sala de prensa del estadio Ramón Sánchez Pizjuán.
«Intentaremos hacer un gran partido con nuestra gente, disfrutar de cada minuto con esta camiseta y, por mi parte, también», aseguró el salmantino, que no se excluyó de ese múltiple adiós con el que el Real Madrid cerrará un ciclo y abrirá uno nuevo. Posiblemente, el de la segunda etapa de José Mourinho al frente del banquillo del Bernabéu… y quizá con Arbeloa junto a su asiento.