El Castilla se pone guapo antes de Navidad (4-1)
Tocaba poner la guinda a un final de año prodigioso. Pocos se atrevían a pronosticar el resurgir de un Castilla de un Castilla que encadena nueve partidos sin conocer la derrota y ya mira, de forma definitiva, a los puestos de playoffs. El Valladolid era la víctima perfecta. El colista llegaba al Di Stéfano y decidía hacer pruebas. ¿El resultado? un 4-1 que deja a los pucelanos muy tocados.
Desde el inicio se vio que el Castilla se sentía cómodo. La confianza adquirida en las últimas semanas y las debilidades del rival invitaban a los blancos a disfrutar. Quezada gozaba de la primera gran oportunidad del encuentro. La segunda clara iría a la cazuela. Óscar transformaba un libre directo escorado. El ’10’ combinaba un potente disparo con la ayuda de Tani, meta rival, para inaugurar el marcador. El resto sería coser y cantar.
Los blancos dominaban, creaban y marcaban. Seoane hacía el segundo al aprovechar un gran pase de Quezada. El partido se ponía muy de cara y la goleada acechaba. Fue en esta situación cuando Miguel Rivera, entrenador del Valladolid B, comenzó a hacer cambios. Dos sustituciones, de dos jugadores poco habituales, antes de la primera media hora de partido provocaba tensión en el banquillo. Y encima, cuando el Castilla fallaba y provocaba ocasiones en contra, tampoco las aprovechaban. Suárez fallaba un mano a mano ante Belman de esos que marcan. Cuando creaban peligro por mérito propio tampoco tenía suerte al encontrarse con un portentoso meta madridista.
El Castilla terminó la primera mitad a lo suyo. No mucho sufría peligro y sí lo creaba. Posiblemente, el resultado se antojaba corto al término de los primeros 45 minutos para los visto sobre el césped.
Susto y suerte
La segunda mitad perdió en ritmo y en fútbol. El Castilla bajó considerablemente la intensidad y el Valladolid, poco a poco, se empezó a creer la posibilidad de reducir ventajas y, de paso, meterse de lleno en el partido. Pocas ocasiones y mucho juego trabado en el centro del campo terminaron de desconectar a los blancos.
Los de Solari buscaban una contra definitiva que nunca llegaba y el Valladolid, con pundonor, recortaba distancias gracias a una gran jugada de Suárez que terminaba metiendo en la portería Miguel.
Se miraba con cara de circunstancias el Castilla, aunque el susto tan sólo les duraría dos minutos. Lo que tardó Fidalgo en recibir una falta. Óscar no pedía barrera, sacaba rápido hacia Cristo, pero el defensa del Valladolid desviaba el balón con la mala suerte de que se colaba en su propio arco.
El tramo final del encuentro tuvo pocos sobresaltos para el Castilla. Los blancos se hicieron amos y señores del duelo para terminar de vacunar a un rival derrotado desde el infortunio del tercer gol. Cristo, que amenazó en varias ocasiones, terminó cerrando el marcador aprovechando un rechazo dentro del área. Sonreía por fin un jugador canario que cada día está más integrado en el filial.
Reguilón pudo hacer la manita, pero el muro rival lo evitó. Ya daba igual. El Castilla cerraba el año feliz. Al final, Solari y toda la plantilla se comerán el turrón y lo harán de forma merecida.
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