El acuerdo secreto entre Infantino y la torre Trump: la FIFA pagó 4 millones por una oficina casi vacía durante siete años
La FIFA acordó en 2025 pagar a la empresa Trump Tower Commercial LLC
Un alquiler total de casi 4 millones de dólares durante más de siete años
La FIFA acordó en 2025 pagar a la empresa Trump Tower Commercial LLC un alquiler total de casi 4 millones de dólares durante más de siete años por una oficina «de representación» de la organización presidida por Gianni Infantino, que permanece vacía con frecuencia. Un acuerdo secreto que se ha destapado y que tiene mucho trasfondo detrás entre dos figurosn con mucho poder en el mundo.
Según documentos internos consultados por Le Monde, el organismo mundial ha aceptado pagar un total de casi 4 millones de dólares (3,57 millones) durante siete años y siete meses por unas instalaciones de 450 metros cuadrados que permanecen prácticamente desocupadas. El acuerdo ilustra los estrechos vínculos entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump.
Sobre la base de estos documentos inéditos, la FIFA —más concretamente, su filial FIFA Americas Incorporation, con domicilio legal en el estado de Delaware— acordó pagar esta cantidad, a partir de junio de 2025, a la empresa neoyorquina Trump Tower Commercial LLC, presidida por Eric Trump, hijo de Donald Trump y propietario y gestor de las instalaciones. El contrato fue firmado por cuatro miembros del consejo de administración en mayo de 2025, con las iniciales de su secretario general, Mattias Grafström, en primer lugar.
Para comprender mejor la relación entre Donald Trump y Gianni Infantino, es necesario retroceder en el tiempo. El 17 de julio, dos días antes de la final del Mundial, organizado conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá, el poderoso dirigente del fútbol mundial y el presidente estadounidense felicitaron a decenas de periodistas por el «éxito» del «mayor acontecimiento deportivo, quizá de la historia», según afirmó el jefe de Estado. La recepción tuvo lugar en la Trump Tower, situada en la elegante Quinta Avenida de Nueva York.
Es en este rascacielos de 58 plantas, propiedad de la Organización Trump, donde la FIFA alquila una oficina desde junio de 2025. El organismo había elegido oficialmente la metrópoli estadounidense con vistas al Mundial de Clubes, que se celebraría en Estados Unidos en junio y julio de 2025, y al Mundial de 2026. «Gracias, por supuesto, también al presidente Trump», declaró Gianni Infantino, sin ofrecer detalles sobre el número de empleados desplazados ni sobre las actividades de la federación que se desarrollarían en las instalaciones de Nueva York, un año después de establecer su departamento jurídico en Miami, Florida. Esta instalación podría constituir un conflicto de intereses, dadas las relaciones financieras entre la FIFA, organizadora del Mundial de 2026, y el jefe de Estado de uno de los países anfitriones del torneo.
Un alquiler acorde con los precios del mercado
Según varias fuentes, ningún miembro del personal de la FIFA está destinado en estas instalaciones «de representación» y la inmensa mayoría de los empleados desconocía el acuerdo relativo al anexo de la Trump Tower, donde Gianni Infantino tiene un despacho. Esto alimentará los debates internos antes de la reunión del Consejo de la FIFA del jueves 15 de octubre en Zúrich, la ciudad suiza donde la organización tiene su sede desde 1932. Se trata de un acontecimiento crucial, ya que el presidente italo-suizo, en el cargo desde 2016 y que se presentaba a un tercer mandato en las elecciones del 18 de marzo de 2027, se juega su futuro político después de abandonar sus planes de crear una sociedad comercial abierta a inversores privados, algunos de ellos vinculados al clan Trump.
De media, según nuestros cálculos, la FIFA paga a la empresa privada vinculada al presidente estadounidense unos 470.000 dólares al año —o 41.000 dólares al mes— por la «suite 1701». Es decir, unos precios acordes con el mercado para unas oficinas de estas dimensiones en la Quinta Avenida de Nueva York. El contrato de arrendamiento incluye «un incremento anual fijo del 2 % [del alquiler] para compensar la transferencia de los gastos de explotación». Aunque el inicio del contrato estuvo acompañado de una cláusula similar a una rebaja —«El alquiler fijo se reducirá en 19.000 dólares al mes durante cada uno de los ocho primeros meses completos posteriores a la fecha de entrada en vigor»—, el importe alcanza su máximo al final del contrato: 533.000 dólares por los últimos siete meses, frente a los 455.000 dólares del segundo año. «La FIFA paga un alquiler acorde con los precios del mercado por estas instalaciones y cumple con toda la legislación local», explicó la organización internacional en respuesta a las preguntas de Le Monde.
Vinculada a la Trump Tower hasta finales de 2032 —más de seis años después del Mundial de 2026—, la FIFA solo podría rescindir el contrato, si así lo deseara, «al término de un período de cinco años y siete meses desde la fecha de entrada en vigor, previo aviso con 12 meses de antelación y mediante el pago de una suma equivalente a seis meses de alquiler», según los documentos consultados.
El comité de finanzas no fue informado
Según estos documentos, antes de optar por la Trump Tower como sede de representación, la FIFA no visitó otras ubicaciones ni comparó ofertas de otras empresas. A diferencia de lo que había hecho en Miami. A la luz de estos hechos, varios miembros de la administración de la FIFA expresaron internamente su preocupación por el alquiler de la oficina, señalando un posible conflicto de intereses y el hecho de que el procedimiento no había seguido los cauces habituales.
«La FIFA ha abierto una oficina de representación en Nueva York para utilizarla durante el Mundial de Clubes de 2025 y el Mundial de 2026, así como en otros grandes acontecimientos que se celebran cada año en la ciudad», señaló el organismo. Sin embargo, las nuevas instalaciones eran demasiado pequeñas para acoger la «recepción del 17 de julio» en otra sala del edificio, a la que asistieron Gianni Infantino y Donald Trump. «Esta oficina se utiliza principalmente cuando los representantes de la FIFA se encuentran en Nueva York y ha acogido actos que reúnen a representantes de las federaciones miembro de la FIFA, funcionarios gubernamentales y otras partes interesadas clave», afirmó el organismo. «Nueva York es una ciudad global y la FIFA es una organización mundial, por lo que es natural que la FIFA esté presente allí».
Dado que no genera ingresos comerciales, la organización no está sujeta al impuesto de sociedades en Nueva York por estas instalaciones, que permanecen vacías con mucha frecuencia. Además, según una persona familiarizada con el caso, el comité de finanzas de la FIFA no parece haber sido informado ni haber aprobado la instalación solicitada por Gianni Infantino a principios de 2025 e impuesta a su administración, ni tampoco su coste. Alejandro Domínguez, presidente del comité en 2025, no ha respondido. Tampoco lo ha hecho su sucesor, Mike Mulraney. «El contrato de arrendamiento se ha firmado de conformidad con los procedimientos internos habituales de la FIFA», respondió la federación.
Esta decisión también generó gastos de obras para la FIFA, como demuestra una factura de casi 100.000 dólares que Trump Corporation remitió al organismo en septiembre de 2025 por trabajos de mantenimiento, electricidad y renovación, según documentos que Le Monde ha podido consultar.
Una logística rocambolesca
El traslado de la FIFA a Nueva York vuelve a simbolizar los vínculos de interés entre Gianni Infantino y Donald Trump, cuyo punto culminante fue la entrega del «Premio de la Paz» a Trump en diciembre de 2025, durante el sorteo del Mundial. El acto, previsto inicialmente en Las Vegas, Nevada, se trasladó a Washington, lo que obligó a desplegar una logística rocambolesca para garantizar la presencia del presidente estadounidense.
Desde hace varios años, el máximo responsable de la FIFA no oculta su cercanía al jefe de Estado. En enero de 2025, el dirigente de la FIFA, que desde entonces ha participado en varias reuniones del «Consejo de la Paz» de Donald Trump, fue invitado a la ceremonia de investidura celebrada en Washington. Según Le Monde, hay fotografías de ambos en las oficinas de la organización mundial en Zúrich y Miami. En julio, en plena celebración del Mundial, las supuestas gestiones de Trump ante Gianni Infantino para conseguir una sanción más leve para Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos expulsado con tarjeta roja en un partido de dieciseisavos de final, provocaron fuertes reacciones. Cuando Le Monde preguntó al respecto, la Casa Blanca remitió al periódico a la empresa de Donald Trump, que no respondió.
Un año antes del anterior Mundial, celebrado en Catar a finales de 2022, otra decisión del dirigente de la FIFA había suscitado interrogantes: Gianni Infantino había decidido establecerse parcialmente en el pequeño emirato para «cumplir con sus funciones presidenciales y estar más cerca del Mundial», según explicó entonces el organismo, pese a que su función no es en absoluto operativa. «Debido a su proximidad a Catar, Gianni Infantino podría encontrarse en una peligrosa situación de dependencia respecto al país anfitrión», afirmó Sepp Blatter, expresidente de la FIFA (1998-2015).
Los datos financieros relativos a la oficina de la FIFA en Nueva York podrían interesar a Jamie Raskin, un destacado miembro de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Este verano, el congresista demócrata por Maryland solicitó mantener entrevistas con Gianni Infantino y pidió a la FIFA que le proporcionara documentos sobre sus contactos con Donald Trump, su Administración y Trump Organization. En septiembre, Raskin denunció la falta de colaboración del presidente de la federación internacional.
En un pasado no tan lejano, una controvertida figura de la FIFA residió en la Trump Tower. Fue en este edificio donde el estadounidense Chuck Blazer —antiguo miembro del Comité Ejecutivo de la FIFA, procesado en su país y cuya colaboración encubierta con el FBI contribuyó a destapar el escándalo conocido como FIFAgate en 2015— alquiló varios apartamentos, uno de ellos exclusivamente para sus gatos.
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