Por qué quienes crecieron en los años 1980 y 1990 sufren la ‘falacia de la llegada’: la psicología lo explica
La psicología lo deja claro: las personas que nacieron en los años 1950 y 1960 no empezaron a trabajar pronto por vocación, sino porque no tenían otra opción
La nutricionista que ha puesto nombre al enemigo silencioso de las mañanas: esa sensación de hinchazón empieza en la cena de la noche anterior
La psicología lo deja claro: las personas que nacieron en los años 1950 y 1960 no empezaron a trabajar pronto por vocación, sino porque no tenían otra opción
Durante décadas, películas, series y anuncios transmitieron una misma idea, después de superar obstáculos y alcanzar un gran objetivo, llega la felicidad definitiva. Conseguir el trabajo soñado, encontrar el amor perfecto o cumplir una meta personal parecía el final natural de cualquier historia de éxito. No todo siempre es así; la psicología lleva años advirtiendo de que esa visión puede generar expectativas poco realistas sobre cómo funciona realmente el bienestar emocional.
¿Qué es la falacia de la llegada?
El término falacia de la llegada fue popularizado por el psicólogo y profesor de Harvard Tal Ben-Shahar para describir la creencia de que la felicidad duradera aparecerá automáticamente cuando alcancemos un determinado objetivo.
Según esta idea, muchas personas viven convencidas de que se sentirán plenamente satisfechas cuando logren un ascenso laboral, compren una vivienda, encuentren pareja o alcancen una determinada situación económica. El problema surge cuando ese momento llega y la sensación de plenitud dura mucho menos de lo esperado.
La influencia de los finales felices
Los expertos consideran que quienes crecieron durante las décadas de 1980 y 1990 estuvieron especialmente expuestos a narrativas centradas en recompensas finales. El cine familiar, las comedias románticas y buena parte de la cultura popular reforzaban la idea de que todos los problemas desaparecen una vez se alcanza la meta.
Aunque estas historias cumplen una función narrativa, pueden contribuir a crear una expectativa poco ajustada a la realidad. La vida no suele desarrollarse en capítulos cerrados ni ofrece momentos de satisfacción permanente.
La duración de la felicidad
El cerebro humano tiene una extraordinaria capacidad para acostumbrarse a los cambios, incluso cuando son muy positivos. Por eso, acontecimientos que inicialmente generan una gran alegría terminan integrándose en la rutina cotidiana. Lo que ayer parecía extraordinario acaba convirtiéndose en algo normal y deja de producir la misma intensidad emocional.
Lejos de ser un defecto, este mecanismo forma parte del funcionamiento habitual de nuestra mente y explica por qué la felicidad suele ser temporal.
El riesgo de perseguir metas equivocadas
Cuando una persona deposita todas sus expectativas en un objetivo concreto, puede experimentar frustración al descubrir que el resultado no produce el bienestar esperado. En algunos casos, incluso puede aparecer una sensación de vacío o desmotivación después de haber conseguido aquello que tanto deseaba.
Los psicólogos señalan que el problema no es tener metas, sino creer que una sola meta resolverá todas las necesidades emocionales de forma permanente.
Disfrutar del proceso
Las personas más satisfechas suelen centrar su atención no solo en los resultados, sino también en el camino que recorren para alcanzarlos. Desarrollar relaciones significativas, aprender nuevas habilidades, encontrar propósito en las actividades cotidianas y valorar los pequeños avances genera una sensación de realización más estable que perseguir únicamente grandes logros externos.
La felicidad no suele encontrarse en una línea de meta definitiva. Más bien aparece en momentos concretos a lo largo del recorrido, y aprender a reconocerlos ayuda a vivir con mayor satisfacción y menos frustración.
Temas:
- Infancia
- OKD
- Psicología
Lo último en Curiosidades
-
La nutricionista que ha puesto nombre al enemigo silencioso de las mañanas: esa sensación de hinchazón empieza en la cena de la noche anterior
-
La psicología lo deja claro: las personas que nacieron en los años 1950 y 1960 no empezaron a trabajar pronto por vocación, sino porque no tenían otra opción
-
La psicología lo deja claro: nadie en la España de los 60 y 70 emigraba por gusto, los jóvenes que huyeron del campo buscaban una vida mejor
-
La palabra que usan todo el tiempo en Canarias y que el resto de España no entiende
-
Por qué quienes crecieron en los años 1980 y 1990 sufren la ‘falacia de la llegada’: la psicología lo explica
Últimas noticias
-
La lección de vida de Robert De Niro (82 años): «Cuando las cosas van bien, mantente calmado porque todos somos prescindibles»
-
Vídeo con las espectaculares imágenes aéreas de la multitudinaria misa del Papa en Madrid
-
Visita del Papa León XIV en Madrid, en directo: Misa del Corpus Christi en Cibeles en vivo, agenda, horarios, calles cortadas y última hora en streaming
-
Avance de ‘Una nueva vida’ de hoy, 7 de junio: Seyran planea quedarse embarazada a pesar del riesgo
-
León XIV ensalza «el sentimiento espiritual» de España y anima a «romper las cadenas de todo egoísmo»