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Prueba a colocar esta planta en la ventana: los expertos coinciden en que es el mejor remedio para acabar con los mosquitos este verano

Ahora que ya estamos en verano, y además pasando la que parece ser una larga ola de calor, hay algo que se repite en casi todas las casas que es tener las ventanas abiertas el máximo de tiempo posible, y con ello, el que acabemos sufriendo a los temidos mosquitos. Así que para evitar que entren, o para no tener que sufrir su zumbido y sus molestas picaduras existen varios remedios, entre los que podemos destacar una planta que se convierte en la más eficaz de todas.

Cuando entran los mosquitos en casa, lo normal es recurrir a enchufes eléctricos, sprays o velas repelentes que funcionan, pero no siempre resultan cómodos. Hay quien prefiere evitar productos químicos dentro de casa, sobre todo en espacios cerrados o cuando hay niños o mascotas. Y ahí es donde empiezan a ganar peso otras alternativas más sencillas como colocar una planta concreta en la ventana o cerca de los puntos de entrada. No es un truco milagro ni elimina los mosquitos por completo, pero bien utilizada puede marcar una diferencia notable durante los meses de más calor.

La planta que es el mejor remedio para acabar con los mosquitos

En este caso, todo gira en torno a la citronela, una planta bastante conocida cuando llega el verano. También se puede encontrar como geranio aromático, y destaca por ese olor tan particular, entre cítrico y floral, que se nota sobre todo cuando se tocan sus hojas.

Ese olor es precisamente lo que marca la diferencia. Al manipular la planta, libera unas sustancias que dificultan que los mosquitos detecten a las personas. No es que desaparezcan sin más, pero sí les cuesta más acercarse o identificar dónde estamos. Por eso su función no es la de eliminar insectos como haría un insecticida. Es más bien una forma de poner una especie de «freno» en la entrada. No los mata, pero hace que no se acerquen con la misma facilidad, algo que resulta especialmente útil si se quiere evitar el uso de productos más fuertes dentro de casa.

Dónde colocarla para que realmente funcione

Aquí está uno de los puntos clave. No basta con tener la planta en casa, importa mucho dónde se coloca. La mejor opción es situarla cerca de los lugares por los que entran los mosquitos: ventanas, balcones, terrazas o la puerta principal.

Colocarla en el interior, lejos de estos puntos, reduce bastante su efecto. En cambio, si está justo en el alféizar o al lado de una mosquitera, el aroma actúa como una primera barrera antes de que los insectos entren. Además, hay un pequeño gesto que marca la diferencia. Frotar o sacudir ligeramente las hojas libera el aroma con más intensidad. Hacerlo justo antes de abrir la ventana, sobre todo al anochecer, puede ayudar a reforzar ese efecto repelente en el momento en el que más mosquitos hay.

Por qué no siempre funciona igual

Aunque la citronela es útil, conviene tener claro que no es una solución única. Su efecto depende de varios factores, como la cantidad de plantas, su estado o incluso la ventilación del espacio.

También influye mucho el entorno. En zonas con mucha humedad o cerca de agua estancada, la presencia de mosquitos será mayor, y una sola planta no será suficiente para mantenerlos alejados. Por eso, los expertos insisten en que este método funciona mejor como complemento. Es decir, ayuda a reducir la presencia de insectos, pero no sustituye completamente a otros sistemas si la situación lo requiere.

Cómo cuidar la planta para que sea efectiva

Para que la citronela cumpla su función, es importante que esté en buen estado. Una planta debilitada o mal cuidada pierde parte de su aroma, y con ello su efecto repelente.

Lo ideal es colocarla en un lugar con luz natural, donde reciba entre cuatro y seis horas de sol al día. También necesita buena ventilación, especialmente en verano, cuando las temperaturas son más altas. En cuanto al riego, no conviene seguir un horario fijo. Es mejor comprobar la tierra: cuando esté seca al tacto, es momento de regar. Eso sí, hay que evitar el exceso de agua, porque puede dañar las raíces y afectar al crecimiento.

El error que puede atraer aún más mosquitos

Por último hay un detalle que muchas veces se pasa por alto y es que si la maceta tiene un plato debajo y se acumula agua después de regar, ese pequeño charco puede convertirse en un lugar perfecto para que los mosquitos se reproduzcan. Es decir, justo lo contrario de lo que se busca. Por eso, vaciar el agua sobrante después de cada riego es fundamental. También conviene revisar la base de la maceta y evitar que se acumule humedad durante mucho tiempo. Además, mantener la planta bien podada ayuda a que circule el aire entre las hojas. Esto no solo favorece su crecimiento, sino que reduce el riesgo de plagas y evita que se convierta en un entorno propicio para los insectos.