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Córdoba

La obra de ingeniería colosal que va a transformar para siempre Córdoba: 39 millones de euros para convertir 400.000 toneladas de residuos en gas natural

No todos los proyectos industriales generan tanta conversación antes incluso de que empiecen a funcionar. Pero lo que se está planteando en Baena no es una obra cualquiera sino que, en cierto modo, supone un cambio de paradigma para una zona de Córdoba que está muy ligada al olivar y a todo lo que lo rodea.

Detrás de esta iniciativa no encontramos sólo cifras llamativas, que también las hay, sino una idea bastante clara como es la de aprovechar lo que hasta ahora se consideraba un residuo para convertirlo en energía. Y hacerlo, además, a gran escala. La propuesta, impulsada por varias compañías del sector energético y agroindustrial, plantea levantar una planta capaz de transformar cientos de miles de toneladas de subproductos del olivar en biometano. Una inversión cercana a los 39 millones de euros que, si sale adelante, situará a esta zona de Córdoba en el mapa de las energías renovables de una forma muy concreta.

La obra de ingeniería colosal que va a transformar para siempre Córdoba

En Andalucía, hablar de olivar es hablar de volumen con campañas que generan toneladas de subproductos que, aunque forman parte natural del proceso, no siempre son fáciles de gestionar. Aquí es donde entra en juego este tipo de proyectos, de mod que la planta que se quiere instalar en Baena nace con la idea de dar una salida distinta a esos restos, principalmente alperujo y otros derivados, transformándolos en algo útil.

No se trata sólo de eliminarlos, sino de darles valor. Convertirlos en gas renovable que pueda inyectarse en la red, y también en fertilizantes que vuelvan al campo. Es, en esencia, un modelo de economía circular aplicado a un sector que lleva años buscando alternativas.

Una planta de gran capacidad (y con previsión de crecer)

El proyecto no es pequeño. En una primera fase, la instalación estaría preparada para tratar unas 300.000 toneladas al año, con la idea de alcanzar las 400.000 en una segunda etapa. Eso, traducido a términos prácticos, supone una de las mayores plantas de este tipo en el entorno. Y no sólo por volumen, sino por lo que implica a nivel logístico y tecnológico.

Otro de los aspectos que más destacan los promotores es que gran parte del material llegará a través de tuberías, evitando así el transporte continuo por carretera. Un detalle que, sobre el papel, reduce el impacto en tráfico y en emisiones asociadas al movimiento de residuos.