Curiosidades
Epicteto

La frase de Epicteto, filósofo estoico, sobre la paz interior: «No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

«No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre» resume una de las principales ideas del estoicismo: nuestro sufrimiento no procede directamente de lo que ocurre, sino de nuestra resistencia a aceptar que la realidad no siempre se adapta a nuestros deseos. Con esta reflexión, Epicteto no invitaba a vivir con resignación, sino que planteaba una cuestión mucho más profunda: aprender a diferenciar entre aquello que podemos controlar y aquello que no depende de nosotros.

Esperamos que las personas actúen como nosotros consideramos correcto, que los planes salgan exactamente como habíamos imaginado y que los acontecimientos se adapten a nuestras expectativas. Cuando todo va sobre ruedas, sentimos que todo está en orden. Pero cuando ocurre lo contrario, aparece la frustración. Epicteto propone cambiar la perspectiva y aceptar que el dolor no tiene por qué convertirse en una lucha permanente contra la realidad.

«No pidas que las cosas lleguen como tú las deseas, sino deséalas tal como lleguen, y prosperarás siempre»

Uno de los errores más frecuentes al interpretar este pensamiento es confundir aceptación con pasividad. Una persona puede aceptar que está atravesando una situación difícil y, al mismo tiempo, buscar soluciones. La aceptación estoica empieza precisamente cuando dejamos de esforzarnos en negar la realidad.

Epicteto convirtió esta distinción en uno de los pilares de su pensamiento. ¿Cuáles son las cosas que sí dependen de nosotros? Juicios, decisiones, intenciones y acciones. ¿Y las que no? Acontecimientos externos y opiniones ajenas. El problema aparece cuando intentamos controlar lo segundo como si perteneciera al primer grupo.

El estoicismo no exige convertirse en una persona indiferente, ya que tener objetivos, preferencias, ilusiones y proyectos forma parte de la vida. El problema surge cuando nuestra felicidad depende única y exclusivamente de alcanzar esos deseos.

En definitiva, la frase de Epicteto sigue vigente porque plantea una pregunta que tiene un gran peso en la sociedad actual: ¿cuánto de nuestro sufrimiento procede de lo que ocurre y cuánto de nuestra lucha contra lo que ocurre?No podemos controlar todo lo que aparece en nuestra vida. Pero sí podemos trabajar en nuestra manera de responder a  las circunstancias.

Reflexiones de Epicteto