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Los mecánicos coinciden: esto es lo que consume un coche si está detenido con el motor encendido

Coche con motor encendido

Un motor de combustión moderno, tanto de gasolina como diésel, suele consumir en condiciones normales de ralentí, alrededor de 700-900 rpm, entre 0,5 y 1,2 litros de combustible por hora. La cifra depende de factores como la cilindrada y el funcionamiento de los sistemas auxiliares. Elementos como el aire acondicionado o la luneta térmica aumentan la demanda eléctrica, obligando al alternador a trabajar más y, por tanto, elevando el consumo necesario para mantener estable el régimen del motor.

La incorporación generalizada de los sistemas Start-Stop respondió precisamente a este problema: evitar que el vehículo siga gastando combustible cuando permanece detenido. Pero ¿compensa apagar el motor durante una parada breve? La tecnología actual indica que, cuando el propulsor ya ha alcanzado su temperatura de funcionamiento, la energía necesaria para volver a arrancarlo equivale aproximadamente a la consumida durante unos pocos segundos al ralentí.

¿Cuánto consume el coche cuando está detenido con el motor encendido?

En los automóviles modernos con tecnología de microhibridación (MHEV), esta estrategia puede ir todavía un paso más allá. Algunos sistemas permiten circular por inercia con el motor apagado antes incluso de que el vehículo se detenga completamente. En determinadas condiciones de tráfico urbano intenso, esta gestión puede contribuir a reducir el consumo alrededor de un 10% o 15%.

Ahora bien, el gasto de combustible no es el único aspecto que se debe tener en cuenta. El ralentí prolongado tampoco representa la situación de funcionamiento más favorable para la mecánica y, dependiendo del tipo de propulsor y de las condiciones de uso, puede contribuir a la acumulación de determinados residuos.

Además, cuando el vehículo permanece parado durante mucho tiempo con el aire acondicionado funcionando a máxima potencia, el sistema de refrigeración tiene que mantener la temperatura del motor sin contar con el flujo de aire que se genera durante la marcha. Los ventiladores deben trabajar de forma continua y el conjunto puede soportar temperaturas que normalmente no alcanzaría circulando.

Teniendo todo esto en cuenta, mantener el coche encendido mientras está detenido sí tiene un coste. En líneas generales, si la detención va a prolongarse durante más de un minuto y el vehículo no cuenta con un sistema Start-Stop que gestione automáticamente el apagado, apagar el motor puede ser una opción no sólo más eficiente, sino también más conveniente para la mecánica.

Sistema Start-Stop

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Los vehículos equipados con sistema Start-Stop utilizan baterías especialmente diseñadas para soportar un elevado número de ciclos de carga y descarga. En muchos modelos actuales se emplean baterías AGM, mientras que en otros vehículos se siguen utilizando tecnologías EFB. A diferencia de las baterías convencionales de plomo-ácido, estas soluciones están preparadas para recuperar energía con mayor rapidez y soportar los frecuentes arranques que se producen durante la conducción.

Una de sus principales características es precisamente su capacidad para aceptar cargas rápidamente mientras el vehículo está circulando. Esto permite recuperar parte de la energía empleada durante los sucesivos arranques y mantener un nivel adecuado de carga incluso cuando el sistema Start-Stop entra en funcionamiento de forma habitual.

Motor de arranque

Con la tecnología Start-Stop, el número de veces que el motor se pone en marcha durante un trayecto puede aumentar considerablemente. Por este motivo, los vehículos preparados para utilizar este sistema incorporan motores de arranque reforzados, diseñados para soportar un número mucho mayor de ciclos de funcionamiento que los utilizados en vehículos convencionales.

Estos componentes están preparados para realizar arranques frecuentes sin que ello implique necesariamente una reducción prematura de su vida útil, siempre que se mantengan las condiciones de funcionamiento previstas por el fabricante.

Reglamento General de Circulación

El Reglamento General de Circulación establece en su artículo 115 que, cuando un vehículo permanece detenido por cualquier circunstancia y no puede iniciar la marcha de manera inmediata, el conductor debe apagar el motor. Esta disposición responde, entre otros objetivos, a la necesidad de reducir las emisiones contaminantes y evitar un consumo de combustible innecesario. Por tanto, mantener el vehículo encendido durante una parada prolongada podría constituir una infracción leve.

El artículo 115.1 establece que «aun cuando el conductor no abandone su puesto, deberá parar el motor siempre que el vehículo se encuentre detenido en el interior de un túnel o en lugar cerrado y durante la carga de combustible».

Además, la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, en su artículo 10, señala que los usuarios de la vía están obligados a «comportarse de forma que no entorpezcan indebidamente la circulación, ni causen peligro, perjuicios o molestias innecesarias a las personas o daños a los bienes o al medioambiente».

En lo que se refiere a la DGT, ésta es la normativa aplicable. Sin embargo, también hay que tener en cuenta las ordenanzas municipales de determinados municipios, como Madrid o Barcelona, que contemplan disposiciones concretas para sancionar a los vehículos que mantienen el motor encendido cuando no existe una necesidad justificada.

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