Luis Miguel García, mecánico automotriz: “Un coche puede funcionar perfectamente y no estar preparado para un viaje de cientos de kilómetros”
Según el último informe elaborado por IDEAUTO a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT), la edad media de los turismos ha aumentado hasta los 14,6 años. El número total de vehículos en España ha aumentado un 1,3%, hasta alcanzar las 31.706.927 unidades; los automóviles con 10 años o más de antigüedad son los que tienen mayor presencia y representan ya el 62% del parque. Dentro de este grupo, destacan especialmente los vehículos de más de 20 años, que concentran el 29,3% de la cuota total.
José López-Tafall, director general de ANFAC, alerta: «el parque de vehículos en España sigue envejeciendo y la media de antigüedad de los turismos ya alcanza los 14,6 años. A pesar del esfuerzo de las marcas por impulsar la electrificación, es preocupante que casi un tercio de nuestros vehículos superen los 20 años de antigüedad. Esto supone que durante el último año siguieron en circulación más de 9,2 millones de vehículos con más de 20 años».
La importancia de la revisión previa
«El mayor error antes de un viaje es pensar que, porque el coche funciona, no necesita una revisión», explica el mecánico a La Vanguardia. Después de años viendo vehículos con averías que podrían haberse detectado a tiempo, recuerda que muchos problemas no comienzan en la carretera, sino mucho antes, cuando pequeñas señales de alerta pasan inadvertidas.
Si tuviera que preparar un vehículo para un viaje largo, Luis Miguel García empezaría por los neumáticos. Son el único punto de contacto con el asfalto y, durante el verano, están expuestos al calor del asfalto y los rayos del sol, factores que influyen directamente en su estructura. Una de las principales consecuencias de las altas temperaturas es el aumento de la presión del aire, aumentando el riesgo de reventón y reduciendo la superficie de contacto con la calzada. «La presión debe comprobarse siempre en frío y ajustarse a la recomendada por el fabricante. Un neumático puede parecer que está bien y, sin embargo, tener un desgaste que solo se hace evidente cuando pasa varias horas circulando», explica García.
La revisión debe continuar bajo el capó. Comprobar el nivel de aceite, el líquido refrigerante, el líquido de frenos y el del limpiaparabrisas son revisiones básicas que apenas requieren unos minutos y que, según el mecánico, «ayudan a detectar pequeños problemas antes de que puedan ir a más». En cuanto a la batería, aunque el vehículo arranque con normalidad, las altas temperaturas pueden acelerar su desgaste.
Precisamente, la DGT asegura que «los problemas en la batería son, de largo, las averías más frecuentes en carretera, casi siempre provocadas por descuidos de los conductores. Con una vida útil limitada (entre tres y cinco años), la batería requiere poco mantenimiento (básicamente, una revisión periódica cada 10.000 kilómetros para comprobar la carga). Aún así, es un elemento que no suele «avisar» cuando está a punto de llegar al final de su vida útil.
Asimismo, García recomienda comprobar el funcionamiento del sistema de refrigeración y del aire acondicionado antes de un viaje largo. «Son revisiones muy sencillas que muchas veces permiten detectar un problema antes de que aparezca en el momento menos oportuno, cuando el coche lleva horas circulando y está soportando un mayor esfuerzo», asegura.
«El vehículo suele avisar antes de una avería, pero esos pequeños síntomas se ignoran hasta que aparece un problema serio en plena carretera. Una revisión preventiva antes de salir suele ser mucho más económica que una avería durante las vacaciones. Muchas veces la diferencia está en detectar el problema cuando todavía tiene una solución sencilla; un coche puede funcionar perfectamente y no estar preparado para realizar un viaje de cientos de kilómetros», concluye.
Neumáticos
Pedro Álvarez, director de marketing de Michelin, explica que «el neumático es el nexo de unión entre el coche y la carretera, por lo que tiene que ser seguro, duradero y sostenible. Por ello, este elemento de alta tecnología tiene que estar siempre en buen estado y con las presiones recomendadas por el fabricante».
Uno de los errores más habituales está relacionado con la presión; si es excesiva, provoca desgaste en la zona central de la banda de rodadura, mientras que una presión demasiado baja afecta principalmente a los extremos. Por otro lado, si la llanta es demasiado ancha o demasiado estrecha para el neumático, la banda de rodadura se desgasta por la zona central y se reduce la tracción. Cuando el desgaste aparece únicamente en uno de los laterales de la banda de rodadura, puede deberse a una alineación incorrecta de los ejes. Esto puede reducir hasta un 20% la vida útil del neumático y aumentar el consumo un 16%.
La vida útil de los neumáticos oscila entre los 40.000 y 50.000 kilómetros, aunque depende del tipo elegido, del uso y mantenimiento que reciban y de las características del vehículo. La calidad también influye en su duración. Los neumáticos low cost, además de ofrecer menor agarre, suelen tener una vida útil más corta. Por eso, ahorrar en neumáticos puede terminar siendo una mala inversión.
