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Fontaneros coinciden: qué hacer con los radiadores al comienzo de la temporada de calefacción para que calienten bien durante todo el invierno

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Con la llegada del frío, la calefacción se convierte en nuestra mejor aliada para mantener la casa caliente. Después de varios meses apagados, los radiadores necesitan una pequeña puesta a punto para funcionar correctamente y repartir el calor de manera uniforme por todas las habitaciones. Los fontaneros recomiendan revisar la instalación y comprobar si los radiadores han acumulado aire en su interior, un problema que puede impedir que se calienten como es debido. También hay que prestar especial atención a la presión de la caldera y al funcionamiento de las válvulas.

Si un radiador calienta poco, el problema no siempre se debe a la presencia de aire. También puede estar relacionado con una presión inadecuada, suciedad acumulada en el circuito, un reparto irregular del agua o fallos en las válvulas. Si los ruidos persisten después del purgado, la presión no se estabiliza o reaparece la avería, lo más recomendable es contactar con un técnico. Lo mismo ocurre si hay fugas o alguna pieza está estropeada.

Cómo poner los radiadores a punto

Una de las primeras señales que indican que es necesario purgar los radiadores es la presencia de ruidos extraños, como gorgoteos, cuando se enciende la calefacción. También hay que comprobar si la parte superior del radiador está más fría que la inferior, ya que el aire acumulado tiende a subir y puede dificultar que el calor se distribuya uniformemente.

  1. Antes de comenzar, es fundamental apagar la calefacción y esperar a que los radiadores se enfríen. De esta forma, la bomba de la caldera dejará de impulsar el agua por el circuito y será más fácil que salga el aire acumulado. En instalaciones individuales, se suele empezar por el radiador más cercano a la caldera, aunque el orden puede variar según las características del circuito.
  2. Con ayuda de una llave de purgado o de un destornillador, abre la válvula de purgado lentamente y coloca un recipiente debajo para recoger el agua. Si hay aire acumulado, escucharás cómo sale al exterior. Mantén la válvula abierta hasta que el agua comience a salir de forma continua, sin silbidos ni interrupciones, y ciérrala sin apretar demasiado.

Cuando hayas terminado, comprueba la presión de la caldera. Los radiadores de agua forman parte de un circuito cerrado en el que el agua caliente circula desde la caldera hasta los distintos elementos de calefacción y, para que el sistema funcione correctamente, se debe mantener una presión adecuada.

Si la presión es demasiado baja, la caldera puede tener dificultades para hacer circular el agua o incluso bloquearse por seguridad. Por el contrario, una presión excesiva puede indicar que existe algún problema en el sistema. La presión recomendada suele situarse entre uno y dos bares cuando el aparato está apagado y el circuito está frío, aunque el valor exacto depende del modelo y de las indicaciones del fabricante.

Después de purgar los radiadores y comprobar la presión de la caldera, llega el momento de encender la calefacción y revisar que el sistema funciona correctamente. «Para ello, sube la temperatura ambiente y comprueba si la caldera se pone en funcionamiento. Después, baja la temperatura del termostato y comprueba si el sistema se apaga. Recuerda comprobar las pilas si tu termostato es digital», señala la OCU.

Asimismo, es fundamental dejar libre el espacio alrededor del radiador. Evita colocar muebles delante o cortinas encima, ya que pueden dificultar la circulación del aire caliente y, por ende, reducir el confort térmico.

El truco del papel de aluminio

Uno de los trucos más sencillos para ahorrar en calefacción consiste en colocar una lámina reflectante detrás de los radiadores. Aunque pueda parecer una solución demasiado simple, se basa en un principio físico que reduce parte del calor que se transmite a la pared, especialmente cuando los radiadores están instalados en muros exteriores. «Poner un panel reflectante entre el radiador y la pared te ayudará a aprovechar y distribuir mejor el calor, recuperando entre un 10% y un 20% del calor que se pierde hacia el muro», asegura la OCU.

Cuando un radiador está encendido, transmite calor al aire de la habitación y también emite radiación térmica hacia las superficies cercanas; por lo tanto, cuando parte de esa energía llega a una pared exterior, se pierde a través de ella. Una lámina reflectante colocada detrás del radiador ayuda a devolver parte de esa radiación hacia el interior de la estancia, mejorando el aprovechamiento del calor.

  1. Para poner en práctica este truco, corta un trozo de papel de aluminio que cubra la mayor parte de la superficie de la pared situada detrás del radiador, desde la zona superior hasta cerca del zócalo.
  2. Antes de colocarlo,prepara un soporte adecuado, aunque es preferible utilizar un panel reflectante específico para calefacción en lugar de cartón.
  3. Para fijar el material, utiliza un sistema de sujeción compatible con la superficie y resistente al calor. Procura que la lámina quede lo más lisa posible y evita que entre en contacto con las tuberías o interfiera en el funcionamiento del radiador.