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Reflexión

Fernando Savater, filósofo español, sobre la literatura: «Las lenguas tienen dos grandes enemigos, los que las imponen y los que las prohíben»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

La reflexión de Fernando Savater sobre las lenguas surgió en pleno debate español sobre la convivencia de los idiomas del país. El filósofo la pronunció en 2008, el mismo año en que impulsó el Manifiesto por la Lengua Común, un texto que defendía el castellano como idioma compartido frente a las políticas lingüísticas de algunas comunidades autónomas.

La idea de Savater condensa una postura que el pensador donostiarra repitió en distintos foros, según la cual una lengua se debilita tanto cuando se obliga a usarla como cuando se impide hablarla.

La frase ha circulado desde entonces en debates sobre derechos lingüísticos, donde se cita como síntesis de una defensa de la libertad individual frente a la imposición administrativa.

¿Qué significa la frase de Savater sobre las lenguas?

«Las lenguas tienen dos grandes enemigos, los que las imponen y los que las prohíben», Fernando Savater.

La observación coloca en un mismo plano dos formas opuestas de coacción. Para Savater, quien prohíbe una lengua la ataca de forma evidente, ya que le niega a sus hablantes el derecho a usarla. Quien la impone también la perjudica, puesto que la convierte en una obligación administrativa.

El argumento se apoya en una distinción que el filósofo defendió en repetidas ocasiones. Según su posición, los derechos lingüísticos pertenecen a las personas y no a los territorios ni a los idiomas. Un ciudadano puede reclamar el derecho a expresarse en su lengua, pero una lengua no puede exigir hablantes obligatorios.

Esa lectura explica por qué la frase se ha usado en los dos lados del debate. Sirve tanto para criticar la marginación de las lenguas minoritarias como para cuestionar las normativas que vuelven obligatorio su uso en la enseñanza o la administración.

El contexto del Manifiesto por la Lengua Común

En junio de 2008, Savater redactó el Manifiesto por la Lengua Común, firmado por intelectuales como Mario Vargas Llosa, Félix de Azúa y Albert Boadella. El documento sostenía que el castellano debía garantizarse como lengua vehicular en todo el Estado y que ningún ciudadano podía ser forzado a adoptar otra.

Aquel mismo año, en un acto celebrado en Palma, el filósofo defendió que la idea de una «lengua común» era un bien necesario en un Estado democrático. Fue en ese clima de discusión sobre el catalán, el euskera y el gallego donde la sentencia sobre los dos enemigos de las lenguas cobró su sentido más concreto.

La postura le valió numerosas críticas desde los sectores que defendían la promoción de las lenguas cooficiales, que interpretaron el manifiesto como un freno a su normalización. Savater convirtió esa tensión en uno de los ejes de su intervención pública de esos años.

¿Quién es Fernando Savater?

Fernando Savater nació en San Sebastián el 21 de junio de 1947 y es uno de los ensayistas y filósofos españoles más leídos de las últimas décadas, según la biografía recogida por Hermida Editores. Se doctoró con una tesis sobre Nietzsche y fue apartado de la Universidad Autónoma de Madrid por su actitud crítica hacia el franquismo.

Savater ejerció como profesor de Ética en la Universidad del País Vasco y, en 1996, fue nombrado catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid. Su libro Ética para Amador (1991) se convirtió en un éxito editorial traducido a numerosos idiomas.

Su defensa de las libertades civiles y su crítica al nacionalismo vasco expusieron al filósofo durante años a las amenazas de ETA, lo que le obligó a vivir con protección policial. En 2008 recibió el Premio Planeta por su novela La hermandad de la buena suerte.