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Los expertos en interiorismo confirman que la tarima flotante tiene los días contados: su sustituto para 2027 es más elegante, cómodo y práctico

  • Jorge Sánchez Rico
  • Nacido en 2004, es estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos desde 2022. Entre sus principales inquietudes destacan la cultura, la televisión y el entretenimiento.

El 2027 está a la vuelta de la esquina y los decoradores de interiores han marcado ya la nueva tendencia para este año que entra. Se trata del suelo laminado en espiga, con acabados en madera y tonos cálidos. Para ello, los interioristas han preparado ya la nueva moda para adornar los interiores de tu casa.

Esta nueva corriente de los diseñadores busca rescatar antiguas tendencias que funcionaron en sus momentos para ahora traerlas a los hogares para dotarlos de autenticidad e individualidad. Por eso esta tendencia busca un poco la conexión emocional con el pasado y revivir la nostalgia para escapar de la normatividad.

¿Suelo laminado o tarima flotante?

Durante estos últimos años, la tarima flotante ha desbancado a otros tipos de suelos, cobrando un gran protagonismo en los hogares. Gracias a su fácil instalación y limpieza, se reducen drásticamente los tiempos de obra y se evitan los escombros al montarlo. Por no decir que no es necesario levantar el pavimento anterior; con colocarlo encima bastaba.

Aunque ahora está ganando notoriedad el suelo laminado en espiga, según afirma la plataforma global en línea Archiproducts, experta en diseño, arquitectura, mobiliario e iluminación; porque mezcla tradición, elegancia y calidez. Este tipo de suelo rompe la monotonía con sus líneas diagonales y su ritmo, lo que forma en espacios pequeños un gran alargamiento visual claro en toda la estancia. No obstante, la punta de Hungría también vuelve a estar en el foco del diseño, según los expertos.

Punta de Hungría o espiga

La punta de Hungría (también llamada chevron), al igual que el suelo de espiga, usa patrones geométricos en diagonal. El de espiga forma ángulos de 90º y el de punta de Hungría, 45º o 60º, dependiendo del modelo. Pero no importa el tipo de suelo, sino su paleta de colores. Según Archiproducts, se llevan tonos miel, arena y beige. Por tanto, los grises fríos y las superficies uniformes quedan descartados entre los decoradores de interiores.

El tamaño para el suelo sí importa. Si estás pensando en instalar un suelo así, las lamas estrechas multiplican las líneas y los cambios de dirección, creando un patrón más potente visualmente hablando. Además, se debe hacer verdadero hincapié en la precisión con la que se alinean las uniones. Esto quiere decir que, al tener una predominancia visual este tipo de suelo, a la mínima que haya alguna imperfección en el patrón, se nota. Por eso, los expertos recomiendan verificar las medidas del suelo y hacer los cálculos pertinentes a la hora de instalarlo.