El caballito de mar, un animal de muchas rarezas
Una criatura hermosa y extraña a partes iguales
Si tu frigorífico hace ruido por las noches los expertos avisan: no está roto, sólo está haciendo el ciclo de congelación y descongelación
El significado de la frase "no construyas una casa a los 50, no plantes un árbol a los 60 y no cosas ropa a los 70"
La psicología ha llegado a la conclusión de que las personas que se ríen en momentos serios no son insensibles, sólo tratan de gestionar las emociones como pueden
El caballito de mar es una de las especies más curiosas del reino animal, con más de 54 ejemplares reconocidos. A través de su esbelta figura, ya marca la diferencia entre el resto de géneros acuáticos. Su cuerpo está cubierto de una especie de armadura formada por diversos anillos de constitución ósea. Al igual que los camaleones, el caballito de mar es capaz de mimetizarse con el entorno y sus ojos se mueven de manera independiente.
Entre todas estas peculiaridades, destaca sobre todo su forma de nadar, muy distinta a la del resto de peces. Siempre permanecen en una postura erguida, que consiguen propulsar gracias a un pequeño saco de gas que poseen en su interior. Mientras tanto, la aleta caudal actúa como timón del barco. Sin conseguir grandes proezas en el mundo de la natación.
El cortejo y el embarazo es cosa de hombres
La conquista entre los caballitos de mar es lenta y complicada. Tras pasar un tiempo a solas esperando el momento oportuno para la fecundación, la pareja realiza una danza sincronizada de varias horas de duración. De esta forma, el macho le demuestra a la hembra su completa disponibilidad. Cuando los ovocitos están preparados, la hembra introduce estas células en el interior del saco ventral del macho.
Al contrario que la mayoría de especies del planeta, los varones son los encargados de gestar y cuidar a las crías resultantes. Algunos expertos aseguran que se trata de una táctica para conseguir mayor descendencia. Mientras el macho desarrolla el embarazo, la hembra puede volver a crear nuevo ovocitos.
No poseen dientes ni estómago
Como consecuencia de un proceso evolutivo algo complejo, el género Hippocampus no posee ni dientes ni estómago. Ambas carencias afectan sobremanera en su alimentación. En vez de masticar, los caballitos de mar absorben la comida a través de su enorme trompa. A pesar de su escaso tamaño, son capaces de devorar miles de pequeños crustáceos a diario. El motivo de esta cantidad desorbitada se debe principalmente a la ausencia de un estómago donde reposar el alimento. Por eso necesitan comer muy a menudo para mantener a raya el apetito.
Ellos también tienen “huellas dactilares”
Al igual que el ser humano con las huellas dactilares, los caballitos de mar pueden ser identificados individualmente gracias al tamaño y el diseño de su cabeza. Esta fascinante criatura posee una corona muy singular en la parte superior del cuerpo. Una zona que es completamente diferente en cada sujeto.
Temas:
- Animales
Lo último en Curiosidades
-
La reflexión de Tom Hanks (70 años), actor y director: «Cuando alcanzamos nuestra mejor versión, las posibilidades son infinitas»
-
La psicología sugiere que las personas a las que les cuesta pedir ayuda no son orgullosas, en realidad han pasado por experiencias vitales muy duras
-
La psicología lo confirma: las personas que siguen escuchando las canciones de tu adolescencia tiene una razón y esto es lo que ocurre en tu cerebro
-
La reflexión vital de Don Quijote (1615): «Con todo eso, te has de sentar; porque a quien se humilla, Dios le ensalza»
-
Los expertos de la AEMET conciden: abrir las ventanas por la noche ya no es una buena idea para enfriar la casa
Últimas noticias
-
El ‘efecto Mundial’: así se comporta la Bolsa cuando un país gana la Copa del Mundo
-
Laporta responde a Gil Marin y fija el últimatum por Julián Álvarez: «Probablemente a finales de julio»
-
Una soltera de ‘First Dates’, escandalizada ante la confesión sexual de su cita: «¡Qué asco, por favor!»
-
Las aguas regeneradas y la tecnología satelital podrían ser el futuro del olivar andaluz frente a la desertificación, según los expertos
-
España pasa del árbitro: «No nos preocupa nada»