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Karina Kolokolchykova: «He sentido culpa rodando escenas de la guerra por mi familia o la gente que está en Ucrania mientras yo hago un teatro»

La actriz ucraniana protagoniza 'Ella, maldita alma' en Telecinco, junto a Maxi Iglesias y Martiño Rivas

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Paula M. Gonzálvez

El papel de Ana en Ella, maldita alma fue para Karina Kolokolchykova un regalo. Literalmente. El día de su cumpleaños le comunicaron que había sido la elegida del casting para protagonizar la serie de Telecinco, junto a Maxi Iglesias y Martiño Rivas.

«Un sueño hecho realidad» para la actriz de origen ucraniano, que lleva en España desde los 10 años, porque, a la hora de encontrar trabajo, «en cualquier país te limita ser extranjero», dado que «la audiencia se identifica con un tipo de rasgos y acentos», explica la intérprete en una entrevista con OKDIARIO. «No es nada personal, es el mundo», aclara con naturalidad. Así, asumir este papel en la serie de Telecinco le provoca mucho más «sentido de la responsabilidad» por «sostener un proyecto como protagonista y estar a la altura», añade.

De origen ucraniano, pero con un español impecable. De hecho, su personaje en La abuela, de Paco Plaza, era canario, como ella misma recuerda, y tuvo que forzar el acento en Ella, maldita alma. Aun así, es inevitable sentir en alguna ocasión la frontera cultural, algo que «le pasará a todos los actores extranjeros en otros países». También es inevitable que la audiencia tenga interiorizados clichés con los que identificar a los personajes: «Los espectadores ven de una determinada manera a los personajes en función de su nacionalidad. Al ser ucraniana, entiendo que cueste imaginarme en el papel de una española».

Sin embargo, también es consciente de que el físico, de la misma forma que puede jugar en contra, también puede hacerlo a favor. «Como todo, el físico te puede ayudar o puede ser un punto débil. A veces te ven y dicen ‘es ella’ o [el aspecto] te condiciona porque dicen ‘no me encaja, es demasiado diferente, demasiado exótica’», desarrolla.

El rodaje de Ella, maldita alma no siempre fue fácil. Especialmente cuando tocaba hacer escenas relacionadas con la guerra de Ucrania, unos días en los que tuvo que «disociar». «Sentía en parte culpa por la gente que está pasando por eso o por mi familia, mientras yo estaba haciendo un teatro donde jugaba a algo que realmente está sucediendo en Ucrania», relata.

Esa parte de la serie era necesaria para «saber y entender quién es Ana», aunque no es imprescindible para dar «visibilidad» a la guerra de Ucrania. No hace falta porque «lamentablemente, la guerra sigue igual y no está avanzando, y los medios hablan de ello», explica. También puede servir «a la audiencia para entender por lo que pasa un refugiado, lo que deja atrás y con qué peso llega; ayudaría a empatizar», entiende.

Karina Kolokolchykova confía en que la gente se enganche a Ella, maldita alma por varias razones, momento que ha aprovechado también para reconocer la labor de sus compañeros. «Por Maxi y Martiño, que son actores muy amados en España, muy queridos y seguidos», indica. Por otro lado, la serie «tiene algo que puede captar a mucho tipo de personas, con temas universales como perder la fe, recuperarla, construir una identidad en un lugar nuevo, conocer personas nuevas y dejar el pasado atrás, sentirse juzgado en un lugar pequeño…», señala: «Hay tramas con las que el espectador se podría identificar. Espero que la audiencia encuentre algo con lo que sentirse identificada».