José Manuel Soto, el ganador moral de ‘Supervivientes 2026’ que ha conquistado hasta a Jorge Javier Vázquez
Tras ser "condenado a la muerte profesional y personal", José Manuel Soto se ha redimido en 'Supervivientes'

De llegar a Supervivientes 2026 como un proscrito tras la cancelación sufrida por fanáticos de la izquierda a salir de la final con Jorge Javier Vázquez metido en el bolsillo. José Manuel Soto fue el cuarto finalista del reality de Telecinco, eliminado frente a la ganadora de la edición, Maica Benedicto, pero se coronó como el vencedor moral del concurso.
José Manuel Soto fue «condenado a la muerte profesional y personal» por el tribunal de los adeptos a Pedro Sánchez, después de que criticara que el socialista pactara con los «enemigos de España» para mantenerse aferrado a la Moncloa. Los palos le cayeron por todos lados y quien no habló, calló; nadie rompió una lanza a su favor después de 40 años de carrera musical, a excepción de dos personas: Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, y el actor Antonio de la Torre.
Por su parte, Jorge Javier Vázquez siempre ha mantenido una premisa en Supervivientes: dejar de lado, cuando se refiere a los concursantes, todo lo ajeno al concurso. Con José Manuel Soto, en cambio, no cumplió, aunque lo hizo con discreción. El presentador, autodeclarado «propresidente», ha lanzado pullas en las galas al cantante que hacían referencia a su falta de pleitesía con su líder, o que sugerían que el artista es un radical de derechas. Pero Soto siempre mantuvo el tipo y encajó las bromas, y el catalán ha sabido reconocerlo.
José Manuel Soto describió hace unos años al presidente del Gobierno con unas durísimas palabras (nótese la ironía): «Un traidor, un hombre sin palabra ni escrúpulos que sólo busca el poder». Mucho más benévolos fueron los sectarios con él, y lo definieron como «fascista, nazi, racista, homófobo, xenófobo o subvencionado», entre otras muchas lindeces.
Sentenciado, pasó a ser un «proscrito, un apestado, alguien sin derecho a nada, la escoria de la sociedad», la persona non grata «en todas las instituciones gobernadas por la izquierda», el artista de carrera consolidada al que le cancelaron los conciertos por ejercer su derecho a la libertad de expresión.
El supuesto homófobo ha convivido, por ejemplo, con Nagore Robles o con Alba Paul, mujer de Dulceida, durante 100 días en condiciones asalvajadas, sin camuflajes. El presunto fascista ha compartido isla con gente joven que aparentemente tira al progresismo. El hipotético xenófobo ha concursado en el mismo programa que Paola Olmedo, Yvonne Reyes o Gabriela Guillén. El presumible machista ha vivido con las chicas de La isla de las tentaciones. Y se ha mantenido en el reality, donde el conflicto vende, como el único concursante que estando tan expuesto, no ha recibido ni una crítica negativa por parte de sus compañeros, que sólo le dedican alabanzas.
También ha calado en la audiencia, que lo ha salvado de las nominaciones durante el desarrollo del programa, en el que decidió participar para que se le conociera «de verdad»: «Soy víctima de mis propios excesos verbales y, por culpa de eso, porque alguna vez he metido la pata en las redes sociales, ha habido mucho público mío que me ha dado la espalda». Unos se han dado la vuelta de nuevo, como Jorge Javier Vázquez, y otros lo han conocido ahora. Menuda inventada lo del argumentario para hundir al que toca al puto amo.
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— Jose Manuel Soto (@JOSEMANUELSOTO1) June 10, 2026
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