El detalle que no viste del desfile de Louis Vuitton que marca la tendencia en relojes este verano
El ‘balón de fútbol’ de Louis Vuitton que podría superar los 112.000 euros en subasta
El look de Carlos Alcaraz firmado por Vuitton con un Rolex Daytona como complemento de lujo

Desde que Pharrell Williams entrase como director creativo de la firma Louis Vuitton, lo que no está dejando son mucho más que moda. Cada desfile que hace va directo a los titulares, porque su creatividad parece no encontrar límites en cada aparición. Y ahora, en su último desfile SS27 para la firma, ha decidido plantar una ola gigante en medio de París. El espectáculo ha sido más que suficiente para acaparar miradas de todas las partes del mundo; aunque, entre tanto espectáculo, hubo un detalle que pasó desapercibido para muchos. Hablamos de la forma en que la colección integra la relojería. Un estilo que promete asentarse como una de las grandes tendencias de la temporada.
Williams tomó como punto de partida esa parte menos conocida de París: la bohemia, la surfera. Nos mostró cómo en esta ciudad hay una parte algo menos expuesta y que no forma tanto parte de la leyenda de la ciudad de las luces, pero que perdura y acoge a quienes saben cómo mirar con otros ojos esta ciudad.
Ver esta publicación en Instagram
No sólo tomó su identidad marítima como base, sino que le hizo un homenaje: plantó una playa artificial en medio de la Cité Internationale Universitaire de Paris. Toda entera a su gusto: hecha para que las prendas tuviesen un marco donde desenvolverse con total soltura sobre la pasarela. Detrás de todo había un trasfondo altruista, conectado con las políticas de responsabilidad social de la compañía. Y es que la compañía apoya diversas causas relacionadas con el mar, entre ellas, proyectos derivados de la conservación de posidonia en la Polinesia Francesa.
El desfile
Esta estética surfista no sólo tomó la escenografía, sino que también se reflejó en las prendas. Apareció como un eco en muchos de los emblemas de la casa, como el logo, esta vez transformado en stickers con una estética más colorida y con toques hippies para accesorios como las tablas de skate longs. También dentro de las propias prendas, la funcionalidad se fusionaba con el lujo.

Casi como si se tratase de dos mundos que tuviesen algún tipo de lazo previo entre sí, piezas como las sudaderas convivían en perfecta armonía con trajes y accesorios. Todo ello para dar forma a una colección que ha dado mucho que hablar entre las esferas de la moda. Pero hubo un detalle que quizá no llamó tanto la atención y que, sin embargo, se está posicionando como un nuevo hito en relojería.

Cabe destacar que la relojería dentro de Louis Vuitton juega un papel muy importante. La compañía empezó hace relativamente poco en la alta relojería, aproximadamente unas dos décadas. Sin embargo, su primer reloj de pulsera data de 1988 con el modelo Monterey. Pero el salto definitivo de la firma a la especialización en el sector de la mecánica del tiempo fue en 2011, con la apertura de La Fabrique du Temps, un taller en Suiza donde elaboran sus relojes.

Parecían ser dos segmentos separados de la firma y, sin embargo, conviven dentro del universo Louis Vuitton, hasta el punto en el que el diseño de los relojes se ha integrado en las colecciones de forma tan natural que casi pasa desapercibido. Retomando el diseño de aquel primer modelo que realizó la marca en el año 88, Pharrell Williams ha incluido los relojes dentro de la ropa.

Aparecen en algunos modelos como colgantes o dijes charms sujetos a la ropa y a las bolsas, integrando este elemento como un accesorio de la propia moda. Reinventando así la forma tradicional de llevar el reloj en la muñeca para integrarlo al máximo en el estilismo.

Es el segundo reloj que lanza la firma bajo la dirección artística de Williams. El primero fue también dentro de la colección Louis Vuitton Monterey, pero con un acabado en oro y una producción limitad a 188 unidades. Esta vez, ha reeditado este modelo para hacerlo un complemento con dos esferas diferentes, en verde y en negro. Se une así a dos grandes tendencias que tenemos muy presentes: la de los charms y la de la relojería en nuevos formatos, más allá de la muñeca.
Temas:
- París
- Relojes
- Tendencias