Carlos Alcaraz conquista al público asiático con su nuevo estilo: las claves del cambio de imagen del tenista español
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Carlos Alcaraz está afrontando una vuelta a las pistas más dura de lo que imaginábamos. En su último torneo en el Masters 1000 de Shanghái 2026, su participación no superó la tercera ronda; eso sí, lo suficiente para que todos los espectadores del tenis y todo el público chino cayesen en la cuenta del gran cambio que está pegando el estilo del deportista. Alcaraz ha hecho de su forma de aparecer en las pistas y de la naturalidad que tanto le caracterizaba un sello distintivo que está triunfando allí donde va. Ahora bien, ¿qué es lo que tiene su estilo que ha calado con tanto éxito entre el público asiático?
Partimos de la base de una realidad que está cada vez más asentada dentro del mercado de la moda: la estética deportiva ya no es algo que pertenezca exclusivamente a la cancha. Y esta idea todavía toma más fuerza en mercados como el de China, donde las grandes marcas han subido el resultado de moda y deporte a las pasarelas. El ejemplo más claro es Adidas, una firma con ADN deportivo cuyas colecciones en China han hecho de piezas como su chaqueta Chinese Track Top un icono de estilo.

En este campo, el tenis es un deporte que lleva varios años avanzando lentamente para sumar influencia en este estilo. Así lo recogía un artículo de Vogue elaborado en 2023 que recogía 462.000 menciones de esta tendencia y cerca de 30 millones de referencias al concepto urban tenniscore. Las cifras recogían una idea de hasta dónde estaba creciendo este estilo. Todo lo que caracteriza a este deporte está volviendo a las calles: las deportivas, los polos, los tonos. De modo que está dando forma a un estilo híbrido entre la comodidad y la elegancia.
En las calles, la moda ha ido avanzando hacia una versión más desenfadada de sí misma. Hoy, se buscan prendas cómodas, versátiles, que tienden a la deportividad. Se da con ello forma a un escenario en el que el estilo y la singularidad tienen cada vez más cabida. Y la libertad para experimentar está cobrando cada vez más protagonismo, un aspecto en el que Alcaraz se ha convertido en el rey de la pista.
La figura del jugador
La tendencia por hacer del deporte un haul de inspiración para la moda no parte sólo de tomar códigos estéticos de sus uniformes sobre la pista. La evolución natural de la aspiracionalidad de este estilo ha convertido a los deportistas en auténticas estrellas. La idea es clara: los deportistas hoy son parte del diálogo de la moda, más allá de lo que hacen fuera del campo. Esta idea cobra especial interés en China, un país donde la afición por los deportistas traspasa el ámbito deportivo: se convierten en auténticos iconos.

Esta idea apareció reflejada en un artículo de octubre de 2024 que publicó la propia ATP. El propio Carlos Alcaraz afirmaba sentirse especialmente a gusto junto a la afición de China, ya que en este lugar los partidos, afirmaba, se volvían imprevisibles. La idea es clave para entender cómo el tenista aprovecha este campo para experimentar con, por ejemplo, un nuevo bigote y una melena larga, que ya venía arrastrando desde Estados Unidos.
El caso particular de Alcaraz es cuanto menos influyente, porque el tenista se ha sabido alejar de la estética clásica de este deporte para dar con un estilo urbano donde carácter y personalidad se ven representados. Carlos Alcaraz representa una nueva generación de deportistas que no necesitan elegir entre ser atletas de élite, iconos de moda y personajes cercanos. Pueden ser las tres cosas a la vez. Su estilo huye del clasicismo y ha cobrado códigos reconocibles del lujo con una actitud joven y desenfadada.

Sus colaboraciones y apariciones en pista, sumadas a su personalidad, han hecho de él una especie nunca vista. Partimos de que se trata de un tenista que no parece fabricado, en el sentido en el que su imagen no parece construida para gustar. Se cambia el pelo, aparece con looks diferentes, que llegan incluso a parecer descuidados… y la lectura que sacamos es que su imagen es la de un chico joven que no se rige por imposiciones. Con una clave de estilo que ha hecho de la naturalidad una forma de atractivo global.

Él mismo ha declarado en varias ocasiones que se siente cómodo improvisando con colores y estilos y experimentando con diferentes corrientes urbanas. Y si a eso le sumamos su simbiosis con Nike, el resultado es legendario. Ya en el pasado US Open, el murciano apareció en las pistas con un estilo que rompía con el clásico polo o la camiseta cerrada: una colección de Nike x Travis Scott, que incluía entrada en pista con una de sus canciones. El resultado: un espectáculo puro.
La camiseta de tirantes, que dejó anécdotas por la gran apertura lateral, se ha convertido en un símbolo que ha llevado a diferentes lugares. En parte nos recuerda a aquel Rafa Nadal que llevó la camiseta de tirantes y el pantalón pirata a ser un icono de la naturalidad del tenista. Pero no sólo se queda aquí, porque esta colección hace un pequeño guiño a las camisetas de inspiración en la NBA, con lo que también se ha sabido ganar a públicos como el americano. Algo que le ha permitido ser interesante para públicos más amplios: quienes admiran el tenis y quienes se rinden a su estilo.

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