La subasta del anillo de la princesa Firyal de Jordania destapa un presunto robo y señala a su ama de llaves
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El anillo de compromiso de la princesa Firyal de Jordania, una joya creada especialmente para ella por una de las firmas de alta joyería más exclusivas del mundo, se convirtió en la pista que permitió descubrir la desaparición de buena parte de su colección. La pieza, elaborada con zafiros y diamantes por el prestigioso joyero JAR, apareció en el catálogo de una casa de subastas británica en 2020, sin que la princesa hubiera autorizado su venta. Aquel hallazgo desencadenó una investigación que ha llegado a los tribunales de Londres y que tiene como principal protagonista a quien fue su ama de llaves durante once años. La historia de este anillo no sólo destaca por su exclusividad y su valor como creación de alta joyería, sino también por su vínculo con un momento personal de la vida de Firyal.
Un anillo de compromiso creado en exclusiva
La joya que hizo saltar las alarmas fue un anillo de zafiros y diamantes diseñado especialmente para la princesa Firyal. Su autor es JAR, nombre con el que se conoce al joyero Joel Arthur Rosenthal, uno de los creadores más reservados y selectivos del sector del lujo. Su firma, establecida en París, se distingue por sus piezas artesanales, sus diseños poco convencionales y una producción extremadamente limitada.
No se trata de una joya de catálogo que pueda encontrarse fácilmente en una boutique, sino de una creación personalizada para su propietaria. De hecho, durante su declaración ante el tribunal, Firyal explicó que era una pieza única, la única de su clase en el mundo. Esa singularidad convierte el anillo en un objeto especialmente difícil de sustituir, incluso para alguien con acceso a las grandes casas de joyería internacionales.

Zafiros y diamantes: las piedras preciosas de la pieza
Los materiales identificados en las informaciones sobre el caso son zafiros y diamantes. Los primeros destacan por su intenso color azul, aunque existen variedades en otros tonos, mientras que los segundos aportan brillo y contraste gracias a su capacidad para reflejar la luz. La combinación de ambas piedras es habitual en la alta joyería y permite crear piezas de gran riqueza visual.
Sin embargo, no se han difundido datos técnicos suficientes para determinar el número exacto de piedras que incorpora el anillo, sus quilates, la calidad de los diamantes o el origen de los zafiros. Tampoco se ha publicado una ficha gemológica completa que permita reconstruir con precisión su diseño.

¿Cuánto cuesta el anillo de la princesa Firyal?
Una de las grandes incógnitas es su precio. Hasta el momento, las informaciones publicadas sobre el proceso judicial no ofrecen una tasación concreta del anillo ni confirman por cuánto iba a venderse en la subasta. Tampoco consta una cifra oficial en euros que permita atribuirle un valor de mercado preciso.
La firma JAR, no obstante, ocupa un lugar excepcional en el mercado internacional de la alta joyería. Sus creaciones son conocidas por su elaboración artesanal, su exclusividad y su escasa disponibilidad, factores que pueden influir notablemente en el precio de una pieza. En el caso de un anillo encargado expresamente para una princesa y vinculado a un acontecimiento personal, la singularidad también puede influir en su interés para coleccionistas.

La llamada que reveló la desaparición de las joyas
La historia salió a la luz en noviembre de 2020, cuando un representante de JAR contactó con Firyal para preguntarle si estaba vendiendo sus joyas. La princesa respondió que no y descubrió que su anillo de compromiso aparecía en la portada del catálogo de Canterbury Auction Galleries, en Reino Unido. A partir de ese momento, comenzó a recopilar facturas, fotografías y catálogos antiguos para acreditar que las piezas le pertenecían.
Firyal había abandonado Londres en marzo de 2020, durante la pandemia, y había dejado su residencia de Belgravia al cuidado de Maria Virgelina Taborda Henao, su empleada doméstica desde hacía once años. Según la Fiscalía, la mujer tenía acceso a las pertenencias de la princesa mientras esta permanecía fuera del país.
La investigación permitió localizar otras joyas desaparecidas, entre ellas una alianza de boda, un collar y unos pendientes. La alianza apareció en un abrigo durante un registro policial. La princesa explicó que había llegado a pensar que la había perdido, pero que nunca habría regalado voluntariamente una pieza con semejante significado personal.
Taborda Henao niega haber robado las joyas y el procedimiento judicial continúa. El caso también señala a su sobrino, Julian Ramirez, a quien la Fiscalía atribuye un papel como intermediario en la venta de algunas piezas. Fue la aparición de aquel anillo de JAR, una creación irrepetible concebida para Firyal, la que permitió empezar a reconstruir la desaparición de una colección mucho más amplia.