Relojes

Sólo 50 unidades y un precio de casi 160.000 euros: así es el nuevo TAG Heuer Monaco que sustituye las agujas por pistones

(Foto: TAG Heuer)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Hay relojes que destacan por su diseño, otros por su precisión y unos pocos por atreverse a cuestionar las reglas de la relojería tradicional. Eso es precisamente lo que ha conseguido TAG Heuer con una de las interpretaciones más sorprendentes de su icónica colección Monaco. La firma suiza, estrechamente ligada al automovilismo desde hace décadas, ha presentado una pieza que lleva esa conexión al extremo: un reloj en el que las horas no se muestran mediante índices convencionales ni agujas tradicionales, sino a través de un sistema inspirado en los pistones de un motor de altas prestaciones. Una creación que combina ingeniería, espectáculo visual y un guiño constante al universo de las carreras, demostrando que todavía quedan territorios por explorar dentro de la alta relojería.

Una leyenda del automovilismo que sigue reinventándose

Hablar del TAG Heuer Monaco es hablar de uno de los relojes más reconocibles de la historia. Nacido en 1969, se convirtió rápidamente en un icono gracias a su caja cuadrada, una rareza absoluta en una época dominada por diseños redondos. Además, fue uno de los primeros cronógrafos automáticos de la industria y alcanzó fama mundial cuando apareció en la muñeca de Steve McQueen durante el rodaje de la película Le Mans.

Desde entonces, la colección Monaco ha servido como laboratorio creativo para TAG Heuer. A lo largo de los años ha dado vida a ediciones especiales, movimientos experimentales y diseños que han ampliado los límites de la relojería contemporánea. La nueva propuesta continúa esa tradición, aunque lo hace desde una perspectiva mucho más radical.

 

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Los pistones toman el control del tiempo

La gran novedad de este Monaco reside en su forma de indicar las horas. En lugar de emplear números o marcadores tradicionales, el reloj utiliza doce elementos móviles que recuerdan a pequeños pistones de motor. Cada uno de ellos gira y cambia de posición para señalar la hora correspondiente, creando un espectáculo mecánico continuo que convierte la lectura del tiempo en una experiencia visual.

La inspiración no es casual. TAG Heuer lleva décadas vinculando su imagen a la competición automovilística, y en este modelo esa relación se hace tangible. Los pistones evocan directamente el corazón mecánico de un coche de carreras, transformando el movimiento interno del reloj en un homenaje permanente a la velocidad.

El resultado es una esfera completamente diferente a cualquier otra dentro de la colección Monaco. La sensación es más cercana a contemplar el funcionamiento de una máquina de precisión que a leer la hora en un reloj convencional.

TAG Heuer nuevo Monaco
(Foto: TAG Heuer)

Un movimiento revolucionario heredado de la alta relojería

Detrás de esta complejidad se encuentra una tecnología poco habitual, incluso dentro del segmento del lujo. El sistema empleado procede de un mecanismo conocido como Spin Time, desarrollado por La Fabrique du Temps y protegido mediante patente. Su funcionamiento permite que los indicadores giren para mostrar únicamente la hora activa mientras el resto permanece oculto o en segundo plano.

La complejidad técnica es enorme. Coordinar doce elementos móviles dentro de un espacio tan reducido requiere un nivel de precisión extraordinario. Cada cambio de hora implica una coreografía perfectamente sincronizada que debe ejecutarse con suavidad, eficiencia energética y fiabilidad.

Este tipo de soluciones representa una tendencia cada vez más presente en la alta relojería contemporánea: convertir la medición del tiempo en una experiencia emocional y visual, más allá de la simple funcionalidad.

TAG Heuer nuevo Monaco
(Foto: TAG Heuer)

Una estética futurista que mantiene el ADN Monaco

A pesar de su innovación mecánica, el reloj sigue siendo reconocible como un Monaco. La emblemática caja cuadrada permanece intacta, aunque reinterpretada con materiales contemporáneos y una construcción mucho más arquitectónica.

El uso de titanio de grado 5 aporta ligereza y resistencia, mientras que las estructuras negras que atraviesan la caja generan una sensación tridimensional muy llamativa. El centro transparente permite contemplar gran parte del mecanismo, reforzando esa idea de máquina expuesta que tanto encaja con el lenguaje visual del automovilismo.

La aguja central de los minutos, rematada en rojo, aporta un contraste deportivo que recuerda a los cuadros de instrumentos de los coches de competición. La ausencia de una aguja de segundos contribuye además a despejar la esfera y centrar toda la atención en el espectáculo mecánico de los pistones.

TAG Heuer nuevo Monaco
(Foto: TAG Heuer)

Una pieza destinada a coleccionistas

No estamos ante un reloj pensado para pasar desapercibido. Su diseño futurista, la complejidad de su mecanismo y su exclusividad lo convierten en una auténtica pieza de coleccionista. La producción está limitada a tan sólo 50 ejemplares, una cifra que refuerza aún más su carácter excepcional y su atractivo para los apasionados de la alta relojería.

Además, su precio está a la altura de su exclusividad y complejidad mecánica. El nuevo TAG Heuer Monaco tiene un precio de 145.000 francos suizos, 159.000 euros.

TAG Heuer nuevo Monaco
(Foto: TAG Heuer)