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Qué es el journaling y por qué cada vez más personas lo usan para bajar el ruido mental, según Sofía Ostoic

Se trata de una práctica que muchos describen como una cura para el corazón y un descanso para la mente

La creadora del Mail Club cuenta a OKDIARIO los beneficios de esta nueva tendencia

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

El ritmo frenético de vida marca y condiciona la forma en la que vivimos. Corremos para coger el autobús, nos despertamos con alarma, bebemos el café rápido y cuando ya está frío, damos vueltas en la cama pensando en los quehaceres pendientes, salimos de casa olvidando el tupper, a veces también las llaves. No sabemos dónde hemos aparcado, llevamos el ordenador a todas partes e incluso escuchamos notificaciones cuando ni siquiera hemos recibido ninguna.

Parar es un lujo; las prioridades cambian y el ritmo de vida lo marca una jornada laboral interminable, una lista de tareas prácticamente infinita y un viaje a la playa que siempre se queda pendiente. En este panorama, solo paran quienes deciden priorizarse. Regalarse un momento y dedicarse algo de tiempo para ordenar ideas, organizar la mente y ser más amables consigo mismos.

Es precisamente en este contexto donde aparece el journaling, una práctica que muchos describen como una cura para el corazón y un descanso para la mente. Un pequeño refugio en medio del caos cotidiano.

Perfiles como el de Sofía Ostoic, creadora de Mail Club y una apasionada de esta disciplina, funcionan como esa pausa necesaria que llega para recordar algo que muchas veces olvidamos: cuidarse no debería ser una opción.

No es solo su estética cuidada, su toque creativo o la delicadeza con la que prepara cada detalle. Es también la forma en la que explica que escribir, recortar, pegar, dibujar y crear puede convertirse en una herramienta para volver a conectar con uno mismo.

Qué es realmente el journaling y por qué cada vez más personas lo practican

Aunque a simple vista pueda parecer simplemente «escribir un diario», el journaling va mucho más allá. Se trata de una práctica personal y creativa que consiste en plasmar pensamientos, recuerdos, emociones o ideas utilizando diferentes formatos.

«Journaling es llenar tu diario. Hay varios tipos de estilos y maneras en las que lo puedes hacer. Puede ser escribir en tu diario páginas de texto, pero también puede ser una mezcla de texto e imágenes, o recursos visuales. Pegar recortes y ephemera a la vez que añades pequeñas notas».

Dentro de todas las formas posibles, Sofía explica que una de sus favoritas es el junk journaling, una técnica en la que los objetos cotidianos se convierten en parte del recuerdo. «Mi manera favorita es el junk journaling, donde la mayoría de elementos que pego y añado a mi diario son «basura»: tickets, etiquetas, recibos, tarjetas de visita, postales…»

Aquello que normalmente terminaría olvidado se transforma así en una pequeña cápsula de momentos vividos.

No es exactamente lo mismo que escribir un diario

Aunque ambos conceptos están relacionados, existe una diferencia importante entre llevar un diario tradicional y hacer journaling.

«La principal diferencia, creo, está en la frecuencia con la que se utiliza. Un diario tradicional se suele usar a diario, valga la redundancia. Todos los días escribes las reflexiones o las cosas que te han ocurrido, mientras que con el journaling puede funcionar de esa manera o ser más flexible y usarlo solo cuando tenemos algo especial que compartir o cuando hemos coleccionado lo suficiente para hacer una página o spread».

Además, explica que también puede utilizarse como una herramienta creativa o como una forma de guardar recuerdos.

“Podemos usarlo como un álbum de recuerdos o trabajar con prompts (una guía antes de empezar nuestra página para saber cómo la vamos a rellenar)”.

Una pausa para volver al presente

En una sociedad marcada por la rapidez, el journaling se ha relacionado con la atención plena porque obliga a centrarse en una única acción.

Mientras se escribe, se recorta o se crea una página, la mente deja durante un momento de saltar entre estímulos.

Para Sofía, esta práctica le ha permitido estar más conectada con lo que vive.

«Hacer journaling me ha ayudado a estar más conectada con lo que estoy viviendo y es, desde luego, mi manera favorita de guardar mis recuerdos. Me hace estar presente, centrarme en la página y dejar el ruido por un momento».

Escribir para ordenar lo que pasa por la cabeza

Uno de los grandes beneficios que muchas personas encuentran en esta práctica es la posibilidad de sacar los pensamientos de la mente y verlos desde otra perspectiva. 

«Para mí es una manera de «bajarlo a tierra». Cuando lo pongo en papel muchas veces lo veo todo más claro. Soy una aficionada a las to-do lists. Y eso durante toda mi vida me ha ayudado mucho a organizarme».

No se trata de solucionar todos los problemas, sino de crear un espacio de reflexión.

Aunque puede tener efectos positivos a nivel emocional, Sofía aclara que no debe confundirse con una terapia. 

«No creo que sea comparable. Esto es como decir que te viene bien salir a caminar, tomar el sol por la mañana o irte a dormir lejos del móvil. Yo he notado sus beneficios, para estar más conectada conmigo misma, porque le dedico tiempo a hacer cosas que me gustan, pero no va a solucionar todos tus problemas».

El miedo a hacerlo mal: el bloqueo más común

Una de las barreras que muchas personas encuentran al empezar es pensar que el resultado tiene que ser bonito o perfecto.

«Algunas personas piensan mucho antes de empezar, por miedo a que no les vaya a salir perfecto, a que si escriben algo no sea con la letra más bonita, a que no esté recto…»

Pero, según Sofía, precisamente ahí está una parte importante del aprendizaje.

«A medida que vas haciendo te vas dando cuenta de que en el journaling no hay normas, la cosa es disfrutar del proceso».

Mail Club: una forma de empezar sin saber por dónde hacerlo

Con esa idea nació Mail Club, el proyecto de Sofía: una suscripción mensual que te lleva hasta el buzón de tu casa diferentes elementos creativos para acercar el journaling a más personas.