Izah: «La música es, probablemente, la relación más larga y constante de mi vida»
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Hay artistas que entienden la música como una carrera y otros que la viven como una forma de explicar quiénes son. Izah pertenece claramente al segundo grupo. Después de años publicando canciones en inglés, la cantante vuelve al castellano con Flores en invierno, un EP profundamente personal en el que conviven la maternidad, la identidad, las inseguridades, el paso del tiempo y la reivindicación de seguir creando desde un lugar honesto. En esta ocasión, la artista repasa una trayectoria que comenzó cuando apenas era una niña, recuerda las dificultades de abrirse camino en una industria que no siempre facilita las cosas y explica por qué este nuevo trabajo representa un reencuentro con la versión de sí misma que siempre quiso defender. «Sigo haciendo la música en la que creo, a pesar de las modas, los contratos, la presión de la industria o el peso que tienen hoy las redes sociales», asegura.
«La música es la relación más larga y constante de mi vida»
«Mi interés por la música y la danza era evidente desde muy pequeña. Apenas caminaba y ya me acercaba a los músicos y a los escenarios».
Aunque nació en Manchester, Izah apenas conserva recuerdos de aquellos primeros años. Su familia regresó pronto a España, pero el vínculo con la ciudad británica nunca desapareció. «Apenas tengo recuerdos de mi infancia en Manchester, porque mi familia regresó a España cuando yo era muy pequeña. En realidad, conozco esa etapa más por las historias que me han contado».
Esa conexión con el mundo anglosajón, explica, ha seguido muy presente tanto en su vida como en su carrera. «Mi familia siempre ha mantenido un vínculo especial con Inglaterra y, en concreto, con Manchester, una ciudad a la que he vuelto también gracias a la música, trabajando con productores y artistas de allí, como la rapera Meduulla, con quien colaboro en este disco».

La música apareció incluso antes de que pudiera plantearse convertirla en una profesión. «No recuerdo un momento exacto. Mi interés por la música y la danza era evidente desde muy pequeña. Apenas caminaba y ya me acercaba a los músicos y a los escenarios». De aquella época conserva poemas y canciones escritos con solo ocho años y recuerda que, con apenas catorce, ya había formado su primera banda. «La música es, probablemente, la relación más larga y constante de mi vida».
Entre las voces que marcaron su infancia, destaca una por encima del resto. «Todas ellas me han marcado y por eso sigo admirando a las grandes vocalistas, pero, sin duda, la que más me impactó fue Whitney Houston. Me fascinaban su voz, su presencia y sus canciones». Un recuerdo permanece especialmente vivo: «Tuve la suerte de verla en directo en unos MTV Awards. Fue un momento muy especial».
Antes de enfrentarse a la industria musical, Izah tuvo que convencer a quienes mejor la conocían. «Lo primero fue conseguir que mi familia aceptara ese camino. Mis padres vienen del mundo científico y, para ellos, dedicarse a la música no era una opción real». El punto de inflexión llegó cuando actuó en el Palau de la Música. «Creo que fue cuando canté en el Palau de la Música cuando realmente entendieron que esto era mi profesión y, a partir de ahí, dejaron de verlo como un sueño imposible».

El regreso al castellano
«Hay una frase del disco que dice: ‘Somos flores en invierno, a destiempo’. Habla de la sensación de estar desubicada, de florecer en medio de la adversidad, de hacer algo inesperado y, aun así, bello. Habla de quienes se consideran late bloomers o, quizá, de quienes simplemente se adelantan a su tiempo».
Flores en invierno supone también un regreso a sus raíces musicales. «Este es el primer EP que publico desde mi etapa con mi anterior discográfica, donde la apuesta era que cantara en inglés. Tenía muchas ganas de reencontrarme con la Izah que, ya en 2013, apostaba por hacer R&B en castellano».
La decisión llega, además, en un momento en el que siente que el público está preparado para recibir propuestas como la suya. «Después de más de diez años desde Izahblues, sentía que la música en nuestro idioma estaba viviendo un momento muy especial y que el público en España estaba mucho más abierto a este tipo de propuestas».
El título del trabajo resume perfectamente ese momento vital. «Hay una frase del disco que dice: ‘Somos flores en invierno, a destiempo’. Habla de la sensación de estar desubicada, de florecer en medio de la adversidad, de hacer algo inesperado y, aun así, bello. Habla de quienes se consideran late bloomers o, quizá, de quienes simplemente se adelantan a su tiempo».
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Una maternidad lejos de los tópicos
«Siempre he sido muy nocturna y muchas de mis canciones nacían de esas horas de silencio».
La maternidad ocupa un lugar central en este nuevo trabajo, aunque Izah quiso abordarla desde una perspectiva poco habitual. La canción 610 fue, reconoce, la más complicada de escribir. «Después de ser madre tenía claro que quería escribir una canción sobre esa experiencia, pero sin caer en una visión excesivamente poética o idealizada». Para conseguirlo contó con la escritora Leticia Sala. «No sé si me habría atrevido a publicarla de no haberla escrito junto a Leticia Sala, una escritora a la que admiro muchísimo y con la que creo que conseguimos la canción que soñábamos».
Ser madre también ha transformado por completo su manera de trabajar. «Sobre todo han cambiado los tiempos. Siempre he sido muy nocturna y muchas de mis canciones nacían de esas horas de silencio. Ahora es mucho más difícil encontrar esos momentos, así que muchas veces escribo cuando viajo o aprovecho cualquier pequeño espacio que encuentro durante el día».
Pero, por encima de cualquier cambio organizativo, habla de una transformación mucho más profunda. «Me ha enseñado a relativizar. A entender que no todo tiene que ser perfecto, que el tiempo es el recurso más valioso que tenemos y que el éxito no siempre está donde creemos». Incluso reconoce que ha aprendido a convivir con una versión más amable de sí misma. «Me ha obligado a reconciliarme con una versión de mí misma menos exigente, a pesar de ser Virgo».

El éxito, los escenarios y las canciones que ya imagina en directo
«De lo que más orgullosa me siento es de seguir haciendo la música en la que creo, a pesar de las modas, los contratos, la presión de la industria o el peso que tienen hoy las redes sociales».
Izah sitúa el momento en el que pudo vivir exclusivamente de la música en 2014, aunque reconoce que el camino ha estado lejos de ser lineal. «Desde entonces ha habido etapas muy diferentes. En la pandemia, con el nacimiento de mi hijo, y en algunas ocasiones he compaginado la música con otros trabajos, como sigo haciendo hoy en día».
Cuando habla de éxito, sin embargo, no lo relaciona con cifras ni con reconocimientos. «De lo que más orgullosa me siento es de seguir haciendo la música en la que creo, a pesar de las modas, los contratos, la presión de la industria o el peso que tienen hoy las redes sociales». Y añade: «Sigo componiendo y sigo dando conciertos porque hay personas que conectan con lo que hago y eso, para mí, es el mayor logro».
Entre todos los conciertos de su carrera hay uno especialmente inolvidable. «Probablemente la presentación de Izahblues en la sala Jamboree. Fue la primera vez que toda mi familia vino a verme actuar y recuerdo especialmente la emoción de mi abuela; nunca se me olvidarán sus palabras».
Mientras tanto, ya piensa en cómo cobrarán vida las nuevas canciones sobre el escenario. «Cuando escribo y cuando grabo, siempre pienso en el escenario». Confiesa que tiene «muchas ganas de dejarme llevar con Takes Time, bailar Dime, escuchar al público cantar Santa Rita y, ojalá muy pronto, compartir escenario con Meduulla para interpretar juntas Superfrágil».
Fuera del estudio, sigue encontrando inspiración en artistas como Nao, Kelela, Alu, Tamera o Naïka, aunque también tiene muy claro con quién le gustaría compartir una canción algún día. «Con CA7RIEL y Paco Amoroso. Creo que nos entenderíamos muy bien». A esa lista suma otro nombre: «También he pensado muchas veces que me gustaría hacer una canción con Sen Senra, algo que se moviera entre el góspel y el R&B».
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