Ana Gálvez, la florista detrás de los centros de las bodas de la jet set: «El lujo está en el diseño, no en la abundancia»
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Las dalias, los crisantemos y las hortensias otoñales son las grandes protagonistas de la temporada. Sus formas, texturas y tonalidades permiten crear composiciones llenas de personalidad, alejadas de los arreglos tradicionales. Las dalias destacan por sus siluetas escultóricas; los crisantemos reivindican su potencial estético, y las hortensias seducen con sus matices envejecidos. «Este otoño nos interesa más la flor con carácter que la flor perfecta», explica Ana Gálvez. Una filosofía que se refleja también en la elección de los colores. Los tonos tierra, como el terracota y el chocolate, conviven con burdeos, ciruelas, rosas empolvados y verdes oliva.
La sorpresa llega con las combinaciones más atrevidas. «Aunque el otoño siga siendo cálido, creo que estamos entrando en una etapa en la que el otoño ya no tiene por qué ser naranja», señala. Entre sus propuestas destacan mezclas de fucsia, verde lima y burdeos, donde cada tono aporta profundidad, intensidad y luminosidad.

Menos flores, más diseño
En casa, la tendencia apuesta por composiciones escultóricas, jarrones con personalidad y tallos que conservan su movimiento natural. Una dalia en una pieza de cerámica, unas hortensias acompañadas de una rama o varios crisantemos de una misma variedad pueden transformar una estancia sin recargarla.
«Porque el lujo, también en floristería, está muchas veces en el diseño y no en la abundancia», afirma Anaa Flower.
Los recipientes adquieren también protagonismo: cerámicas irregulares, acabados mate, piezas de piedra y jarrones arquitectónicos se integran en la decoración como objetos por derecho propio. La clave está en encontrar el equilibrio entre flores, texturas y espacio vacío. Su fórmula favorita para esta temporada lo resume perfectamente: «1 flor protagonista + 1 elemento vegetal + 1 textura + espacio. Nada más».

Mesas que parecen pequeños jardines
Las mesas otoñales se transforman en escenarios naturales donde las flores conviven con ramas, semillas y frutas de temporada. Granadas, higos, peras y uvas aportan textura, mientras los centros bajos y alargados y los pequeños jarrones repartidos crean composiciones ligeras y dinámicas.
«La mesa se está convirtiendo en un pequeño paisaje», explica. Eso sí, hay una regla fundamental: «Las flores tienen que acompañar la conversación, nunca interrumpirla».
La propuesta consiste en decorar sin levantar barreras visuales, dejando que cada elemento respire. El resultado debe parecer espontáneo, casi como si la naturaleza hubiera tomado la mesa. «La mesa tiene que parecer que acaba de ocurrir algo extraordinario en la naturaleza y que nosotros simplemente hemos decidido sentarnos alrededor».

Bodas de otoño más naturales
En las bodas, las dalias, las rosas de jardín, las hortensias y el amaranthus se combinan con ramas y frutos para crear ambientes llenos de profundidad. Los ramos abandonan progresivamente las formas perfectamente redondas y apuestan por tallos que se escapan, alturas diferentes y siluetas orgánicas. Los tonos vino, ciruela, chocolate y rosa empolvado protagonizan una estética que busca interpretar la estación sin caer en tópicos. «Para nosotros, la clave está en interpretar la estación, no disfrazar la boda de otoño», apunta Anaa Flower.
La belleza de romper las reglas
Detrás de esta nueva naturalidad existe un diseño preciso que juega con la asimetría y la libertad de cada elemento. «No nos interesa perseguir una tendencia; nos interesa entenderla y después romperla», asegura. Su filosofía resume el espíritu de la decoración floral actual: composiciones con movimiento, colores inesperados y flores que muestran su personalidad sin necesidad de ser perfectas.
«La nueva naturalidad no consiste en hacer que un ramo parezca desordenado; consiste en diseñar el desorden hasta que parezca natural», explica. Porque, como defiende Anaa Flower, «la imperfección se ha convertido en una forma de lujo». Y este otoño, la verdadera sofisticación está precisamente en atreverse a romper las reglas.
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