Grandes fortunas

Anna Wintour cumple 77 años: la fortuna de 43 millones de euros que ha amasado al frente de Vogue

Anna Wintour. (Foto: EuropaPress)
Rocío Álvarez
  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Anna Wintour celebra hoy, 3 de noviembre, su 77.º cumpleaños. Considerada una de las figuras más influyentes de la industria de la moda, la periodista británica ha construido una trayectoria profesional que va mucho más allá de las páginas de una revista. Durante décadas, al frente de la edición estadounidense de Vogue, se convirtió en una de las mujeres más poderosas del sector, participó en la transformación del negocio editorial y consolidó una posición privilegiada dentro del universo del lujo. Su influencia también se ha traducido en un importante patrimonio, fruto de sus años de trabajo en Condé Nast, sus responsabilidades directivas y su presencia en algunos de los acontecimientos más exclusivos de la industria. Con motivo de su cumpleaños, repasamos cuánto dinero tiene Anna Wintour y de dónde procede su fortuna.

Una fortuna de 50 millones de dólares

Según las estimaciones publicadas por Celebrity Net Worth, el patrimonio de Anna Wintour alcanza los 50 millones de dólares (unos 43 millones de euros, aproximadamente). Una cifra que se ha construido principalmente gracias a su extensa carrera en el periodismo y a los puestos de responsabilidad que ha ocupado dentro de Condé Nast, uno de los grupos editoriales más importantes del mundo. Durante sus años como editora jefe de Vogue Estados Unidos, distintos medios situaron su salario anual entre los dos y los cuatro millones de dólares.

A esta cantidad habría que sumar los ingresos derivados de sus responsabilidades como directora artística de Condé Nast, cargo que asumió en 2013, y como directora global de contenidos de la compañía, posición que alcanzó en 2020. Su influencia dejó de limitarse a una única publicación para extenderse a cabeceras internacionales como Vanity Fair, GQ, Glamour, Wired o The New Yorker.

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Anna Wintour. (Foto: EuropaPress)

De editora de Vogue a una de las mujeres más poderosas de Condé Nast

Aunque su nombre está inevitablemente ligado a Vogue, la trayectoria de Wintour comenzó mucho antes de alcanzar la dirección de la revista. Nacida en Londres el 3 de noviembre de 1949, es hija de Charles Wintour, editor del periódico británico Evening Standard, y Eleanor Trego Baker. Su entorno familiar estuvo estrechamente relacionado con el periodismo y la comunicación, algo que contribuyó a despertar su interés por este sector desde muy joven.

Con apenas 15 años comenzó a trabajar en la boutique londinense Biba y, en 1970, consiguió su primera oportunidad en el mundo editorial como asistente en Harper’s & Queen. Posteriormente, pasó por publicaciones como Harper’s Bazaar, Viva y New York Magazine, donde fue adquiriendo experiencia y desarrollando una visión propia de la moda.

En 1983 se incorporó a Vogue Estados Unidos como directora creativa y, cinco años después, en 1988, asumió el puesto de editora jefe. Su llegada supuso un cambio importante en la publicación. Apostó por portadas diferentes, combinaciones de prendas de lujo con otras más asequibles y una mayor presencia de actrices, cantantes y personalidades conocidas. Una fórmula que terminó convirtiendo la revista en una referencia internacional.

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Anna Wintour. (Foto: EuropaPress)

El Met Gala, una de sus grandes apuestas

Otro de los acontecimientos que han contribuido a consolidar su influencia es la Met Gala. Wintour lleva décadas vinculada a esta celebración benéfica organizada por el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, cuya recaudación se destina al Costume Institute.

Bajo su dirección, la cita ha pasado de ser una gala benéfica vinculada al mundo de la moda a convertirse en uno de los acontecimientos más exclusivos del calendario internacional. Cada primer lunes de mayo, reúne a algunas de las figuras más conocidas del cine, la música, el deporte, la moda y los negocios. La lista de invitados, las alianzas con las grandes firmas y la repercusión mediática han convertido esta noche en un escaparate de enorme dimensión.

Sin embargo, hay un detalle importante en lo que respecta a su patrimonio: Anna Wintour no cobra por organizar la Met Gala. Su trabajo está vinculado a la recaudación de fondos para el museo y no constituye una fuente directa de ingresos personales. De hecho, su contribución ha sido tan relevante que en 2014 el museo bautizó con su nombre el Anna Wintour Costume Center.

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Anna Wintour. (Foto: EuropaPress)

Su sueldo, su vestuario y los privilegios de su cargo

Además de su remuneración, la posición de Wintour dentro de Condé Nast ha estado acompañada de determinados beneficios profesionales. Entre ellos, distintos medios han señalado una asignación anual para vestuario que habría alcanzado los 200.000 dólares, destinada a financiar las prendas que utiliza en sus compromisos laborales. También se han publicado informaciones sobre otros privilegios asociados a su puesto, como el transporte con chófer y los desplazamientos en primera clase.

Su imagen, reconocible por el característico corte bob y las gafas de sol oscuras, se ha convertido en una de sus principales señas de identidad. Una estética que ha mantenido durante décadas y que también ha contribuido a construir su personaje público.

En junio de 2025, Wintour anunció que dejaría la dirección diaria de Vogue Estados Unidos después de 37 años al frente de la publicación. Sin embargo, la decisión no significó su retirada profesional. Continuó como directora global de contenidos de Condé Nast y directora editorial global de Vogue, además de mantener su participación en la organización de la Met Gala. Su sucesora al frente de la edición estadounidense fue Chloe Malle, nombrada en septiembre de ese mismo año.