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La reflexión de Hugh Jackman sobre las emociones: «Soy un actor que cree que todos tenemos los desencadenantes de cualquier etapa de la emoción»

Hugh Jackman tiene 57 años y es una de las grandes estrellas de su generación

Desde que se unió al universo Marvel, son muchos los que están atentos de sus reflexiones

Considera que todo el mundo está marcado por sus experiencias del pasado

Las grandes figuras del cine suelen dejar frases que trascienden y que sus fans se encargan de recordar cada cierto tiempo. Son reflexiones que, con el paso del tiempo, adquieren un significado mucho más profundo.

En el caso de Hugh Jackman, una de las estrellas más reconocidas de Hollywood, hay una afirmación que resume tanto su forma de entender la interpretación como su manera de afrontar la vida: «Soy un actor que cree que todos tenemos los desencadenantes de cualquier etapa de la emoción».

La idea, pronunciada durante una entrevista, pone de manifiesto la filosofía interpretativa del actor australiano. Para Jackman, cualquier persona es capaz de experimentar las mismas emociones, la diferencia está en encontrar aquello que las despierta. Esa convicción ha guiado una carrera en la que ha demostrado una enorme versatilidad, alternando papeles de acción, musicales y dramas sin perder credibilidad en ninguno de ellos.

La importancia de las emociones

Aunque millones de espectadores lo identifican inmediatamente con Lobezno, el personaje que ha interpretado durante más de dos décadas en la saga X-Men, Hugh Jackman siempre ha defendido que la fuerza de un actor no reside únicamente en su capacidad para transformarse físicamente. Según dice, su mérito es comprender las emociones de cada personaje.

Su reflexión sobre los «desencadenantes» emocionales resulta especialmente significativa si se analiza a la luz de su propia biografía. Detrás de la imagen de héroe de acción hay una historia personal marcada por un episodio que condicionó su infancia y que el propio intérprete ha recordado en varias ocasiones.

Nacido el 12 de octubre de 1968 en Sídney (Australia), Hugh Michael Jackman creció en una familia numerosa formada por cinco hermanos. Sus padres, Chris y Grace Jackman, se habían trasladado desde el Reino Unido buscando una nueva vida, pero la estabilidad familiar terminó rompiéndose cuando el actor apenas tenía ocho años.

El episodio que marcó su infancia

La separación de sus padres supuso un antes y un después. Su madre decidió regresar al Reino Unido, mientras él y sus hermanos permanecieron en Australia junto a su padre. Décadas después, el actor continúa recordando con absoluta precisión aquel momento.

Hugh Jackman en televisión. (Foto: YouTube)

En una entrevista concedida en 2012, confesó que conserva grabadas imágenes muy concretas de aquella mañana. «Recuerdo verla con una toalla enrollada en la cabeza y diciéndome ‘adiós’. Me fui al colegio y, cuando volví, no había nadie en casa. Al día siguiente recibimos un telegrama desde Inglaterra. Mamá estaba allí. Y eso fue todo», comentó al respecto.

Con el paso de los años, Hugh Jackman ha evitado juzgar aquella decisión. De hecho, siempre ha defendido que su madre probablemente no imaginó que aquella marcha acabaría siendo definitiva.

«No creo que ella pensara que sería una huida para siempre. Creo que necesitaba irse y pensó que volvería», señaló en aquella misma conversación. Y terminó condesando: «Mi padre es una roca. De él aprendí todo lo que sé sobre la lealtad y sobre estar siempre ahí para los demás».

Hugh Jackman estudió periodismo

Pese a que desde niño mostró interés por el teatro, Hugh Jackman no comenzó su formación artística de manera inmediata. Tras finalizar sus estudios escolares cursó periodismo en la Universidad Tecnológica de Sídney, convencido de que aquella era una profesión con mayor estabilidad.

Sin embargo, durante el último año de carrera decidió matricularse en unas clases de interpretación para completar los créditos que le faltaban. Aquella decisión terminó cambiando el rumbo de su vida. «Siempre me había interesado el teatro, pero no fue hasta los 22 años cuando comprendí que podía dedicarme profesionalmente a ello», recordó posteriormente.

Una vez finalizada la universidad, decidió apostar definitivamente por la interpretación. Primero estudió en el Actor’s Centre de Sídney y, poco después, rechazó incorporarse a la popular serie australiana ‘Neighbours’ para continuar su formación en la Academia de Artes Escénicas de Perth.

Aquella elección resultó decisiva. Al terminar sus estudios, recibió una oferta para participar en la serie Correlli, proyecto donde conoció a Deborra-Lee Furness, una compañera de reparto que acabaría convirtiéndose en su mujer.

El éxito de ‘X-Men’

Tras sus primeros trabajos en televisión y teatro, Jackman comenzó a destacar en el mundo de los musicales. Interpretó a Gastón en La Bella y la Bestia, demostrando unas cualidades poco habituales en una estrella de cine: además de actuar, cantaba y bailaba con solvencia.

No obstante, el gran punto de inflexión llegó en 1999, cuando fue elegido para interpretar a Lobezno en la primera entrega de X-Men. Aquel personaje cambió por completo su carrera y lo convirtió en una figura de alcance mundial.

La familia, lo más importante

Más allá de los focos, Jackman siempre ha insistido en que su mayor éxito está lejos de los platós. Casado con Deborra-Lee Furness desde 1996, ambos decidieron formar una familia mediante la adopción después de que la actriz sufriera dos abortos.

La pareja adoptó a Oscar Maximilian y posteriormente a Ava Eliot, dos hijos que, según ha explicado el actor, se han convertido en el centro de su vida. En varias ocasiones ha reconocido que procura seguir el consejo que recibió de su padre durante su juventud: «La familia es siempre lo primero. No el trabajo». Una filosofía que le ha llevado incluso a limitar el tiempo que permanece alejado de casa durante los rodajes.