Pedro Sánchez y el ‘síndrome de La Moncloa’: qué le ocurre a un presidente después de ocho años en el poder según una psicóloga
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Pedro Sánchez ha convocado elecciones para el 29 de noviembre y, si se cumple lo que marcan las encuestas, es probable que su salida de La Moncloa esté más cerca que nunca. De acuerdo con los últimos sondeos, todo apunta a que se producirá una gran caída de los sindicalistas frente a una clara victoria de la derecha. En este nuevo escenario, son muchos los que se preguntan cómo se tomará esta posible derrota el líder del PSOE siendo una figura que ha demostrado una capacidad de adaptación estratégica en todo momento. Para él no hay límites y el fin justifica los medios, porque cuando una configuración política se agota, enseguida busca otra.
Eso es lo que ha explicado Lara Ferreiro, psicóloga y autora del libro ¡Ni un capullo más!: el método definitivo para quererte y encontrar a tu pareja perfecta, a COOL. Según sus conocimientos, las actitudes de Pedro Sánchez podrían estar relacionadas con la conocida como psicología de autoeficacia. «Cuantas más veces una persona supera una situación extremadamente adversa, mayor puede ser su convicción de que también supere la siguiente. […] Pero lo cierto es que haber escapado cinco veces de una situación difícil no garantiza escapar de la sexta, aunque en su cabeza sí lo sea», señala. Y esto es precisamente lo que podría ocurrir en unas semanas.
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Pero lo más importante es el ‘síndrome de La Moncloa’ que podría sufrir si su derrota se hace realidad. Sánchez lleva ocho años en el Gobierno y, tal y como señala la experta, en su comparecencia ha dejado más que claro que «no quiere irse». «El poder es adictivo, alimenta al ego hasta unos límites insospechados. […] Después de ocho años, innumerables crisis, pactos difíciles y un coste personal enorme, retirarse voluntariamente puede resultar psicológicamente más complejo que continuar luchando. Cuanto más has sacrificado para permanecer, más difícil puede ser aceptar que todo aquello termina. Paradójicamente, la cantidad de esfuerzo invertido en sobrevivir puede convertirse en una razón adicional para seguir intentando sobrevivir», comenta.
Más allá de esto, lo cierto es que La Moncloa también se ha convertido en su lugar seguro. Según Ferreiro, cuando una persona lleva mucho tiempo en el poder, puede acabar viviendo en una especie de burbuja. Un presidente está casi siempre rodeado de ministros, asesores y colaboradores que trabajan para él o dependen de sus decisiones. Por eso, algunas personas de su entorno pueden evitar decirle cosas que no quiere escuchar. Con el paso del tiempo, esto puede provocar que el presidente reciba una visión de la realidad cada vez más filtrada. Escucha mucho a personas que piensan parecido y menos a quienes cuestionan sus decisiones.

«Pedro Sánchez podría experimentar la salida de La Moncloa no solamente como cambio profesional, sino como una reducción radical de estímulos, protagonismo y capacidad de influencia. Cuanto más fusionada esté la identidad con el cargo, mayor puede ser el coste subjetivo de abandonarlo», concluye.