La confesión de Joaquín Sabina (77 años): “No me he aburguesado, pero tengo una buena casa”
El cantante vive en Madrid junto a su mujer en un dúplex cercano a Tirso de Molina y Lavapiés
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Joaquín Sabina, de 77 años, ha explicado cómo es su vida desde que dejara los escenarios hace ya casi un año tras ese último concierto que dio en noviembre del año pasado en el Movistar Arena de Madrid. El artista asegura que no se ha aburguesado, pero que tiene una buena casa. El cantautor vive en Madrid junto a su mujer, Jimena Coronado, en un dúplex situado en el entorno de Tirso de Molina y Lavapiés. Allí reparte el tiempo entre la lectura, la escritura, la pintura y la composición, con un ritmo bastante más tranquilo que el de los años de conciertos.
Sabina puso fin a su etapa de grandes giras el 30 de noviembre de 2025 con el mencionado concierto en Madrid, y que fue el cierre de la gira Hola y adiós. Desde entonces ha publicado un disco en directo y asegura que sigue escribiendo canciones. A lo largo de su trayectoria, sin embargo, ha tenido que superar problemas de salud importantes, como un ictus en 2001 y una caída sobre el escenario en 2020 que obligó a operarle. Ahora se dedica a una vida tranquila en su casa, pero además ha explicado cómo fue el cierre de su carrera en directo y en qué punto se encuentra ahora su actividad creativa.
La confesión de Joaquín Sabina (77 años): “No me he aburguesado, pero tengo una buena casa”
El concierto del Movistar Arena el 30 de noviembre de 2025 puso el punto final a unas giras que abarcaron casi medio siglo de carrera. Aquella noche quedó grabada en Hola y adiós (En directo), un álbum doble con veinte temas en el que se recogen canciones de su repertorio más conocido, entre ellas las de discos como Inventario, Física y química o 19 días y 500 noches. Con ese trabajo, el cantautor dejó testimonio de su despedida de los grandes escenarios, aunque eso no significa que haya abandonado la música por completo.
El propio Sabina ha asegurado que sigue componiendo y que tiene ya cinco o seis canciones escritas, con la intención de añadir más. Su día a día es ahora más pausado y le deja tiempo para leer, escribir y compartir sus jornadas con Jimena y con sus amigos, sin esa agenda tan apretada que tenía antes. Sin embargo, el músico ha dejado claro que el retiro de las giras no cierra su relación con la creación, y como decimos, la composición sigue formando parte de su rutina, aunque sin que tenga plazos o una fecha que cumplir para lanzar un nuevo disco.
Dos episodios de salud que marcaron su carrera reciente
La carrera de Sabina ha estado condicionada en varias ocasiones por su estado de salud. En 2001 sufrió un ictus, y en 2020 se cayó en pleno recital, un accidente que obligó a intervenirle quirúrgicamente. En ambos casos se recuperó y volvió a los escenarios, donde completó nuevas giras antes de anunciar su retirada de los grandes recorridos. Esos antecedentes explican, en parte, que hoy lleve una vida más tranquila y que haya optado por un ritmo en el que prima el descanso.
El cantautor no ha atribuido su decisión de dejar las giras a un único motivo, pero el recorrido de los últimos años muestra que ha convivido con problemas físicos serios mientras mantenía su actividad profesional. Tras la última operación, retomó los conciertos y llegó hasta el cierre de la gira Hola y adiós, algo que muchos de sus seguidores interpretaron como una despedida a la altura de su trayectoria. Y ahora, tras bajarse de los escenarios, su principal ocupación es trabajar en casa con la calma que le permite esta nueva etapa.
Un dúplex en Lavapiés lleno de libros y objetos antiguos
El cantautor vive en un dúplex cerca de Tirso de Molina y Lavapiés, una zona en la que ya tuvo otras viviendas a lo largo de los años. Él mismo ha contado que siempre ha vivido en casas separadas por menos de doscientos metros unas de otras. Su hogar actual guarda objetos que ha ido reuniendo durante décadas: relojes, juguetes de hojalata, frascos antiguos, instrumentos musicales, imágenes religiosas y fotografías. Sabina define esa afición como propia de un chamarilero, y explica que le gusta coleccionar piezas que a menudo no valen nada en dinero pero que para él tienen significado.
Por último, los libros ocupan buena parte de la casa, con una biblioteca que incluye ejemplares catalogados y volúmenes poco comunes, entre ellos un original de Víctor Hugo, y comparte espacio con artesanías latinoamericanas, un piano y varios trajes de luces. La lectura es una de sus principales ocupaciones diarias, junto con la escritura, la pintura y la composición, y el propio artista admite que ahora es mejor lector que compositor. Con ese retrato, Sabina intenta desmentir la idea de que su vida actual le haya alejado de sus aficiones de siempre: asegura que no se ha aburguesado, aunque reconoce que vive en una casa muy cómoda.