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Así es el refugio de Julia Otero en Galicia: en plena Ribeira Sacra y rodeado de olivos

La periodista ha encontrado su refugio en una aldea de apenas 150 habitantes

Según cuenta, viaja hasta A Penela tres o cuatro veces al año

Julia Otero no quiere perder sus raíces familiares

Lejos de los estudios de radio, de los focos televisivos y del ritmo acelerado de las grandes ciudades, Julia Otero encuentra desde hace décadas su refugio más íntimo en un pequeño rincón del interior de Galicia. Allí, entre montañas cubiertas de viñedos, caminos rurales y casas de piedra, la periodista mantiene intacto el vínculo con el lugar donde comenzó su historia familiar y al que continúa regresando varias veces al año.

Ese enclave es A Penela, una aldea situada en pleno corazón de la Ribeira Sacra y muy próxima a Monforte de Lemos. Aunque apenas la separan cinco kilómetros de la ciudad, la sensación al llegar es completamente distinta. El tiempo parece avanzar a otro ritmo en esta zona marcada por la tradición agrícola, el paisaje vitivinícola y una vida alejada del bullicio urbano.

La comunicadora, que actualmente reside en Barcelona, nunca ha querido desprenderse de sus raíces gallegas. De hecho, ella misma ha explicado en varias ocasiones que intenta regresar «como mínimo tres o cuatro veces al año» a la aldea en la que nació y donde todavía conserva buena parte de sus recuerdos familiares más importantes.

Un refugio muy especial

A Penela no es únicamente un destino vacacional. Es, sobre todo, el espacio donde permanece viva la memoria de sus padres y abuelos, campesinos gallegos que dedicaron su vida al trabajo de la tierra y al cuidado del ganado. Aunque la familia emigró a Cataluña cuando Julia Otero era todavía una niña, el vínculo con Galicia nunca desapareció.

Cada verano, la futura periodista regresaba a la aldea para pasar largas temporadas junto a sus abuelos. Allí creció entre viñedos, prados y caminos rurales, en una Galicia muy distinta a la actual, marcada entonces por la emigración y por una vida profundamente ligada al campo. Décadas después, ese mismo paisaje continúa funcionando para ella como un refugio emocional y personal.

Julia Otero en un programa. (Foto: Redes sociales)

No es casual que Julia describa A Penela como el lugar donde «uno no se pierde, uno encuentra las esencias». La frase resume perfectamente la relación que mantiene con esta zona de la Ribeira Sacra, una comarca que la periodista reivindica con frecuencia por su enorme valor patrimonial, cultural y paisajístico.

El entorno conserva intacta buena parte de la esencia de la Galicia rural tradicional. Las laderas imposibles cubiertas de viñedos, los robledales, las pequeñas huertas familiares y las antiguas casas de piedra forman un paisaje donde todavía se percibe una forma de vida ligada al esfuerzo agrícola y al contacto permanente con la naturaleza.

Una aldea con mucho encanto

A diferencia de otros destinos turísticos cada vez más masificados, en A Penela apenas existen grandes hoteles o establecimientos orientados al turismo de lujo. La vida gira alrededor de pequeñas explotaciones agrícolas, de las conversaciones entre vecinos y del ritmo pausado de una comarca donde todavía sobreviven muchas costumbres tradicionales.

En ese contexto, Julia Otero y su marido han querido implicarse activamente en la recuperación del territorio. La periodista ha explicado públicamente que ambos decidieron trabajar algunas tierras familiares que llevaban décadas abandonadas, apostando especialmente por el cultivo de olivos.

«Plantamos olivos, porque hemos descubierto un montón sobre las variedades gallegas, abandonadas y extirpadas durante siglos, y ahora hay mucha gente dedicándose a ellas», explicó la comunicadora al hablar sobre este proyecto agrícola que mantiene junto a su familia.

La iniciativa tiene para ella un importante valor simbólico. No sólo supone recuperar terrenos vinculados a la historia familiar, sino también establecer un puente entre pasado y futuro. «Así nos vinculamos no solo al pasado, sino al futuro, para que mi hija, que es catalana, siga siendo una visitante habitual y ame mi tierra», señaló.

Esa preocupación por mantener vivas las raíces familiares aparece constantemente en el discurso de la periodista. A pesar de haber desarrollado toda su carrera profesional fuera de Galicia, Julia siempre ha reivindicado públicamente sus orígenes y el vínculo emocional que mantiene con la Ribeira Sacra.

La despoblación de A Penela

La propia aldea refleja además muchas de las dificultades que atraviesa actualmente la España rural. Con alrededor de 150 habitantes repartidos en pequeños núcleos, A Penela sufre desde hace años los efectos de la despoblación y del envejecimiento demográfico, una realidad común en numerosas zonas del interior gallego.

Sin embargo, el ambiente cambia por completo durante el verano. Las casas vuelven a abrirse, regresan quienes emigraron hace décadas y las fiestas populares recuperan el movimiento de otras épocas. Julia Otero recuerda con especial cariño aquellas noches estivales «de fiesta en fiesta», cuando las romerías y reuniones vecinales llenaban de vida los pequeños pueblos de la comarca.

La relación de la periodista con A Penela también quedó marcada por una promesa personal. Otero decidió rehabilitar la antigua casa familiar respetando la estructura original y utilizando «las mismas piedras» que había colocado su abuelo, cantero de profesión. Era lo que faltaba para tener una excusa y volver a este rincón siempre que encuentra un hueco en su agenda.