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Arturo Pérez-Reverte (74 años), sobre su infancia: «Nací en un puerto, vengo de familia de marinos»

Arturo Pérez-Reverte es uno de los escritores más famosos de su generación

"Soy español, pero sobre todo mediterráneo", ha declarado el escritor

Reverte ha llegado muy lejos, pero no se ha olvidado de sus orígenes

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Arturo Pérez-Reverte en un pódcast. (Foto: YouTube)

Arturo Pérez-Reverte ha construido una de las trayectorias más reconocibles de la literatura española contemporánea. Novelista, periodista y académico de la Real Academia Española, el escritor cartagenero ha sabido trasladar a sus libros su pasión por la historia, los viajes y las aventuras, pero también una mirada crítica sobre el mundo que lo rodea.

Detrás de su imagen pública y de una obra que ha conquistado a lectores de distintas generaciones existe una historia personal profundamente vinculada al Mediterráneo. El mar, los barcos y los recuerdos de una infancia en un lugar que ya no existe forman parte de una identidad que el autor nunca ha querido dejar atrás.

«Nací en un puerto junto al mar», explicó durante una entrevista. Una frase que resume una relación con el entorno que va mucho más allá del lugar de nacimiento. Para Pérez-Reverte, crecer junto al Mediterráneo significó aprender a mirar hacia el horizonte y entender que las fronteras también pueden ser una invitación a descubrir otros territorios.

Una infancia en un pueblo que desapareció

La historia de los primeros años de Arturo Pérez-Reverte está ligada a Valle de Escombreras, un poblado levantado junto al complejo industrial de Escombreras, en Cartagena. Aquel asentamiento surgió al calor de la actividad petrolera y tuvo una vida relativamente breve, vinculada al desarrollo de la refinería y a las necesidades de sus trabajadores durante las décadas centrales del siglo XX.

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Arturo Pérez-Reverte en un pódcast. (Foto: YouTube)

El escritor ha recordado en distintas ocasiones la singularidad de aquel lugar, donde convivían empleados de diferentes categorías profesionales y sus familias. La comunidad disponía de servicios que permitían desarrollar buena parte de la vida cotidiana sin salir del poblado: había comercios, escuela, iglesia, cine, instalaciones deportivas y espacios de encuentro.

En una de sus columnas para XLSemanal, Pérez-Reverte evocó aquella convivencia como una experiencia poco habitual en la España de los años 50. Aunque existían diferencias sociales, los niños compartían juegos, clases y aventuras. Por su parte, los adultos coincidían en los mismos espacios y mantenían una relación que el autor recuerda marcada por el respeto.

Con el paso del tiempo, el poblado desapareció, pero su recuerdo ha permanecido vivo entre quienes crecieron allí. Para el escritor, aquella infancia representa una etapa fundamental, vinculada a las primeras amistades, los descubrimientos y la sensación de libertad que proporcionaban los campos, los montes y la proximidad del mar.

La importancia del Mediterráneo

Arturo Pérez-Reverte ha explicado que su identidad está estrechamente ligada a la cultura mediterránea. Aunque se reconoce español, considera que el mar que baña Cartagena y conecta las costas del sur de Europa, el norte de África y Oriente Próximo ocupa un lugar esencial en su manera de comprender la realidad.

«Crecí en un puerto, vengo de familia de marinos. El Mediterráneo es mi patria, yo soy español, pero sobre todo soy mediterráneo», ha afirmado al hablar de sus raíces.

La frase refleja una identidad construida a partir de la mezcla de culturas, los intercambios comerciales y los conflictos históricos que han marcado la región. El Mediterráneo ha sido escenario de conquistas, migraciones y rutas de navegación, pero también un espacio de encuentro entre pueblos con lenguas, religiones y tradiciones diferentes.

Este contexto ayuda a entender el interés del escritor por los personajes que se mueven entre territorios y por las historias en las que la aventura se mezcla con la política, la guerra y los dilemas morales. En sus novelas, el viaje suele ser algo más que un desplazamiento: también representa una forma de enfrentarse a lo desconocido y de poner a prueba las convicciones personales.

Los viajes que alimentaron su literatura

La experiencia de viajar ha sido otra constante en la vida de Arturo Pérez-Reverte. Antes de consolidarse como novelista, trabajó durante años como periodista y cubrió conflictos internacionales, una etapa que le permitió conocer escenarios muy distintos y observar de cerca algunas de las contradicciones del ser humano.

El escritor ha resumido aquella experiencia con una imagen relacionada con la aventura y la navegación: «Durante 21 años anduve en la isla de los piratas. No era como había creído, diferente, y con lo que me traje pues ahora escribo novelas».

Esta frase condensa la relación entre sus vivencias y su posterior trabajo literario. Los viajes, las lecturas y el contacto con realidades alejadas de su entorno habitual han alimentado una obra en la que abundan los personajes complejos, los códigos de honor y las situaciones límite.

A esa experiencia profesional se suma su afición por el mar. Las travesías a bordo de barcos y las navegaciones en un velero han contribuido a mantener vivo el vínculo con una tradición familiar que viene de lejos. El mar aparece así como un espacio de libertad, pero también como un territorio que exige prudencia, conocimiento y capacidad para adaptarse a circunstancias cambiantes.