A la venta por 18 millones de euros el observatorio de Londres donde el rey Jorge III miraba las estrellas en el siglo XVIII
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Dormir donde un rey contemplaba las estrellas ya es posible, aunque no está al alcance de cualquier bolsillo. El antiguo observatorio del rey, construido en Londres para Jorge III en el siglo XVIII, acaba de salir al mercado inmobiliario por primera vez como residencia privada. Una propiedad extraordinaria que combina historia, arquitectura y lujo a un precio digno de la realeza: 18 millones de euros.
Imagina vivir rodeado de jardines, bajo una cúpula histórica y entre paredes que llevan siglos contemplando el cielo. No estamos hablando de un palacio de Buckingham en miniatura, sino del antiguo observatorio del rey, una joya arquitectónica del siglo XVIII que acaba de convertirse en una de las propiedades más extraordinarias del mercado inmobiliario londinense.
Situado en el histórico Old Deer Park, en Richmond, este edificio nació con una misión muy especial: permitir que el rey Jorge III y su familia pudieran observar las estrellas. Su construcción comenzó en la década de 1760 bajo la dirección del arquitecto Sir William Chambers, responsable también de la célebre Somerset House, y quedó terminada en 1769. Su inauguración coincidió con un acontecimiento astronómico excepcional: el tránsito de Venus, un fenómeno que solo se produce en contadas ocasiones a lo largo de los siglos.

Pero la historia de este edificio no se quedó entre telescopios y observaciones celestes. Durante aproximadamente doscientos años, sus instalaciones tuvieron un importante uso científico y pasaron por instituciones tan prestigiosas como la Royal Society, la Asociación Británica y la Oficina Meteorológica.
El gran giro llegó en 1989, cuando un promotor inmobiliario de Hong Kong adquirió el inmueble y decidió darle una segunda vida: transformar el antiguo observatorio en una residencia privada de auténtico lujo. La renovación culminó en 2008, respetando buena parte de su extraordinario patrimonio arquitectónico.
Y aquí es donde empieza lo verdaderamente espectacular. La propiedad conserva dos impresionantes salas octogonales con sus vitrinas originales de cristal y, sobre todo, la histórica cúpula de Jorge III, que mantiene incluso su mecanismo giratorio. Se considera uno de los ejemplos más antiguos de este tipo que todavía se conservan en el mundo.

Con unos 7.300 pies cuadrados de superficie y rodeada de 6,5 acres de jardines, la vivienda combina historia y sofisticación a partes iguales. Cuenta con cuatro dormitorios, cuatro baños, biblioteca con espacio para unos 6.000 libros, varios salones y un comedor cuyo papel pintado, elaborado artesanalmente, necesitó alrededor de 5.000 horas de trabajo.
Además, su arquitectura palladiana y su catalogación como edificio protegido de Grado I convierten cada estancia en una auténtica pieza de historia británica. Lo más curioso es que esta residencia sale ahora al mercado por primera vez desde su transformación en vivienda. Una oportunidad prácticamente irrepetible para hacerse con un pedacito de historia real.
Por 18 millones de euros, puedes dejar de mirar las estrellas desde el jardín y empezar a hacerlo desde la misma cúpula que un día utilizó un rey. Porque hay propiedades de lujo y luego están las que, sencillamente, nacieron para la realeza.