Máxima preocupación por Mette-Marit: la reina noruega desaparece de la vida pública hasta verano tras su trasplante de pulmón
La reina Mette-Marit de Noruega se mantendrá alejada de la agenda oficial hasta el próximo verano
La esposa de Haakon VIII padece fibrosis pulmonar crónica desde 2018 y continúa en un largo proceso de rehabilitación
Su ausencia llega en un momento especialmente delicado para la Familia Real noruega, tras la muerte del rey Harald V
La reina Mette-Marit de Noruega se aleja de la primera línea institucional durante los próximos meses. La Casa Real noruega ha confirmado este miércoles que la esposa del rey Haakon VIII no participará en actos oficiales hasta el próximo verano, una decisión directamente relacionada con el proceso de recuperación que afronta después de haberse sometido el pasado mes de junio a un trasplante de pulmón. «Su majestad la reina continúa en rehabilitación después del trasplante de pulmón y, en principio, no tendrá programa oficial hasta el próximo verano», señala el comunicado difundido por Palacio, que evita ofrecer más detalles sobre su estado de salud, pero deja claro que su recuperación continúa siendo la prioridad. La noticia llega después de que Mette-Marit tuviera que ausentarse recientemente de la Apertura del Parlamento noruego debido a una infección respiratoria y confirma que su regreso a la actividad institucional todavía queda lejos.
Mette-Marit, de 53 años, lleva años enfrentándose a una enfermedad respiratoria que terminó obligándola a pasar por el quirófano. La entonces princesa heredera fue diagnosticada en 2018 con fibrosis pulmonar crónica, una dolencia que fue empeorando lentamente y que, con el paso del tiempo, comenzó a limitar su actividad. El pasado 5 de junio, su estado de salud hizo que fuera incluida en la lista de espera para recibir un pulmón y, apenas doce días después, el 17 de junio, fue sometida al trasplante en el Hospital Universitario de Oslo. Desde la Casa Real se quiso dejar claro entonces que Mette-Marit no había recibido ningún trato privilegiado para acceder al órgano y que había seguido el mismo procedimiento que cualquier otro ciudadano noruego que necesitara un trasplante. Tras permanecer varias semanas ingresada, recibió el alta a mediados de julio y comenzó un largo proceso de rehabilitación que todavía continúa y que, según los especialistas que siguen su evolución, puede prolongarse aproximadamente durante un año después de la intervención.