Máxima preocupación por Mette-Marit: el trasplante de pulmón ya está sobre la mesa
Un trasplante de pulmón podría convertirse en la última opción para tratar la fibrosis pulmonar de Mette-Marit
El empeoramiento de su estado ha llevado al príncipe Haakon a acortar un viaje oficial a Japón
La princesa Ingrid Alexandra planea interrumpir temporalmente sus estudios en Australia para acompañar a su madre

La preocupación en torno a la salud de la princesa Mette-Marit de Noruega ha alcanzado un nuevo nivel. Después de años conviviendo con una fibrosis pulmonar crónica que le fue diagnosticada en 2018, el estado de la heredera al trono noruego se habría agravado hasta el punto de que un trasplante de pulmón comienza a contemplarse como la única alternativa capaz de mejorar su calidad de vida. Aunque la Casa Real noruega no se ha pronunciado oficialmente sobre esta posibilidad, diversos medios del país aseguran que los especialistas que siguen su caso consideran que esta opción ya está sobre la mesa debido al progresivo deterioro que ha experimentado durante los últimos meses.
Las imágenes de Mette-Marit utilizando oxígeno suplementario en actos públicos han generado una enorme inquietud entre los ciudadanos noruegos. La princesa, que durante años intentó mantener una agenda institucional lo más activa posible pese a las limitaciones impuestas por la enfermedad, ha visto cómo su capacidad respiratoria se reducía progresivamente. De hecho, tanto la Casa Real como los propios miembros de la familia han dejado de ocultar la gravedad de la situación. El rey Harald fue especialmente contundente al referirse al estado de salud de su nuera al asegurar públicamente que se encuentra «gravemente enferma», unas palabras que encendieron todas las alarmas dentro y fuera de Noruega.

La fibrosis pulmonar es una enfermedad crónica que provoca una cicatrización progresiva del tejido pulmonar, dificultando cada vez más la respiración. Aunque existen tratamientos destinados a ralentizar su avance, en los casos más severos el trasplante acaba convirtiéndose en la única opción viable. Precisamente por ello, la posibilidad de que Mette-Marit pueda ser incluida en una lista de espera para recibir un nuevo pulmón ha cobrado fuerza en los últimos días. Su relativamente joven edad, 52 años, y el hecho de no presentar otras patologías graves podrían jugar a su favor si finalmente los médicos consideran que cumple los requisitos necesarios para someterse a una intervención de esta magnitud.
Mientras tanto, la familia real noruega ha cerrado filas en torno a ella. Uno de los gestos que mejor reflejan la preocupación existente fue la decisión del príncipe Haakon de acortar su viaje oficial a Japón para regresar antes de lo previsto a Oslo. El heredero al trono no ocultó la delicada situación que atraviesa su esposa y reconoció ante la prensa que quería volver cuanto antes para estar a su lado. «No se encuentra bien», admitió durante una comparecencia que generó una gran repercusión en los medios escandinavos.

Ingrid de Noruega adelanta su vuelta a casa para acompañar a su madre
Pero si hay una decisión que ha llamado especialmente la atención es la de la princesa Ingrid Alexandra. La hija mayor de los príncipes herederos, que actualmente cursa estudios de Relaciones Internacionales y Economía Política en Australia, ha decidido adelantar su regreso a Noruega para acompañar a su madre en uno de los momentos más complicados de su vida. Ha sido el propio Haakon quien ha confirmado que la joven quiere estar junto a Mette-Marit y que esa es la principal razón por la que abandonará temporalmente su estancia académica en Sídney.
El gesto resulta especialmente significativo porque evidencia hasta qué punto la situación preocupa en el entorno familiar. Ingrid Alexandra siempre ha mantenido una estrecha relación con su madre, con quien ha compartido numerosos compromisos institucionales a lo largo de los años. Ahora, cuando la enfermedad parece haber entrado en una fase especialmente delicada, la heredera ha optado por priorizar el tiempo junto a su familia frente a cualquier otra obligación.

La salud de Mette-Marit se ha convertido así en la principal preocupación de la monarquía noruega en un momento especialmente complejo para la institución. A las complicaciones médicas de la princesa se suman otros problemas familiares que han marcado los últimos meses, pero todas las miradas están puestas ahora en la evolución de su enfermedad y en las decisiones que puedan tomar los especialistas que siguen su caso. Por el momento no existe confirmación oficial sobre un posible trasplante, pero el hecho de que esta opción ya esté siendo mencionada por fuentes médicas y medios noruegos refleja la gravedad de la situación.