Un libro destapa un secreto del trasplante de Mette-Marit y pone en peligro la identidad de su donante
La publicación de 'Eventyrnettene', del periodista Alfred Fidjestøl, ha desatado un escándalo en Noruega
El libro revela detalles confidenciales del doble trasplante de pulmón de Mette-Marit
La polémica supone un nuevo revés para una Casa Real marcada por las crisis familiares y judiciales

Lo que pretendía ser una crónica de uno de los veranos más emocionantes para el fútbol noruego ha terminado convirtiéndose en un nuevo quebradero de cabeza para la Casa Real de Noruega. La publicación de Eventyrnettene (Noches de aventura), un libro del periodista Alfred Fidjestøl, ha desatado una importante polémica después de que uno de sus pasajes revelara detalles que debían permanecer bajo estricta confidencialidad sobre el doble trasplante de pulmón al que fue sometida Mette-Marit el pasado mes de junio. La controversia no se limita a la delicada situación médica de la entonces princesa heredera, sino que afecta también al anonimato de la persona que donó los órganos, cuya identidad podría llegar a descubrirse a partir de las circunstancias descritas en la publicación.
El volumen, de 250 páginas, reconstruye desde dentro la trayectoria de la selección noruega durante el Mundial de Fútbol de 2026, celebrado en Estados Unidos. Fidjestøl acompañó al equipo durante la competición y quiso reflejar el ambiente que se vivió en el país, donde el éxito deportivo coincidió con uno de los periodos más complicados para la familia real. Mientras los futbolistas devolvían la ilusión a los aficionados, el entonces rey Harald V, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años, tenía que hacer frente a diferentes frentes familiares e institucionales. Entre ellos, la delicada situación de salud de su nuera, diagnosticada de fibrosis pulmonar en 2018, y los problemas judiciales de su primogénito, Marius Borg Høiby.
Ver esta publicación en Instagram
Sin embargo, ha sido precisamente la forma de relatar aquellos acontecimientos la que ha colocado al periodista en el centro de las críticas. En uno de los fragmentos de Eventyrnettene, el autor sitúa la operación de Mette-Marit durante el partido que enfrentó a Noruega contra Irak, disputado la noche del 16 al 17 de junio. Además, incorpora una referencia especialmente delicada sobre la procedencia de los órganos: asegura que la entonces princesa había recibido dos pulmones de un donante que había fallecido repentinamente en un accidente en algún lugar de los países nórdicos. Una combinación de datos que ha encendido todas las alarmas, ya que permite acotar las circunstancias de la donación y podría comprometer el anonimato que protege la legislación noruega.
La normativa del país nórdico establece una protección especialmente estricta sobre la identidad de los donantes de órganos. No se trata únicamente de evitar que se conozca su nombre, sino también de impedir que se difundan detalles que, relacionados entre sí, puedan conducir a su identificación. Por eso, la referencia a un accidente mortal en una zona geográfica concreta y la fecha exacta en la que supuestamente se produjo el trasplante han generado tanta preocupación. Lo que en principio parecía un apunte contextual dentro de una crónica deportiva ha terminado convirtiéndose en una posible vulneración de una de las garantías fundamentales del sistema de donaciones.
Ver esta publicación en Instagram
Las críticas han llegado incluso desde el entorno médico de la propia Mette-Marit. Are Martin Holm, jefe del servicio de Neumología del Hospital Universitario de Oslo (Rikshospitalet) y médico principal de la entonces princesa, ha cuestionado duramente la publicación de estos detalles. Según recoge el diario noruego Dagbladet, el especialista ha recordado la importancia de respetar la confidencialidad que rodea a los trasplantes y ha advertido de los riesgos que puede entrañar ofrecer información tan precisa sobre las circunstancias de una donación. Una advertencia que pone de manifiesto que el problema va mucho más allá de un simple error de redacción.
La reacción del autor no se ha hecho esperar. Alfred Fidjestøl ha reconocido que se equivocó al situar la intervención quirúrgica en una fecha tan concreta y ha admitido que no dispone de información que permita confirmar que la operación se produjo durante aquel encuentro futbolístico. En declaraciones a Dagbladet, el periodista ha intentado aclarar lo sucedido: «Está mal redactado. Debería haber puesto que Mette-Marit había sido operada recientemente, no que la operación tuvo lugar el mismo día en que Noruega jugaba contra Irak. No sé nada de eso». De esta manera, Fidjestøl reconoce que presentó como un hecho preciso una circunstancia que no podía acreditar.
La editorial también ha tenido que intervenir para contener las consecuencias de la polémica. Los pasajes cuestionados ya han sido modificados en las plataformas digitales y en la versión de audiolibro, mientras que la segunda tirada impresa llegará a las librerías sin las referencias a las circunstancias del fallecimiento del donante ni a la fecha exacta de la intervención. Una rectificación urgente que evidencia la dimensión que ha adquirido el asunto apenas unos días después de la llegada del libro al mercado noruego.
Una nueva polémica para una Casa Real en horas bajas
El escándalo editorial llega, además, en un momento especialmente complicado para la monarquía noruega. Durante los últimos meses, la institución ha tenido que gestionar varias crisis que han deteriorado su imagen pública. A las informaciones sobre la relación que Mette-Marit mantuvo con Jeffrey Epstein se ha sumado la situación judicial de su hijo, Marius Borg Høiby, condenado a cuatro años de prisión por delitos sexuales. Un escenario que ha obligado a la familia real a afrontar una presión mediática constante mientras la entonces princesa heredera atravesaba uno de los momentos más delicados de su vida por su enfermedad pulmonar.
Cabe recordar que la Casa Real comunicó el éxito de la operación de Mette-Marit durante la mañana del 17 de junio. El anuncio fue especialmente prudente y se limitó a informar de que la intervención había transcurrido sin complicaciones, aunque advertía de que por delante esperaba a la princesa un largo proceso de recuperación y una hospitalización prolongada. El comunicado evitó cuidadosamente cualquier referencia a la identidad o las circunstancias del donante, precisamente para preservar la privacidad que ahora se ha visto comprometida por las páginas del libro.