El ex príncipe Andrés cobra una indemnización de 350.000 € tras su expulsión anticipada de Royal Lodge, su antigua residencia
El ex príncipe Andrés gana su batalla contra la Policía británica: las órdenes que permitieron registrar sus casas eran ilegales
El ex príncipe Andrés contraataca: lleva a la Policía a los tribunales por el caso Epstein

Parece que la expulsión del ex príncipe Andrés de Royal Lodge sigue dando que hablar. A principios de año, el rey Carlos III tomó la drástica decisión de apartar a su hermano de la residencia de Windsor vinculada a la Corona británica. Su relación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales, y las polémicas que han rodeado al hijo de Isabel II terminaron por precipitar su salida. La decisión supuso un nuevo golpe para Andrés, que tuvo que abandonar tanto su residencia como sus funciones dentro de la familia real. Sin embargo, su marcha ha tenido un precio.
En la actualidad, el ex marido de Sarah Ferguson reside en Marsh Farm, una vivienda más modesta que cuenta con cinco dormitorios, dos salones, cocina y un establo acondicionado para sus caballos. Mientras parecía que Carlos III se mantenía al margen de la vida de su hermano y que la relación entre ambos estaba prácticamente rota, ha trascendido que el monarca habría intervenido para cubrir los gastos derivados de la salida de Royal Lodge. Una factura que asciende a millones de euros y que vuelve a poner el foco en la situación económica del antiguo príncipe.
El ex príncipe Andrés, indemnizado por ser expulsado de Royal Lodge
La historia tiene una nueva derivada económica. Andrés Mountbatten-Windsor tiene derecho a una compensación de aproximadamente 350.000 euros por la rescisión anticipada del contrato de arrendamiento de su antigua residencia. El acuerdo contemplaba unas condiciones muy particulares: el hijo de Isabel II habría pagado un millón de libras al formalizar el arrendamiento y destinado más de ocho millones de euros a las reformas de la propiedad.
A partir de entonces, el contrato establecía una renta anual simbólica, una figura conocida en Reino Unido como peppercorn rent. Esta permite mantener vigente un arrendamiento mediante un pago testimonial, que puede equivaler literalmente a un grano de pimienta o a una libra esterlina. De ahí que durante años se haya afirmado que Andrés llevaba más de dos décadas sin pagar un alquiler convencional por vivir en Royal Lodge.
La paradoja llega ahora. Después de abandonar la residencia, el antiguo príncipe tiene derecho a una compensación por la entrega anticipada del inmueble, aunque también debe responder por los desperfectos que se han detectado en la propiedad.
Una factura millonaria a cuenta de Carlos III
En los documentos del Crown Estate sobre la situación de Royal Lodge se recoge que el anterior inquilino había desalojado por completo el inmueble y que se habían fijado más de 2 millones en concepto de indemnización por desperfectos. La cuantía fue determinada y revisada por asesores independientes. A esa cifra había que restarle unos 350.000 euros correspondientes a la compensación por la cancelación anticipada del contrato, de modo que el importe neto que debía recibir el Crown Estate ascendía a alrededor de 2 millones. Según se ha podido saber, habría sido Carlos III el que ha cubierto dicha cantidad. Según afirman en Daily Mail, esto ha sido un acuerdo entre hermanos y el rey no quiere que la cantidad recaiga en los contribuyentes. Por lo que no se sabe si es un préstamo a devolver o simplemente una donación para que su hermano esté tranquilo.
La batalla judicial de Andrés contra la Policía
A esta situación económica se suma el nuevo frente judicial abierto por el hijo de Isabel II. Andrés ha iniciado un procedimiento para impugnar la actuación de la Policía de Thames Valley y cuestionar las órdenes que permitieron registrar sus residencias en febrero, en plena escalada del escándalo relacionado con Jeffrey Epstein. La legalidad de esas órdenes ha sido cuestionada ante la justicia británica y el caso ha dado un giro después de que se declarase que los registros se habían autorizado de forma incorrecta. Este resultado supone una victoria procesal para Andrés, aunque no significa que haya quedado exonerado de las sospechas que dieron origen a la investigación.
Se trata de dos cuestiones distintas: una es la legalidad de las actuaciones policiales y otra, su conducta delictiva sobre delitos de carácter grave. Además, hay que recordar que los registros se produjeron después de la publicación de nuevos archivos oficiales relacionados con Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Ahora es momento de que las autoridades sigan investigando, pero, en el caso de que el ex príncipe Andrés gane la demanda, seguramente será receptor de otra infección económica en el caso de indemnización.
La paradoja es evidente: después de residir durante años en una propiedad con un alquiler simbólico, Andrés abandona Royal Lodge con una compensación contemplada en el contrato, mientras su salida deja una factura millonaria que habría terminado cubriendo su propio hermano. Todo ello en un momento en el que continúa cuestionando ante la justicia la actuación policial relacionada con el caso Epstein. Parece que la jugada no le está saliendo ni tan mal al hermano de Carlos III. Eso sí, supone un enfrentamiento contra la Corona que podría tener consecuencias mayores para él y sus descendientes.