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Laura Escanes lleva nueve años entrenando con Crys Dyaz y ahora son socias: «Confío muchísimo en su método»

  • Rocío Álvarez
  • Periodista multimedia especializada en belleza, viajes y estilo de vida. Durante mis años de vida, la lectura se ha convertido en una compañera fiel y gracias a ella descubrí mi vocación: crear y transmitir a través de las palabras. Con esta convicción me matriculé para cursar Periodismo en la Carlos III y, después de años formándome, encuentro mi sitio en el mundo: COOL. ¿Mi ley de vida? Nunca desistas, porque el día que lo hagas siempre pensarás en lo que podría haber sido.

Laura Escanes lleva años hablando de cómo el deporte ha cambiado su relación consigo misma, pero ahora esa experiencia da un paso más y se convierte también en parte de un proyecto empresarial. La creadora de contenido se ha unido como socia a Crys Dyaz, con quien entrena desde 2017, para lanzar Razo, una nueva plataforma digital que busca llevar a cualquier lugar el método de entrenamiento que hasta ahora estaba vinculado principalmente a los centros físicos de Crys Dyaz & CO.

La propuesta parte de una idea sencilla: que sea la propia plataforma la que decida qué entrenamiento necesita cada persona en función de sus objetivos, el tiempo disponible, el material que tenga, su historial y, además, cómo se encuentra ese día. El sueño, el descanso o incluso determinadas circunstancias como el embarazo, el posparto o una lesión entran así en la ecuación.

«Cuando viajo, muchas veces me faltaba poder entrenar con mis trainers habituales y tener esa continuidad, así que Razo me parece una solución increíble», explica Laura, que considera que la aplicación puede solucionar precisamente uno de los grandes problemas del entrenamiento online: saber qué hacer sin perderse entre cientos de vídeos.

Una aplicación que no quiere ser una biblioteca de vídeos

Ese es precisamente uno de los puntos sobre los que Crys Dyaz insiste al explicar qué hace diferente a Razo. La plataforma no nace como un catálogo infinito en el que el usuario tiene que decidir entre cientos de entrenamientos, sino como una herramienta que selecciona la sesión más adecuada para cada momento. El sistema tiene en cuenta variables como el nivel, el objetivo, el tipo de entrenamiento, la duración disponible, las sesiones realizadas anteriormente o el equipamiento del que dispone la persona. También puede incorporar información procedente de dispositivos y aplicaciones de salud.

«Es un algoritmo, no es IA», matiza Crys, que define Razo como una especie de entrenador personal inteligente basado en su metodología. La intención es trasladar al entorno digital una de las características que, según explica, siempre ha diferenciado su trabajo presencial: la capacidad de adaptar el entrenamiento a la persona y no obligar a la persona a adaptarse al entrenamiento.

Así, alguien que tenga media hora y unas mancuernas podrá recibir una propuesta diferente a quien disponga de una hora y entrene en un gimnasio. Y si ese día ha dormido mal, la aplicación también puede modificar la intensidad o plantear una sesión de movilidad o recuperación. «Si una persona ha dormido mal, el entrenamiento tiene que cambiar, igual que cambiaría si estuviese con un entrenador presencial», explica Rodrigo Carretero al presentar el funcionamiento de la plataforma.

La tecnología se convierte, por tanto, en una manera de intentar reproducir esa personalización a distancia. Razo puede conectarse con dispositivos como Apple Watch, Garmin, Whoop u Oura y utilizar información relacionada con el descanso o la recuperación para ajustar las recomendaciones. Quien no utilice un reloj inteligente también puede introducir manualmente cómo ha dormido o cómo se encuentra.