¿Crees que un SPF 30 protege igual que un SPF 50? Desmontamos los mitos más comunes sobre el protector solar
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Cada verano se repiten los mismos consejos sobre cómo proteger la piel del sol, pero también vuelven a circular ideas que, aunque parecen inofensivas, pueden hacer que la fotoprotección sea mucho menos eficaz de lo que creemos. ¿Es realmente tan pequeña la diferencia entre un SPF 30 y un SPF 50? ¿Los filtros minerales son siempre mejores que los químicos? ¿Los protectores solares están destruyendo los arrecifes de coral? La ciencia lleva años respondiendo a estas preguntas, pero muchos de los mitos siguen profundamente arraigados entre los consumidores. Ana Santamarina, experta en dermocosmética y fundadora de Santamarina Cosmetics, pone sobre la mesa la evidencia científica más reciente para desmontar algunas de las falsas creencias más extendidas sobre los fotoprotectores y explicar por qué elegir un protector solar debe basarse en datos, no en tendencias o desinformación.
SPF 30 y SPF 50: una diferencia mucho mayor de lo que parece
Es uno de los comentarios más habituales cuando llega el buen tiempo: «Total, entre un SPF 30 y un SPF 50 apenas hay diferencia». Sin embargo, según explica Ana Santamarina, esa afirmación está muy lejos de la realidad.
«La diferencia entre ambos índices no está en el porcentaje de radiación que bloquean, sino en la cantidad de radiación que finalmente consigue llegar a la piel», aclara la especialista.
Mientras que un protector SPF 30 permite el paso de aproximadamente tres unidades de radiación UVB por cada cien, un SPF 50 deja pasar únicamente unas 1,7 unidades. Puede parecer un matiz insignificante, pero supone «una reducción adicional de entre un 40 y un 45 % de la radiación que alcanza la piel», señala Santamarina.
La experta insiste en que esta diferencia adquiere especial importancia en personas con piel clara, tendencia al melasma, hiperpigmentación, daño solar acumulado o cuando la exposición al sol es intensa y prolongada.

Los filtros minerales no funcionan como siempre nos han contado
Durante años se ha repetido que los filtros minerales actúan como un espejo que refleja la radiación solar, mientras que los llamados filtros químicos la absorben. Sin embargo, la investigación científica ha demostrado que esa explicación es excesivamente simplificada.
«Esta distinción tan extendida no se corresponde con la realidad», afirma Ana Santamarina. La especialista explica que tanto los filtros orgánicos, popularmente conocidos como químicos, como los filtros inorgánicos, entre los que se encuentran el óxido de zinc y el dióxido de titanio, protegen principalmente mediante la absorción de la radiación ultravioleta.
«Alrededor del 90 % de su efecto protector se produce precisamente gracias a esa absorción», explica. Los filtros minerales sí dispersan una pequeña parte de la radiación, pero esa no es la principal diferencia entre unos y otros. «Lo verdaderamente importante está en la formulación del producto y en la forma en la que interactúa con la piel», añade.

¿Los filtros químicos son peores para las pieles sensibles?
La palabra químico continúa despertando cierto rechazo entre muchos consumidores, especialmente entre quienes tienen la piel sensible. Sin embargo, para Ana Santamarina, ese temor responde más a un problema de percepción que a una realidad científica.
«El término químico genera una desconfianza injustificada», asegura. De hecho, explica que los filtros orgánicos de última generación ofrecen una elevada fotoestabilidad, una protección de amplio espectro y un excelente perfil de tolerancia.
«La clave nunca está únicamente en el tipo de filtro, sino en la formulación completa del producto», insiste. Por ello, una piel sensible puede tolerar perfectamente un protector formulado con filtros orgánicos modernos y, por el contrario, reaccionar peor ante un protector mineral cuyos excipientes no sean adecuados.

El impacto sobre los arrecifes: una realidad mucho más compleja
Otro de los mensajes que más fuerza ha ganado en los últimos años es que los protectores solares son los grandes responsables del deterioro de los arrecifes de coral. Sin embargo, la experta considera que esta afirmación simplifica un problema ambiental mucho más amplio.
«Reducir el problema de los corales al uso de fotoprotectores obvia factores globales como la acidificación de los océanos o la contaminación», explica.
Según Santamarina, estos factores tienen un impacto planetario muy superior al efecto local que pueden producir determinados ingredientes presentes en algunos protectores solares.
La especialista recuerda que proteger correctamente la piel frente a la radiación ultravioleta continúa siendo una prioridad para prevenir el envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

¿’Reef safe’ y ‘natural’ significan realmente que son mejores?
Las etiquetas también juegan un papel importante en la decisión de compra y muchas personas buscan expresiones como reef safe o natural convencidas de que representan automáticamente un producto más seguro o eficaz.
Pero Ana Santamarina advierte de que esa asociación tampoco está respaldada por la normativa. «Ninguno de estos términos tiene una definición legal o regulatoria clara», explica.
Además, recuerda que natural no significa necesariamente más seguro y que muchos filtros minerales requieren modificaciones o recubrimientos para mejorar tanto su estabilidad como su acabado cosmético.
«Tanto los filtros minerales como los orgánicos han sido evaluados por organismos como la EMA, la FDA o el SCCS y se consideran seguros dentro de los límites regulatorios vigentes», subraya. Por eso insiste en que la eficacia de un protector solar no depende de una palabra impresa en el envase.
«La verdadera protección está determinada por la calidad de la formulación, la cantidad de producto que aplicamos y la reaplicación periódica durante la exposición solar», concluye la fundadora de Santamarina Cosmetics.
Porque, al final, el mejor protector solar no es el que acumula más reclamos de marketing, sino el que está formulado con evidencia científica, se adapta a las necesidades de cada piel y, sobre todo, se utiliza correctamente cada día.