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Lo que la NASA acaba de demostrar no tiene precedentes en la historia de la aviación: atraviesa la barrera del sonido sin estampido

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Un avión diseñado para cruzar la barrera del sonido sin generar el habitual estampido sónido: ésta es la proeza alcanzada por el X-59 de la NASA. El 5 de junio de 2026,  logró superar por primera vez la velocidad supersónica, un avance clave dentro del programa Quesst. A diferencia de los aviones convencionales, que producen fuertes explosiones sónicas, el X-59 está concebido para emitir únicamente un leve golpe sordo; este avance podría abrir la puerta al vuelo supersónico sobre zonas habitadas.

Este logro pretende cuestionar la prohibición establecida por la Administración Federal de Aviación en 1973. En aquel momento, las molestias causadas por los estampidos sónicos llevaron a restringir los vuelos civiles supersónicos sobre Estados Unidos. El X-59, desarrollado por Lockheed Martin Skunk Works, voló por primera vez el 28 de octubre de 2025 sobre la Base de la Fuerza Aérea Edwards, en California; el piloto de pruebas Jim «Clue» Less elevó la aeronave hasta una altitud de 43 400 pies (13 228 metros), alcanzando una velocidad máxima de 713 mph (1 147 km/h), es decir, alrededor de Mach 1,1. El vuelo tuvo una duración de 81 minutos.

El avión supersónico X-59 de la NASA

El siguiente paso en el desarrollo del X-59 consiste en demostrar su eficacia en vuelos supersónicos de bajo impacto acústico. Las primeras pruebas de ésta nueva fase están previstas para comienzos de junio de 2026 y buscan mostrar todo el potencial del programa. En estas demostraciones, el X-59 volará a velocidades superiores a los 1.014 kilómetros por hora y a una altitud cercana a los 13.106 metros, un avance significativo tanto para la aeronave como para el futuro de la aviación supersónica.

«Lo que viene a continuación es la primera vez que este avión único en su clase volará a velocidad supersónica», comentó Cathy Bahm, jefa de proyecto del Demostrador de Vuelo de Bajo Nivel de Ruido de la NASA. «Estamos comenzando a acercarnos al punto de prueba de las condiciones de misión para el que se diseñó el X-59».

Estampido sónico

El X-59 fue diseñado para reducir al mínimo el estampido sónico, es decir, el sonido asociado a las ondas de choque que se generan cuando un objeto supera la velocidad del sonido. Está relacionado con el efecto Doppler, que describe cómo cambia la frecuencia percibida de un sonido cuando hay movimiento relativo entre la fuente y el observador.

Para evitar esta onda de choque, el X-59 busca disipar la presión del aire de forma más progresiva durante el vuelo. El elemento clave de su diseño es un morro extremadamente largo, delgado y afilado, que ocupa aproximadamente un tercio de sus 30,3 metros de longitud.

Vuelos completados

El primer bloque de vuelos del X-59 completó con éxito varios objetivos de prueba, generando datos clave para su posterior análisis por parte del equipo técnico. Tras su primer vuelo en octubre de 2025, la aeronave pasó por un periodo de mantenimiento antes de regresar a los cielos en marzo de 2026. Desde entonces, ha realizado 14 vuelos adicionales, en los que se han alcanzado distintos hitos operativos.

Entre ellos destaca el primer movimiento del tren de aterrizaje, incluida su retracción completa, que permitió apreciar por primera vez el diseño aerodinámico del avión. También se lograron altitudes de hasta 43.000 pies y velocidades cercanas a las supersónicas, alrededor de Mach 0,95 (unas 627 mph).

En esta fase también se llevaron a cabo los primeros vuelos dobles en un mismo día, que posteriormente se hicieron más frecuentes. Tras las fases iniciales de ascenso y velocidad, el programa pasó a perfiles de vuelo más bajos y lentos, con el objetivo de recopilar información detallada sobre el comportamiento del X-59 en diferentes condiciones.

Los datos obtenidos en esta primera campaña de ensayos han permitido evaluar sistemas críticos como el combustible, el sistema hidráulico, los controles ambientales y el Sistema de Visión Externa (XVS), un conjunto de cámaras que sustituyen al parabrisas tradicional y proyectan imágenes en un monitor para el piloto. Durante todas las fases, se monitorizó de cerca el comportamiento de la aeronave. Además, los extensómetros distribuidos por la estructura registraron con precisión las fuerzas ejercidas sobre el avión y su respuesta estructural.

«Volar a velocidades supersónicas es un hito importante para el equipo del X-59. Cada paso en la ampliación de las capacidades operativas nos acerca a demostrar la capacidad supersónica silenciosa que es fundamental para la misión Quest. Completar el primer vuelo en condiciones de misión es especialmente significativo, ya que marca el inicio de la validación de la aeronave en el entorno para el que fue diseñada.

De cara a los próximos vuelos, estamos preparados para ir aún más allá, avanzando con determinación hacia el objetivo de prueba para el que se diseñó esta aeronave. Volar a velocidad supersónica y alcanzar estos hitos no es solo progreso; es la culminación de años de perseverancia, innovación y trabajo en equipo. Cada paso nos acerca a la Fase 2 y al futuro del vuelo supersónico comercial», concluye Bahm.