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Los geólogos, en shock: estudian el interior del volcán de Yellowstone y su origen no es el que esperaban

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El supervolcán de Yellowstone, uno de los sistemas geológicos más vigilados del mundo, da una sorpresa a la comunidad científica. Un estudio publicado en la revista Science desmonta la teoría clásica sobre su alimentación.

Los investigadores proponen que fuerzas tectónicas, y no una columna vertical de magma profundo, sostienen este coloso de la naturaleza estadounidense.

Una nueva perspectiva científica sobre la verdadera procedencia del magma en Yellowstone

Durante décadas, la explicación más aceptada para la actividad de este supervolcán o caldera reside en la existencia de una «pluma del manto». Esta teoría describía una columna de material caliente que ascendía verticalmente desde las profundidades de la Tierra hacia la superficie.

Sin embargo, el equipo liderado por Zebin Cao y Lijun Liu ofrece ahora una visión radicalmente distinta tras emplear modelos geodinámicos avanzados en tres dimensiones.

La investigación revela que el sistema de «tuberías» magmáticas no forma una chimenea recta. Al contrario, los geólogos han identificado una estructura inclinada hacia el suroeste que atraviesa la litosfera.

Este sistema, denominado sistema de conductos magmáticas translitosféricos (TLMPS), funciona como una herida oblicua abierta por la propia dinámica de las placas tectónicas.

¿Por qué el origen de la caldera de Yellowstone no es una columna de fuego profunda?

El modelo 3D desarrollado por los científicos integra movimientos tectónicos históricos del oeste de Norteamérica y la estructura actual del manto. Los resultados demuestran que el motor principal de la actividad volcánica reside en las fuerzas que deforman la litosfera bajo el parque nacional.

En lugar de un ascenso pasivo de calor profundo, el magma aprovecha una zona de extensión tectónica creada por dos tiros opuestos. Por un lado, las diferencias de densidad en la litosfera estiran la corteza hacia el oeste.

Por otro, los restos de la antigua placa Farallón, que se hunden bajo el continente, tiran de la estructura desde abajo. Esta combinación de fuerzas mecánicas abre la roca y genera una vía de escape para el magma.

El estudio subraya que la contribución de una pluma profunda resulta insignificante comparada con el papel de la tectónica regional. Este enfoque explica por fin la complejidad química del volcán, que expulsa magmas de composiciones muy diversas, fenómeno conocido como volcanismo bimodal.

La influencia de la tectónica de placas en el futuro del sistema magmático

Este cambio de paradigma no implica que una erupción sea inminente. La importancia del hallazgo reside en la mejora de los sistemas de vigilancia y en la precisión de la previsión de riesgos volcánicos.

Al comprender que el camino del magma es oblicuo y depende de la deformación de la corteza, los geólogos deben reconfigurar sus modelos de monitorización. La actividad futura de la caldera de Yellowstone dependerá de cómo evolucione esta zona de fractura a medida que el continente se desplace hacia áreas de corteza más fría y gruesa.

Esta metodología promete revolucionar el estudio de otras grandes calderas peligrosas en el mundo, como Toba en Indonesia o sistemas volcánicos en China. Yellowstone funciona ahora como un laboratorio natural que demuestra que la tectónica de placas dicta el ritmo de los volcanes más potentes del planeta.

Entender el camino exacto que recorre el magma resulta fundamental para cualquier evaluación futura de los impactos sociales y medioambientales de estas supererupciones.