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Científicos hallan ADN extraterrestre en un asteroide a 300 millones de kilómetros

  • Janire Manzanas
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Un equipo internacional de investigadores ha identificado todos los nucleobases esenciales (adenina, guanina, citosina, timina y uracilo) en muestras del asteroide Ryugu, recogidas por la misión japonesa Hayabusa2, lo que indica que los compuestos prebióticos podrían haber estado presentes en muchas partes del Sistema Solar. El hallazgo no implica que la vida surgiera directamente en el espacio, pero refuerza la teoría de que los asteroides podrían haber llevado a la Tierra primitiva las moléculas necesarias para que surgiera la vida.

En 2014, la sonda Hayabusa2 partió hacia el asteroide Ryugu, emprendiendo un viaje de más de 300 millones de kilómetros con un objetivo ambicioso: traer a la Tierra material casi intacto de uno de los cuerpos más antiguos del Sistema Solar. La misión logró recuperar 5,4 gramos de polvo y roca, una cantidad pequeña pero de gran valor científico. Los análisis de Ryugu revelaron algo sorprendente: se encontraron las cinco nucleobases del ADN y ARN, confirmando que estas moléculas esenciales de la vida pudieron formarse en los materiales primitivos del Sistema Solar.

ADN alienígena en el asteroide Ryugu

El estudio astrobiológico, publicado el 17 de marzo en Nature Astronomy, confirma que las muestras traídas por la misióncontienen las cinco nucleobases canónicas del ADN y el ARN: adenina, guanina, citosina, timina y uracilo. Se trata de uno de los hitos más importantes de las últimas décadas, ya que, hasta ahora, los científicos habían encontrado en Ryugu compuestos orgánicos importantes, incluido el uracilo, pero no el conjunto completo.

«Lo primero que hay que tener en cuenta es que estos resultados no dicen que el origen de la vida tenga lugar en el espacio, ni que fuera por panspermia, ni que era necesario que los materiales para que tuviera lugar el origen de la vida vinieran del espacio.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que este trabajo no nos explica nada sobre el origen de la vida. Esto no responde ninguna de las preguntas pendientes sobre el origen de la vida, del mismo modo que si encuentras arena, arcilla y rocas en el campo no explicas el origen y evolución de la arquitectura o de la cerámica.

Los resultados no son sorprendentes ni novedosos, y ahí precisamente radica su interés. Son resultados consistentes con todo lo que sabíamos y se había visto anteriormente. ¡Eso es lo bueno! Lo que nos dice es que podemos predecir la composición de estos materiales y, con esto y los resultados de Bennu, tenemos una idea muy clara de cuáles son los materiales orgánicos que pueden formarse en condiciones prebióticas en cualquier lugar del universo», explica César Menor Salván, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá, a Science Media Centre España.

La comparación con Bennu también resulta significativa. Los autores destacan que ésta es la segunda vez que se identifican las cinco nucleobases en un asteroide carbonáceo traído a la Tierra, lo que refuerza la idea de que Ryugu no es un caso aislado. Sin embargo, las proporciones entre ambos asteroides no son idénticas, lo que indica que cada cuerpo ha seguido su propia historia química, influenciada por factores como el amoníaco, el agua, la temperatura o la radiación.

El hallazgo de las cinco bases en Ryugu y Bennu se comparó también con dos meteoritos ricos en carbono, Murchison y Orgueil, que cayeron en la Tierra en el siglo XX. Gracias a este análisis, los investigadores pudieron comparar la cantidad de cada base en las diferentes muestras y observar cómo variaba según la historia química de cada cuerpo espacial.

Sin embargo, según explica Toshiki Koga, bioquímico de la Agencia Japonesa para la Ciencia y la Tecnología Marina y Terrestre, y autor principal del estudio, «esto no significa que existiera vida en Ryugu». Y añade: «Su presencia indica que los asteroides primitivos podrían producir y preservar moléculas importantes para la química relacionada con el origen de la vida».

En definitiva, los científicos destacan que, al encontrarse las cinco nucleobases en varios asteroides, queda claro que los ingredientes genéticos esenciales ya estaban presentes en el Sistema Solar mucho antes de que aparecieran los primeros seres vivos en la Tierra.

«Hay un aspecto, que parece menor y seguramente pase desapercibido, pero que para mí es lo más relevante y novedoso: el papel de la urea. En este trabajo observan que la urea es el compuesto más abundante de todos los que han analizado. ¡Esto es importantísimo! Nosotros llevamos mucho tiempo proponiendo que la urea es un precursor esencial para los materiales de partida del RNA y este trabajo da un aporte basado directamente en muestras obtenidas en el espacio.

El trabajo es muy bueno a nivel analítico, pero no profundiza en posibles rutas y mecanismos, lo cual es su principal debilidad. Es posible que muchos compuestos no sean nativos, es decir, que se formen como resultado del proceso de extracción. Pero, en cualquier caso, el posible papel de la urea como precursor es la novedad más relevante del trabajo», concluye César Menor Salván.