Eclampsia, ¿qué es?
Aunque no es la tónica general, muchas mujeres experimentan durante el embarazo una serie de complicaciones que ponen en serio peligro su salud y la de sus bebés. Así, por ejemplo, hay quienes padecen lo que se conoce como preeclampsia, que es debido a un cuadro de hipertensión y que requiere unos cuidados y unas atenciones médicas inmediatas para evitar que sus vidas corran peligro.
En ocasiones, esa citada hipertensión se agrava hasta alcanzar lo que se conoce como eclampsia.
¿Qué es?
Como hemos mencionado, es un cuadro de agravamiento de la preeclampsia y se identifica por ser un conjunto de convulsiones o crisis epilépticas que experimenta la mujer que se encuentra en estado de gestación.
¿Qué la causa?
A pesar de que se han realizado diversos estudios e investigaciones en torno a esta situación médica, lo cierto es que no se ha podido determinar aún con exactitud qué genera que una gestante llegue a la misma. Lo que sí se ha demostrado claramente es que hay mujeres que son más proclives a padecerla, una vez que ya sufren hipertensión, debido a que cuentan con una serie de características tales como estas:
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Están en lo que es su primer embarazo, es decir, son primerizas.
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Sufren problemas vasculares de distinta tipología.
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Tienen 35 años o más.
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Cuentan con un embarazo múltiple.
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Sufren diabetes o alguna patología de tipo renal.
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Van a ser madres adolescentes.
¿Cuáles son sus síntomas?
Varias son las señales que pueden indicar claramente que una mujer está padeciendo eclampsia. No obstante, las más habituales y que no dejan lugar a dudas acerca de la situación son una agitación intensa de todo su cuerpo, diversos dolores musculares, una pérdida del conocimiento o las ya mencionadas convulsiones.
No obstante, es importante tener en cuenta que la futura mamá debe estar muy atenta a los síntomas que dejan de manifiesto que sufre preeclampsia, ya que si esta se trata a tiempo se evitará que llegue a la situación anterior. En concreto, podemos decir que los signos de esta son fuertes dolores de cabeza, dificultades en el campo de la visión, un aumento excesivo de peso en apenas una semana, hinchazón en las manos o en la cara e incluso náuseas y molestias estomacales.
¿Cómo se detecta?
Cuando la gestante está sufriendo las mencionadas convulsiones o comprueba que tiene las señales que indican que sufre eclampsia, debe acudir de manera inmediata al hospital más cercano. Allí el médico la examinará y la someterá a las pruebas que permitan certificar que sí, que ha entrado en ese cuadro peligroso para su vida y la de su bebé.
En concreto, lo más frecuente es que, para diagnosticarla, a la mujer se le realicen análisis de sangre y orina para poder descubrir las alteraciones que puedan existir en aspectos tales como las plaquetas, el ácido úrico, la creatinina o la coagulación sanguínea. Y es que niveles no habituales en esos elementos, así como en la proteína de la orina o en hematocrito, no dejan lugar a dudas sobre el problema que tiene.
¿Cómo se trata?
Cuando el doctor descubre que su paciente sufre eclampsia, lo que hace es tomar las medidas que considere más oportunas en pro de proteger la salud de esa y la de su bebé. Así, según las circunstancias y la gravedad del caso, puede optar por prescribirle ciertos medicamentos, tanto para evitar las convulsiones como incluso para poder tener bajo control la tensión.
No obstante, en otras ocasiones, cuando la vida de la mujer corre serio peligro y también la del feto, se decanta por programar el parto antes de lo que estaba previsto. Sólo así tendrá la seguridad de que ninguno de los dos tenga que enfrentarse a complicaciones realmente serias e incluso mortales.
¿A qué complicaciones nos estamos refiriendo? Fundamentalmente a tres:
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Problemas de coagulación de la sangre de la madre, que pueden propiciar la aparición de trombos de diversa envergadura.
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Nacimiento complicado del bebé, que hará temer por su vida en base a la semana de gestación en la que se provoque el parto.
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Desprendimiento prematuro de la placenta. Esta situación trae consigo un amplísimo abanico de consecuencias que pueden hacer temer por la integridad de la madre o de su hijo, tales como un sangrado excesivo de la mujer, necesidad de tener que acometer finalmente la extracción del útero, malformaciones en el bebé, nacimiento de un niño con anemia…
Teniendo en cuenta todo lo analizado, tanto los síntomas que presenta la eclampsia como las consecuencias tan perjudiciales que trae consigo, es importante y fundamental que la embarazada vigile su salud en todo momento y controle, de modo especial, su tensión para poder prevenir. No obstante, si al final sufre hipertensión y nota que su estado empeora, debe acudir sin dilación a su doctor para que tome las medidas necesarias y así ni la vida de la mamá ni la de su hijo corran peligro en ningún momento.
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