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Multazo de 200.000 euros: descubren un prostíbulo en toda regla disfrazado de peluquería en Ibiza

Según los testigos, ibas allí para que te cortaran el pelo y te hacía un masaje con final feliz

La tranquila localidad de Santa Eulària des Riu, en Ibiza, se ha visto salpicada por un escándalo que ha dejado boquiabiertos a vecinos y turistas: un establecimiento que fingía ser un simple centro de peluquería ha sido descubierto operando como un club de alterne ilegal, y sus responsables acaban de recibir un multazo histórico de casi 200.000 euros.

El caso ha quedado confirmado por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Palma, que el pasado 4 de febrero ratificó la sanción impuesta por el Ayuntamiento. La decisión judicial desestima cualquier recurso presentado por los implicados, dejando claro que la actividad clandestina no tenía ninguna autorización legal y que la multa está plenamente justificada.

Los hechos se remontan a agosto de 2019, cuando agentes de la Policía Local irrumpieron en el local durante una inspección rutinaria. Lo que parecía un simple centro de estética pronto se convirtió en un sorprendente hallazgo: varias mujeres atendían a clientes en un ambiente típico de club de alterne, lejos de la imagen inocente que pretendía mostrar el establecimiento. Además, la inspección reveló que el local carecía de la licencia necesaria para desarrollar esa actividad y tampoco contaba con la póliza de seguro de responsabilidad civil obligatoria, elementos básicos para cualquier negocio de este tipo.

Tras la inspección, el Ayuntamiento de Santa Eulària no dudó en imponer una multa de 198.500 euros, que fue posteriormente recurrida por los responsables del club. Sin embargo, la justicia no les dio la razón. La sentencia destaca que las pruebas —actas de inspección, informes técnicos y testimonios— confirman sin lugar a dudas la actividad ilegal en el establecimiento. Ibas allí para que te cortaran el pelo y te hacían un masaje con final feliz.

El tribunal subraya que las actuaciones de los inspectores tienen presunción de veracidad, y que los documentos presentados durante el proceso reflejan que la actividad que se desarrollaba era completamente distinta a la declarada oficialmente. La sentencia también impone a los recurrentes el pago de las costas judiciales, sellando un golpe legal que deja claro que la impunidad no tiene cabida. El Ayuntamiento ha emitido un comunicado asegurando que esta actuación es un mensaje claro a todos los negocios que intenten evadir la ley. «No toleraremos que se camuflen actividades ilegales bajo la apariencia de negocios legítimos», señalaron fuentes municipales.

Por su parte, vecinos del barrio aseguran sentirse aliviados y sorprendidos. «Nunca hubiéramos imaginado que un lugar aparentemente tan común escondiera algo así. Esto demuestra que hay que vigilar de cerca lo que sucede en nuestra ciudad», comentan algunos residentes. Este caso no solo marca un antes y un después para Santa Eulària des Riu, sino que también podría servir como ejemplo para otras localidades de la isla sobre la importancia de cumplir con la normativa y de las consecuencias de operar en la clandestinidad.

La multa histórica de 198.500 euros y la confirmación judicial ponen de relieve que la ley no distingue entre negocios grandes o pequeños cuando se trata de actividades ilegales. Santa Eulària ha hablado, y el mensaje es claro: quien intente engañar a la administración se arriesga a sanciones millonarias y a quedar en el ojo del huracán judicial y mediático.