El Ayuntamiento socialista de Palma castiga con 40 días sin sueldo a una barrendera por ir al baño
La empresa municipal de limpieza la sanciona por no pedir permiso antes al jefe de sector
La empresa de limpieza de Palma hacina a 14 barrenderas en un módulo para hacer más despachos de jefes
Un alto cargo socialista de la empresa municipal de limpieza de Palma, a un barrendero: «Salís muy caros»
El Ayuntamiento socialista y feminista de Palma que preside el alcalde José Hila, castiga con 40 días sin empleo y sueldo a una barrendera de la empresa municipal de limpieza de Palma (Emaya) por ir al baño en horario laboral, y no mandar un mensaje WhatsApp al jefe de sector de la zona centro, ruta que cubre desde hace seis años la trabajadora sancionada por la compañía que preside el concejal de Medio Ambiente, Ramon Perpinyà.
Un castigo que ha provocado una honda depresión en la afectada por su delicada situación económica, ya que se trata de una madre soltera con dos hijos a su cargo, uno de ellos menor de edad, y con una abultada hipoteca cuyo desembolso ahora peligra, tras la sanción económica impuesta por el edil socialista.
Los hechos que ahora han desembocado en el castigo salarial a la trabajadora, sucedieron el pasado mes de septiembre, cuando la empleada en cuestión, estaba desempeñando sus funciones en el entorno del mercado municipal de Palma del Olivar, y al filo de las 9.00 horas, dejó el carro detrás de los camiones en el muelle de descarga, para ir al baño ante una urgencia inaplazable.
Diez minutos después, a las 9.10 horas, recibió la llamada de su jefe de sector al que le comunicó que estaba en el baño, recriminándole éste que no le hubiese dicho nada, indicando que «eran órdenes de presidencia» las que él seguía, y que le obligaban a poner esas cuestiones en conocimiento de la compañía.
Un extremo este que la barrendera en cuestión desconocía, ya que el tiempo que perdió era mínimo, incorporándose posteriormente a su labor en las calles del centro histórico de Palma.
La empleada sancionada estaba destinada a cubrir una de las rutas más importantes del centro histórico y de las más visitada por turistas y palmesanos, como es la comprendida entre la calle Sant Miquel, Plaza Mayor, Banc de S’Oli y la citada plaza del Mercado del Olivar, donde tuvo el encontronazo con el jefe de sector que la acusó de haberle amenazado, tras haberle recriminado que no le enviase un WhatsApp para ir al baño, extremo que ella ha negado en todo momento.
Pese a ello, fue expedientada por la dirección socialista de Emaya y, finalmente y tras desestimar sus alegaciones, fue sancionada con 40 días de empleo y sueldo por la denuncia del jefe de sector. La sanción le fue comunicada el pasado viernes a la empleada que, desde entonces, está inmersa en una profunda depresión, por lo que ha necesitado de asistencia psicológica.
La trabajadora no entiende lo sucedido, y teme que sus problemas económicos provoquen el impago de la hipoteca de su vivienda y su posterior desahucio.
Se da la circunstancia de que la sancionada está afiliada al sindicato USTE, la central mayoritaria de Emaya, y la más combativa contra la dirección, a la que los tribunales han dado la razón en todas sus denuncias presentadas por irregularidades.
Su líder sindical, fue también despedido unilateralmente el pasado mes de octubre por informar a los trabajadores afiliados del contenido de unas negociaciones con la dirección de la empresa, y serán los tribunales, los que decidan de la legalidad de esta decisión.
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