Brasil ha presentado el primer avión de combate supersónico producido en Latinoamérica. La aeronave es un F-39E Gripen, fabricado en el complejo industrial de Embraer en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo, dentro de un programa conjunto con Saab y la Fuerza Aérea Brasileña.
El mensaje político es claro, pero conviene leerlo con matices. Brasil no ha creado un caza desde cero en solitario, sino que ha conseguido algo muy difícil de ver fuera de las grandes potencias militares. Producir, ensamblar y probar un avión de combate moderno en su propio territorio, con transferencia de tecnología y participación industrial local.
El Gripen brasileño
El avión presentado el 25 de marzo de 2026 fue un F-39E Gripen, la versión monoplaza del caza sueco adaptada para la Fuerza Aérea Brasileña. Supersónico significa que puede superar la velocidad del sonido, algo que lo coloca en una liga muy distinta a la de un avión convencional.
Hay un detalle importante. La versión F del Gripen, biplaza y pensada para entrenamiento avanzado y misiones con dos tripulantes, fue presentada por Saab el 2 de junio de 2026 en Linköping, Suecia, para Brasil. Esa variante forma parte del mismo contrato, pero no fue el avión mostrado en la ceremonia brasileña de marzo.
El contrato firmado en 2014 contempla 36 cazas para Brasil. Serán 28 Gripen E, de un solo asiento, y 8 Gripen F, de dos asientos. De ese total, 15 tendrán montaje final en suelo brasileño, una decisión clave para que el país no dependa siempre del exterior como quien espera una pieza de recambio que nunca llega.
Soberanía con piezas reales
La palabra soberanía suena grande, casi de discurso oficial. En la práctica, aquí significa poder mantener, adaptar y entender mejor una tecnología crítica para defender el espacio aéreo del país.
La Fuerza Aérea Brasileña explicó que el programa F-X2 busca absorber conocimiento avanzado, desde producción y soporte logístico hasta futuras modernizaciones. Según el propio organismo, el proyecto permitió formar a unos 350 ingenieros brasileños en Suecia y generar más de 12.000 empleos, entre directos e indirectos.
También participan instituciones y empresas brasileñas como Embraer, Saab Brasil, el Departamento de Ciencia y Tecnología Aeroespacial y el Instituto Tecnológico de Aeronáutica. No es solo comprar aviones. Es crear una cadena industrial que aprende a fabricar partes complejas, revisar sistemas y sostener una flota durante años.
Qué puede hacer este caza
Saab presenta al Gripen E como un avión de combate multirol. Eso significa que puede hacer varias tareas, como defensa aérea, reconocimiento y ataque, sin estar limitado a una sola misión. Para un país enorme como Brasil, esa flexibilidad cuenta mucho.
La familia Gripen E y F tiene diez puntos de anclaje, que son los lugares donde se colocan armas, depósitos externos o equipos de misión. También permite repostar combustible en vuelo, una función que aumenta su alcance y evita que el avión tenga que volver a base tan pronto.
Las cifras ayudan a entender la escala. El Gripen F mide 15,9 metros de largo y el Gripen E 15,2 metros. Ambos tienen una envergadura de 8,6 metros y un peso máximo al despegar de 16.500 kilos. No es un juguete caro con alas. Es una plataforma militar de alta complejidad.
Un salto con límites
El avance no convierte a Brasil en una superpotencia militar de la noche a la mañana. Estados Unidos, China, Rusia o Francia siguen manejando industrias de defensa mucho más grandes y con décadas de ventaja tecnológica.
Pero el salto brasileño sí cambia el equilibrio regional. La propia Saab afirma que Brasil queda entre el grupo reducido de países capaces de producir cazas avanzados, y el Gobierno brasileño destaca que será el único país fuera de Suecia con producción del Gripen.
Micael Johansson, presidente y consejero delegado de Saab, afirmó que el programa busca consolidar a Brasil como «polo exportador para el mundo». Bosco da Costa Junior, de Embraer Defensa y Seguridad, defendió que la colaboración abre nuevas oportunidades de negocio para ambos países.
Más que un avión
El Gripen encaja dentro de una modernización militar más amplia. El Ministerio de Defensa de Brasil incluyó el programa F-X2 en el eje Defensa del Nuevo PAC, junto con proyectos como el avión de transporte KC-390 y el programa de submarinos PROSUB.
El Gobierno brasileño cifra ese eje en 53.000 millones de reales. Ahí entran sistemas navales, terrestres, aéreos y de vigilancia. Dicho de forma sencilla, Brasil quiere que su defensa no dependa solo de comprar fuera, sino de fabricar más dentro.
Ese enfoque también tiene una lectura industrial. El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios señala que la Base Industrial de Defensa aporta innovación, empleos cualificados y capacidades de alta complejidad. Para Brasil, el caza es tanto una herramienta militar como una escuela tecnológica con alas.
La nota de prensa oficial se ha publicado en Saab.










