Brasil quiere ampliar su flota de cazas Gripen con 20 aviones adicionales fabricados por Saab, el grupo sueco de defensa. La operación aún no es un contrato cerrado, pero ya aparece en una declaración oficial firmada por los ministros de Defensa de Brasil y Suecia en Estocolmo.
La clave no está solo en comprar más aviones. Está en hacerlos, probarlos y mantenerlos con una participación cada vez mayor de la industria brasileña, especialmente de Embraer. Para un país con un espacio aéreo gigantesco, esto no es un detalle menor.
Qué ha anunciado Brasil
El ministro sueco de Defensa, Pål Jonson, y su homólogo brasileño, José Múcio Monteiro Filho, hablaron de una posible ampliación del programa durante una visita oficial celebrada entre el 1 y el 4 de junio de 2026. La declaración conjunta menciona la negociación de una modificación del contrato actual y la adquisición de 20 Gripen E/F adicionales para cubrir necesidades de defensa nacional.
No hay todavía precio, calendario de entrega ni contrato definitivo. Dicho de forma sencilla, Brasil ha puesto la intención sobre la mesa, pero falta convertirla en papel firmado, financiación y producción real.
Según la información difundida tras la rueda de prensa, Jonson señaló que esos aviones se fabricarían en Brasil. Es una frase importante, porque desplaza el foco desde una simple compra militar hacia una alianza industrial de largo recorrido.
Qué es el Gripen
El Gripen E/F es un caza multirol, es decir, un avión de combate pensado para cumplir varias misiones. Puede servir para defensa aérea, reconocimiento y ataque, algo así como una navaja suiza muy cara y muy rápida, pero diseñada para uso militar.
El contrato original de 2014 cubre 36 aviones para la Fuerza Aérea Brasileña. Saab detalla que son 28 Gripen E de un solo asiento y 8 Gripen F de dos asientos, estos últimos útiles para entrenamiento avanzado y misiones con dos tripulantes.
La versión Gripen F acaba de dar otro paso simbólico. Saab presentó el primer ejemplar para Brasil el 2 de junio de 2026 en Linköping, Suecia, antes de llevarlo a una campaña de pruebas de vuelo.
Fabricar en Brasil
El corazón industrial del programa está en Gavião Peixoto, en el estado de São Paulo. Allí, en las instalaciones de Embraer, Brasil presentó en marzo de 2026 el primer F-39 Gripen producido en el país.
La idea se llama transferencia de tecnología. Traducido al lenguaje de la calle, significa que Brasil no solo recibe aviones, sino también conocimiento, formación y capacidad para trabajar en fases críticas del proyecto. El Ministerio de Defensa brasileño asegura que el programa ha formado a unos 350 ingenieros brasileños en Suecia y ha impulsado más de 12.000 empleos.
De los 36 cazas iniciales, 15 tendrán fabricación o montaje final en Brasil. Eso permite a la industria local aprender a producir, probar, mantener y modernizar sistemas de alta complejidad. No es montar piezas como quien sigue un manual. Es entrar en la cocina del proyecto.
Por qué importa a la FAB
La Fuerza Aérea Brasileña necesita proteger un territorio enorme y zonas estratégicas como Brasilia. Saab informó en marzo de 2026 de que el Gripen E empezó por primera vez misiones de alerta rápida desde la base aérea de Anápolis.
La alerta rápida significa que el avión está de guardia, listo para despegar en muy poco tiempo si aparece una amenaza o una situación urgente. No es una patrulla cualquiera. Es tener un caza preparado como un bombero esperando la llamada.
El programa FX-2 nació para modernizar la aviación de combate brasileña y sustituir modelos antiguos como los F-5 y A-1, según el Ministerio de Defensa. Más Gripen no resolverían todo de golpe, porque hacen falta pilotos, mantenimiento, armas y dinero. Pero sí darían más profundidad a la flota.
Un contrato con historia
Saab y el Comando de la Aeronáutica de Brasil firmaron en 2014 el contrato para desarrollar y producir los 36 Gripen. La empresa sueca valoró entonces el acuerdo en unos 39.300 millones de coronas suecas e incluyó proyectos de cooperación industrial con transferencia de tecnología.
Aquel proceso también tuvo escrutinio político y judicial. En 2024, Saab informó de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos había solicitado información sobre la compra brasileña de 2014, y añadió que investigaciones anteriores en Brasil y Suecia se habían cerrado sin indicar irregularidades por parte de la compañía.
Ese pasado explica por qué las nuevas negociaciones se miran con lupa. En defensa, los contratos no solo compran máquinas. También compran dependencia, formación, influencia y décadas de mantenimiento.
Qué falta por cerrar
La gran pregunta ahora es simple. ¿Cuándo y por cuánto? Brasil y Suecia hablan de 20 aviones adicionales, pero aún faltan las condiciones concretas del acuerdo, el reparto industrial y el encaje presupuestario.
La relación también funciona en sentido contrario. Suecia compró cuatro aviones de transporte C-390 Millennium fabricados por Embraer, dentro de una cooperación europea más amplia, lo que refuerza el intercambio aeroespacial entre ambos países.
Si el nuevo pedido sale adelante, Brasil podría pasar de 36 a 56 Gripen y consolidar una línea de producción clave fuera de Suecia. La declaración oficial se ha publicado en Government.se.










