La Fuerza Aérea de Estados Unidos quiere más aviones de combate F-15EX Eagle II. La idea, según su planificación más reciente, es comprar suficientes unidades como para duplicar el tamaño previsto de la flota.
La pregunta es obvia. ¿Por qué apostar por un caza que no es «furtivo», cuando el discurso público gira alrededor de la quinta y la sexta generación? En gran medida, la respuesta tiene que ver con algo más simple, cuántas armas puedes llevar y cuántas salidas puedes sostener sin vaciar el almacén.
El salto del F-15EX
Detrás del anuncio hay un objetivo muy concreto, pasar de una flota prevista de 129 F-15EX a 267. En paralelo, la Fuerza Aérea quiere que el modelo empiece a tomar el relevo de los F-15E Strike Eagle más envejecidos, que han sido el «mulo de carga» en muchas misiones.
En una sesión informativa del Pentágono, un responsable de la Fuerza Aérea lo resumió así «There are fundamental differences in what we’re looking for in a platform like the F-15EX, as compared to other advanced fifth-generation and sixth-generation fighters.» En este contexto, «quinta generación» suele referirse a cazas con sensores avanzados y diseño furtivo, pensado para que el radar los detecte peor. El F-15EX juega a otra cosa, no está hecho para ser invisible, sino para llevar mucha munición y lanzar efectos desde lejos.
El presupuesto de 2027
En la propuesta para el año fiscal 2027, el Departamento de la Fuerza Aérea reserva unos 3.000 millones de dólares para 24 F-15EX. En el mismo documento aparecen otras compras, como cazas F-35 y aviones cisterna KC-46A, que ayudan a entender el reparto de prioridades.
Ese detalle importa porque marca el ritmo real. Un objetivo total de 267 aviones se construye año a año en el calendario del «año fiscal», que es el año contable del Gobierno y no siempre coincide con el año natural. Luego llega el filtro político, el Congreso puede ajustar cada partida.
Más armas por avión
Boeing presenta el F-15EX como la versión más moderna del F-15 y destaca su capacidad para cargar mucho armamento. Su carga útil máxima ronda las 29.500 libras, que equivalen a unas 13,4 toneladas, una cifra pensada para colgar armas y depósitos externos sin ir «al límite» en cada misión.
La propia Fuerza Aérea ha validado una de las ideas que más se repiten alrededor del Eagle II, poder llevar hasta 12 misiles AMRAAM aire-aire. Samuel King Jr., en una nota del Air Combat Command, lo describió como un paso clave tras pruebas de lanzamiento que comprobaron que esas estaciones adicionales funcionan de forma segura.
La lección de Irán
El debate no es solo de fichas técnicas y folletos. El 1 de marzo de 2026, tres F-15E Strike Eagle cayeron en Kuwait por un aparente caso de fuego amigo durante un combate activo, según el Mando Central de Estados Unidos. Las seis personas de las tripulaciones se eyectaron y fueron recuperadas con vida.
Un mes después, el Mando Central informó de que otro F-15E fue derribado el 2 de abril durante una misión de combate en Irán. También indicó que los dos militares a bordo fueron rescatados el 4 de abril en operaciones separadas. Puesto en llano, la presión sobre una flota veterana se nota rápido.
Tomahawks para reponer
La Marina quiere 785 misiles Tomahawk adicionales por unos 3.000 millones de dólares, un salto enorme frente a los 55 financiados el año anterior. Un análisis del Center for Strategic and International Studies, basado en datos reportados, situó por encima de 850 los Tomahawk lanzados en las primeras cuatro semanas de la operación. Todd Harrison, del American Enterprise Institute, dijo que el país los necesita «absolutely», pero que «not a chance» la industria pueda producirlos al ritmo pedido hoy.
El Tomahawk es un misil de crucero, por lo general se lanza desde buques o submarinos y vuela como un pequeño avión, a velocidad subsónica. La Marina explica que está pensado para atacar objetivos en tierra a larga distancia, volando muy bajo, y que puede reprogramarse en vuelo en algunas variantes para cambiar de objetivo si la situación se mueve.
El Congreso y el dinero
Todo esto se apoya en una propuesta de gasto en defensa que supera los 1,5 billones de dólares para el año fiscal 2027, una cifra enorme incluso para EE. UU. El plan separa una parte «base» y otra adicional que se tramita por una vía legislativa llamada reconciliación, pensada para aprobar grandes paquetes de gasto. Según el planteamiento presentado, el coste de la guerra con Irán se pediría aparte en un paquete suplementario, lo que añade incertidumbre sobre el ritmo final de compras.
Ahora toca la parte menos vistosa, el Congreso tiene que aprobar cada partida y puede mover el listón de compras o retiradas de aviones. Aun así, el mensaje de fondo es bastante claro, la Fuerza Aérea quiere una mezcla de cazas «invisibles» y cazas que, sin serlo, puedan llevar mucha munición y estar listos para salir.
La información principal se ha publicado en la página oficial de Presupuesto del Departamento de la Fuerza Aérea de Estados Unidos para el año fiscal 2027.













