China gana un aliado en Europa y entrega una flota de drones con 12 horas de autonomía y 250 km de alcance, un acuerdo que mezcla vigilancia, industria y geopolítica

Publicado el: 25 de mayo de 2026 a las 20:42
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Dron militar chino CH-92A del Ejército de Serbia durante una exhibición oficial en una base aérea.

Serbia se ha convertido en el escaparate europeo más claro de los drones militares chinos. Su Ejército ya incluye modelos CH-92 y CH-95 dentro de sus sistemas no tripulados, una familia de aparatos pensada para vigilar, seguir objetivos y, si se ordena, atacar con munición guiada. En el caso del CH-95, las fichas técnicas disponibles hablan de hasta 12 horas de autonomía y un radio de 250 kilómetros en línea de visión.

La clave no está solo en el aparato, sino en lo que representa. China gana presencia en los Balcanes, Serbia moderniza su defensa y la Unión Europea mira con atención a un país candidato que sigue jugando a varias bandas. Es una pieza pequeña en el mapa militar, sí, pero puede mover bastante tablero.

Drones chinos en Serbia

El Ministerio de Defensa serbio anunció en 2020 la llegada de seis CH-92A comprados a China junto con misiles guiados por láser. Belgrado los presentó como un salto para sus misiones de reconocimiento aéreo, seguimiento automático de objetivos y ataques de precisión contra blancos terrestres.

Un dron militar de este tipo no es un juguete grande con cámara. Es una plataforma aérea sin piloto, también llamada UAV, que puede volar durante horas mientras envía imágenes y datos a una estación de control. En la práctica, funciona como unos prismáticos con motor, pero conectados a un sistema militar completo.

Qué pueden hacer

El CH-95 es el modelo que más llama la atención por su autonomía. Su ficha técnica lo sitúa entre seis y 12 horas de vuelo, con capacidad para transportar sensores de día y de noche, radar y equipos de comunicación. Eso permite cubrir zonas amplias sin mover constantemente a los operadores sobre el terreno.

El CH-92A, más pequeño, aparece con ocho horas de autonomía y 250 kilómetros de alcance. No es el dron más grande del mercado, pero encaja bien en tareas de vigilancia, ajuste de fuego y designación de objetivos con láser, justo las misiones que Serbia destacó cuando lo incorporó.

Por qué pesa en Europa

Entre 2020 y 2024, China representó el 57 por ciento de las importaciones de armas de Serbia, por delante de Rusia y Francia, según datos atribuidos al Stockholm International Peace Research Institute. El propio SIPRI recuerda que China fue el cuarto exportador mundial de grandes armas en ese periodo, aunque la mayoría de sus ventas se concentraron fuera de Europa.

Por eso Serbia destaca. Vuk Vuksanovic, investigador vinculado al Royal United Services Institute, describió la entrega de los CH-92A como la primera exportación china de equipo de aviación militar a Europa. Para un continente acostumbrado a comprar sobre todo a Estados Unidos, Francia, Alemania o Rusia, ese dato no pasa desapercibido.

Más que una compra

La cooperación no se queda en recibir cajas y manuales. El Ministerio de Defensa serbio afirmó que la compra del CH-92A también incluía colaboración con expertos chinos para desarrollar el dron nacional Pegasus, conocido en Serbia como Pegaz. El entonces ministro Aleksandar Vulin resumió la idea con una frase muy directa, «cuando compramos tecnología, compramos conocimiento».

Ese detalle importa porque reduce la dependencia de un solo proveedor y ayuda a crear industria local. Al final del día, Serbia no solo quiere drones en una pista, quiere aprender a mantenerlos, modificarlos y fabricar sistemas parecidos. Ese es el salto que separa una compra puntual de una alianza técnica.

Una defensa más amplia

Los drones llegan junto a otros sistemas chinos ya visibles en Serbia. El FK-3, un sistema de defensa aérea de medio alcance, fue presentado por el Ministerio de Defensa serbio como una herramienta para proteger territorio, tropas e infraestructuras frente a ataques desde el aire. La misma cartera también lista el HQ-17AE, pensado para amenazas a baja altura como drones, helicópteros y misiles de crucero.

Esto cambia la lectura de la flota de drones. No son aparatos aislados, sino parte de una red que mezcla vigilancia, misiles y defensa aérea. Para Serbia, significa modernización; para sus vecinos y para Bruselas, añade una pregunta incómoda sobre hacia dónde mira realmente Belgrado.

Amistad de acero

China y Serbia llaman a su relación «amistad de acero». En mayo de 2024, Xi Jinping y Aleksandar Vučić anunciaron en Belgrado una elevación de la asociación estratégica entre ambos países, con cooperación en infraestructuras, tecnología e industria. Esa misma etiqueta política ayuda a explicar por qué los drones tienen tanto peso simbólico.

Serbia, mientras tanto, mantiene su objetivo declarado de entrar en la UE. Pero la Comisión Europea señaló en su informe de 2024 que Belgrado ha intensificado sus relaciones con China y que eso plantea dudas sobre su dirección estratégica. Dicho de forma sencilla, Serbia quiere estar cerca de Bruselas sin soltar la mano de Pekín.

El comunicado oficial ha sido publicado en el Ministerio de Defensa de la República de Serbia.


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