Adiós a los misiles: Ucrania transforma un caza de la era soviética en un lanzador de drones

Publicado el: 5 de mayo de 2026 a las 08:03
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Avión An-28 ucraniano lanzando drones interceptores desde sus alas en pleno vuelo

¿Qué pinta un avión de transporte de la era soviética en una guerra dominada por drones? A finales de abril de 2026, un Antonov An-28 modificado empezó a aparecer en vídeos como una plataforma capaz de lanzar drones interceptores desde sus alas, una idea que mezcla improvisación y tecnología barata.

La escena resume una tendencia más grande. En la práctica, Ucrania está buscando formas de derribar oleadas de drones sin gastar misiles de defensa aérea que cuestan mucho más, y sin depender siempre de sistemas que son difíciles de reponer en plena guerra.

Un transporte convertido en porta-drones

El An-28 nació como un avión ligero de dos motores y hélices para mover carga y pasajeros en trayectos cortos. Según UNITED24, fue diseñado por la oficina de Antonov en Kiev y se fabricó en serie en Polonia, con variantes que siguen en servicio en distintos países.

Ahora aparece con soportes bajo las alas para llevar varios interceptores y con un sistema óptico para localizar objetivos en vuelo. Esa misma información apunta a que puede cargar hasta seis drones por salida, algo que lo convierte en un “camión” del aire que reparte interceptores donde hace falta.

La transformación no llegó de cero. En febrero de 2026 ya se había visto al An-28 atacando drones con una ametralladora tipo Minigun instalada a bordo, una “manguera” de balas de varios cañones pensada para disparar a gran ritmo cuando hay que acercarse mucho al objetivo.

An-28 con drones bajo las alas | Vídeo: Kanal13

Qué es un dron interceptor

Un dron interceptor es, básicamente, un dron pensado para derribar otro dron. En vez de llevar una cámara para grabar o un paquete para entregar, su trabajo es alcanzar a un objetivo y destruirlo por impacto o explotando cerca, como si fuera un “misil” de bajo coste.

En los vídeos difundidos por el piloto ucraniano y voluntario Tymur Fatkullin el 23 de abril de 2026 se ve el lanzamiento de interceptores P1-SUN. La empresa ucraniana SkyFall fabrica este modelo, que se ha hecho conocido por su papel contra los Shahed, drones kamikaze de largo alcance que vuelan hasta el objetivo y explotan.

También hay otras piezas en juego. La firma Wild Hornets describe en la ficha del interceptor STING un dron pensado para destruir Shahed y aparatos similares, con una velocidad máxima de alrededor de 280 kilómetros por hora y un entrenamiento de “dos días” para operadores con experiencia en FPV, un pilotaje en primera persona donde el dron se maneja mirando su propia cámara.

La batalla del coste

En defensa aérea, el dinero también es una munición. El analista Chris Kremidas-Courtney, del European Policy Centre, resume el problema con cifras aproximadas que marcan la diferencia entre gastar decenas de miles de dólares para lanzar un dron de ataque y gastar millones para tumbarlo con un interceptor de alta gama.

Ese desequilibrio empuja a buscar capas más baratas. El investigador James Black, de RAND Europe, lo explica en un análisis de RAND sobre la asimetría de costes, donde el atacante puede “forzar” al defensor a gastar caro con armas relativamente baratas, sobre todo cuando lanza muchos drones seguidos.

La idea de “capas” no es solo un eslogan. La política de defensa aérea integrada de la OTAN insiste en combinar sistemas de distintos alcances y alturas para responder a amenazas muy diferentes, desde drones lentos y bajos hasta misiles de crucero o balísticos.

Por qué lanzarlos desde un avión

Lanzar un interceptor desde el suelo no es lo mismo que soltarlo desde un avión que ya va en altura y a cierta velocidad. El An-28 puede acercar el interceptor a la zona donde se detecta la amenaza y darle una especie de “impulso inicial”, lo que recorta segundos valiosos cuando el objetivo está a punto de llegar a una ciudad o a una infraestructura crítica.

El propio avión también aporta flexibilidad por diseño. En una guerra donde los aeródromos pueden ser objetivos, contar con un aparato capaz de operar desde pistas cortas y poco preparadas ayuda a moverse y a improvisar rutas sin depender siempre de grandes bases.

Aun así, no es magia. La información difundida sobre estas misiones sugiere que la tripulación necesita identificar visualmente el objetivo y actuar a menudo de noche, lo que marca límites claros cuando hay mal tiempo o poca visibilidad.

Una señal de hacia dónde va el combate aéreo

El interés por estos interceptores no se queda en Ucrania. El Ministerio de Defensa de Lituania anunció el 22 de abril de 2026 que estudia comprar un lote de prueba del sistema Merops AS-3 Surveyor, fabricado por Perennial Autonomy, y explicó que combina radares, sensores y un interceptor para detectar, seguir e inutilizar drones y globos.

En paralelo, Ucrania está convirtiendo la defensa contra drones en un laboratorio a cielo abierto. Un estudio del CSIS sobre la campaña Shahed, firmado por Benjamin Jensen y Yasir Atalan, describe esta ofensiva como una forma de saturar la defensa y desgastarla a base de volumen y repetición.

Fatkullin resumió el salto con una frase corta sobre el lanzamiento desde avión “This method has already proven its effectiveness in real combat conditions.” No es un parte oficial con cifras cerradas, pero sí un indicio de lo que está pasando en el frente.

La información principal se ha publicado en UNITED24 Media.

Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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