Toshihiro Mibe, presidente y consejero delegado de Honda, viajó a China a finales de febrero de 2026 para entender cómo algunas empresas locales producían tan rápido. Después de visitar una fábrica de componentes de automoción, dejó una frase poco habitual para un directivo de su nivel. «No tenemos ninguna posibilidad contra esto», dijo Mibe, según la información de SlashGear, que atribuye la cita a Nikkei Asia.
La alarma no llega en el vacío. Honda ha avisado de una carga de hasta 15.700 millones de dólares por su giro en coches eléctricos y de su primera pérdida anual en casi 70 años como compañía cotizada. La conclusión es simple y bastante incómoda para la industria tradicional, porque la batalla ya no va solo de vender coches bonitos, sino de fabricar rápido, barato y con mucho software.
La fábrica
Lo que más impresionó a Mibe no fue una pieza concreta, sino el conjunto. Desde la compra de componentes hasta la logística, todo funcionaba de forma automática y sin personas en la línea de producción.
Automatización significa que máquinas, sensores y programas hacen tareas repetitivas que antes dependían de muchos operarios. Es como cuando un almacén sabe dónde está cada paquete antes de que alguien lo toque. En una fábrica de coches, eso puede ahorrar tiempo, errores y dinero.
China acelera
Honda reconoce que en China los clientes ya no miran solo el consumo, el espacio interior o la marca del capó. Cada vez pesan más el software, las ayudas a la conducción y las funciones que mejoran con el tiempo, algo parecido a lo que pasa con un móvil cuando recibe una actualización.
Esa es la parte delicada. Los fabricantes chinos de coches eléctricos, con BYD como ejemplo visible, se mueven con ciclos de desarrollo más cortos y una integración más fuerte entre batería, software y producción. Para una marca histórica como Honda, cambiar el ritmo no es apretar un botón y ya está.
El golpe
El impacto financiero ha sido fuerte. Honda decidió cancelar tres modelos eléctricos previstos para Norteamérica, el Honda 0 SUV, el Honda 0 Saloon y el Acura RSX, después de revisar su estrategia por una demanda más débil de lo esperado.
Una pérdida contable de este tipo no significa que alguien haya perdido una maleta llena de dinero. Significa que inversiones ya hechas, como fábricas, herramientas o desarrollos, valen menos de lo previsto. Duele igual, porque obliga a reconocer que el plan anterior ya no encaja bien con el mercado.
Estados Unidos
Uno de los factores que cambió el tablero fue el fin del crédito fiscal federal para vehículos limpios en Estados Unidos. Un crédito fiscal es una rebaja de impuestos que, en la práctica, puede hacer que un coche eléctrico sea más barato para el comprador. El IRS indica que los contribuyentes no pueden reclamar estos créditos por vehículos adquiridos después del 30 de septiembre de 2025.
Honda no es la única atrapada en esta sacudida. General Motors anunció un cargo de 6.000 millones de dólares por reducir inversiones en eléctricos, mientras Ford dijo que asumiría una carga de 19.500 millones de dólares tras cancelar varios programas. De repente, lo que parecía una autopista hacia el coche eléctrico se ha convertido en una carretera llena de baches.
Para muchos compradores, el debate es más sencillo que una presentación de resultados. Quieren coches eléctricos fiables, con buen precio y puntos de carga que no parezcan una lotería. Si la oferta llega tarde o cambia cada año, la confianza se enfría.
Híbridos de transición
Honda ya había empezado a recolocar sus piezas antes de este golpe. En mayo de 2025, la compañía dijo que reduciría su inversión en electrificación y software de 10 billones de yenes a 7 billones, mientras reforzaba los híbridos y preparaba 13 nuevos modelos híbridos a partir de 2027.
Un híbrido combina un motor de gasolina con uno eléctrico. No es un coche eléctrico puro, pero puede gastar menos combustible en ciudad y servir de puente mientras las baterías, los precios y los cargadores maduran. En la práctica, Honda intenta ganar tiempo sin abandonar del todo su meta de vender coches sin emisiones a largo plazo.
Por qué importa
La frase de Mibe no significa que Honda esté acabada. Sí indica que el centro de gravedad del coche eléctrico se está moviendo hacia fábricas más rápidas, cadenas de suministro más integradas y vehículos con más software. Es una carrera de fondo, pero algunos ya corren con zapatillas nuevas.
En China, la presión se nota en las fábricas de gasolina. Honda planeaba cerrar al menos una planta de una empresa conjunta y estudiaba parar otra, mientras sus ventas en el país cayeron cerca del 24 por ciento en 2025. Cuando el mercado cambia así, esperar sentado sale caro.
Al final del día, el aviso va más allá de Honda. Si los fabricantes tradicionales no acortan sus plazos, simplifican sus fábricas y ofrecen eléctricos asequibles, perderán terreno frente a rivales que nacieron con otra forma de trabajar.
El comunicado oficial sobre la revisión de la estrategia eléctrica ha sido publicado en Honda Global.











