Adiós a la basura en el mar: la operación con robots que va a limpiar el puerto más contaminado de la costa oeste

Publicado el: 12 de mayo de 2026 a las 18:42
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Robot acuático de Clean Earth Rovers recogiendo basura flotante en el puerto de Los Ángeles.

¿Qué pasa con una botella, un tapón o una bolsa cuando desaparecen de la calle después de una tormenta? Muchas veces no desaparecen. Solo cambian de sitio. En el puerto de Los Ángeles, un despliegue de robots acuáticos está retirando residuos de la superficie antes de que sigan viaje hacia el mar. En los últimos meses, estas embarcaciones de Clean Earth Rovers han sacado ya más de una tonelada de basura del agua.

La idea no es futurista en plan película. Es más sencilla y bastante práctica. Los robots funcionan como pequeñas aspiradoras flotantes, se mueven por rutas marcadas o mediante control remoto y vacían los residuos en contenedores locales. El objetivo operativo citado para los próximos nueve meses es retirar unas cinco toneladas de basura, con limpiezas dos veces por semana. «Estos canales son muy dinámicos», explicó Michael Arens, cofundador de Clean Earth Rovers.

Robots aspiradora en el agua

Clean Earth Rovers, empresa dirigida por Michael Arens y David Constantine, ha diseñado embarcaciones semiautónomas para limpiar zonas donde entrar con barcos más grandes sería caro, lento o poco seguro. Semiautónomo significa que el robot puede seguir una ruta por sí mismo, aunque una persona todavía puede manejarlo cuando hace falta.

Su modelo Rover AVPro está pensado para puertos, lagos, marinas y canales. Según la ficha técnica de la compañía, puede retirar residuos flotantes, trabajar con accesorios para contaminación por aceite y recopilar datos del entorno acuático. En la práctica, es una herramienta de limpieza con ojos digitales y una cesta de basura a bordo.

Cómo atrapan la basura

Los robots avanzan despacio por la superficie y empujan los residuos hacia una bolsa o compartimento de recogida. No buscan tesoros raros. La mayor parte de lo que aparece son objetos de todos los días, como envases, botellas, bolsas, envoltorios y piezas de plástico que alguien tiró lejos de la vista.

Ese detalle importa. Una bolsa ligera puede cambiar de sitio con el viento, una marea o el paso de una embarcación. Por eso Arens insistió en que, si el equipo tarda demasiado, la basura que estaba en un punto puede haberse movido ya a otro. Es casi como perseguir migas en una mesa con el ventilador encendido.

Cada robot puede recoger una cantidad notable antes de vaciarse. Después, los residuos se llevan a contenedores y cubos locales para su gestión. No es una limpieza invisible. Hay peso, registros y bolsas que se llenan.

Por qué el puerto importa

El puerto de Los Ángeles no es solo un lugar de barcos y grúas. También es un punto donde acaba parte de lo que arrastra la ciudad cuando llueve. Las aguas pluviales son el agua de lluvia que corre sobre calles, aparcamientos y tejados, y puede llevar aceites, suciedad, bacterias, productos químicos y basura hasta desagües o masas de agua.

El propio puerto reconoce que las tormentas pueden afectar a la calidad del agua en la zona. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos también advierte de que la escorrentía urbana puede arrastrar contaminantes como basura, químicos y sedimentos hacia ríos, lagos, aguas subterráneas y el mar. Dicho fácil, la lluvia puede convertirse en una cinta transportadora de residuos.

El despliegue llega además después de un acuerdo legal cerrado en junio de 2025. El National Environmental Law Center y Environment California señalaron que el puerto debía mejorar la gestión de aguas pluviales y subterráneas, y que una parte importante de los fondos iría a un proyecto de retirada de basura en Los Angeles Harbor y San Pedro Bay.

Datos, no solo limpieza

La parte menos vistosa del proyecto puede ser una de las más útiles. Clean Earth Rovers no se limita a sacar objetos del agua. También registra información para saber dónde aparece más basura, cuándo se acumula y cómo cambian esos puntos con las mareas, la hora del día o el tiempo.

Ese tipo de datos puede ayudar a decidir dónde conviene limpiar primero. También puede servir para detectar zonas donde los residuos llegan una y otra vez. Al final del día, no basta con pasar la aspiradora acuática. Hay que entender de dónde viene la suciedad.

Una ayuda, no una solución mágica

Los robots pueden retirar mucha basura, pero no pueden arreglar solos el problema. La NOAA recuerda que los desechos marinos afectan a unas 700 especies, desde peces y tortugas hasta aves marinas y ballenas. Algunos animales se enredan en plásticos o redes, y otros se los comen al confundirlos con alimento.

Por eso la limpieza en el puerto funciona mejor como una barrera de emergencia, no como solución final. Si los envases siguen llegando al agua, los robots tendrán trabajo todos los días. Es útil, sí. Pero no debería ser excusa para seguir tirando residuos como si el mar fuera un cubo sin fondo.

Arens lo resumió con una idea fácil de entender. «Puede que para ti ya no esté, pero el objeto sigue existiendo», dijo al pedir más cuidado con lo que se tira. Esa frase vale para un puerto enorme y para una papelera cualquiera en la calle.

La información principal sobre el despliegue se ha publicado en ABC7 Los Angeles, y la ficha técnica oficial del sistema Rover AVPro se ha publicado en Clean Earth Rovers.


Techy44

Redacción Techy44 by Okdiario. Grupo de periodistas dedicados a divulgar noticias sobre tecnología, ciberseguridad, informatica, inteligencia artificial y juegos.

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